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viernes, 16 de agosto de 2019

Fobia social : Soledad y aislamiento




La fobia social hace que quieras evitar en lo posible cualquier relación social. Esto te lleva al aislamiento social y con ello a la soledad.

Todo y cuando los seres humanos necesitamos socializar, como la mayoría de los seres vivos. Es inevitable, aún si eres una persona introvertida, necesitas hablar con alguien de vez en cuando para no volverte loco.

A pesar de esto, hay muchos que pasan sus días en soledad para evitar a individuos que les caen mal, o por simple nerviosismo.

Para los que padecemos fobia social , el nivel de ansiedad ante una interacción social es tan elevado que terminamos aislándonos porque se nos hace insoportable.

También está la soledad de llevar el trastorno en silencio sin pedir ayuda ni acudir a un psicólogo, la gente del entorno familiar y social se muestra indiferente ante el desconocimiento tratándonos como personas tímidas o raras sin plantearse la necesidad de esa ayuda terapéutica y nosotros por nosotros mismos también somos muy reacios a pedir esa ayuda.

Es muy frecuente que sintamos miedo al futuro, tanto por razones laborales, por las especiales dificultades que tenemos para acceder al mercado de trabajo, como en el terreno afectivo por la carencia de relaciones sociales necesarias para iniciar un proyecto en común de pareja

Una persona con fobia social deja de realizar actividades por temor a socializar con más personas


PERJUICIOS DE LA SOLEDAD
Parece que esta actitud es mala para la salud.
Un estudio indica que podría cambiar la química del cerebro completamente

Normalmente, cuando se estudia o investiga la soledad se pone el foco en la forma en la que la gente actúa o sus actitudes sociales. Sin embargo, el estudio del Dr. Moriel Zelikowsky, neurocientífico de la universidad de CalTech, se concentró en la forma en la que el cerebro procesa información durante periodos extensos de soledad.

La investigación, la cual fue publicada en en journal médico CELL, utilizó a un grupo de ratas como sujetos, quienes fueron puestos en aislamiento por una cantidad de tiempo, para luego medir los químicos siendo procesados por su cerebro.

Los resultados indicaron que el cerebro de los roedores se había reconfigurado para crear y procesar más de la molécula TAC2 (Estas neuronas son necesarias para almacenar en la memoria los recuerdos relacionados con el miedo) lo cual también incrementaba la fabricación del NkB. Ambas, según el estudio, podrían ser responsables de la respuesta de estrés de los animales.

En la práctica, esto significa que los ratones tenían niveles de estrés por sobre lo normal, y eran más propensos a actitudes agresivas y destructivas al contactarse con cualquier ser vivo.

Esto entrega información invaluable sobre no sólo como reacciona un ser vivo a nivel biológico ante la soledad y falta de interacción social, sino también sobre las moléculas que causan el estrés que sufrimos todos día a día.

Esta reconfiguración puede ser remediada, e incluso se pueden utilizar medicinas que bloqueen la fabricación y procesamiento de estas para bajar los niveles de estrés causados por el aislamiento social. Esto podría resultar en la creación de drogas que ayuden a pacientes a lidiar con depresión, ansiedad social, y más.

Por el momento, el estudio está siendo analizado por los pares de los científicos, para poder determinar sus aplicaciones futuras y posibles puntos ciegos de la investigación.

SOCIOGENÓMICA , también conocida como genómica social , es el campo de investigación que examina por qué y cómo diferentes factores y procesos sociales (por ejemplo, estrés social, conflicto, aislamiento, apego, etc.) afectan la actividad del genoma. La genómica social como campo es muy joven (<20 años) y fue estimulada por la comprensión científica de que la expresión de los genes a sus productos genéticos, aunque no la secuencia del ADN en sí, se ve afectada por el entorno externo . Los investigadores de genómica social han examinado el papel de los factores sociales (por ejemplo, aislamiento, rechazo) en la expresión de genes individuales o, más comúnmente, grupos de muchos genes (es decir, perfiles de genes o programas de genes).

La investigación ha demostrado que la actividad de los perfiles genéticos o los programas genéticos pueden verse afectados por los entornos físicos y sociales que habitan los humanos. El patrón de cambios relacionados con el estrés social en la expresión génica ha sido denominado por Steve Cole y George Slavich en UCLA como una respuesta transcripcional conservada a la adversidad (CTRA)

La soledad también altera el sistema inmune


La soledad y sus perjuicios sobre el sistema inmune
Según este nuevo trabajo, dirigido por John Carcioppo, profesor de psicología de la Universidad de Chicago, la soledad podría llegar a alterar las células del sistema inmune llegando a aumentar la susceptibilidad a la enfermedad y conduciendo así a una mala salud y muerte prematura.

En estudios anteriores, este mismo equipo ya encontró que la soledad aumentaba la inflamación (¿que es y en que consiste un proceso inflamatorio? general del organismo y ocasionaba una respuesta inmunitaria más débil, lo que sugeriría que la soledad podría estar relacionada con la “respuesta conservada transcripcional a la soledad” o CTRA.

CTRA se caracteriza por un aumento de la expresión de genes implicados en la inflamación, a la vez que se disminuye la expresión de genes implicados  la respuesta  antiviral

Sabiendo esto, Cacioppo y su equipo analizaron la expresión génica de los leucocitos (células inmunes de la sangre) de 141 adultos de entre 50 y 68 años de edad que formaban parte del Estudio Social de Salud y Envejecimiento de Chicago. Dichos individuos demostraron una mayor expresión de genes CTRA en sus glóbulos blancos, en comparación a los individuos no solitarios.

La soledad afecta a la producción de glóbulos blancos de la sangre, haciendo a las personas solitarias tener una respuesta inmune menos eficaz que las que sí mantienen contacto habitual con familiares y amigos, predisponiéndolos a la enfermedad.

Asimismo, el equipo también encontró que la soledad podía predecir la expresión génica CTRA media hasta con año de antelación, lo que sugeriría que la genética del sistema inmune se estimularía con la soledad con bastante tiempo.

Como conclusión, los investigadores opinan que sus hallazgos sugerirían que la soledad altera la señalización del sistema de “lucha o huida”, provocando un aumento de monocitos inmaduros, disminuyendo así la respuesta antiviral y aumentando la inflamación general.

En otras palabras, todo este conjunto de reacciones acabaría poniendo en peligro la producción de células inmunes en sangre, explicando por qué las personas que viven en soledad tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades crónicas.
¿Vivir solo aumenta el riesgo de enfermedad mental?
Según algunos estudios, casi un tercio de la sociedad experimentará un trastorno mental en su vida.

Un nuevo estudio ha concluido que vivir solo está vinculado a trastornos mentales comunes como trastornos de ansiedad, del estado de ánimo o por el uso de sustancias. Los autores también han identificado el principal motor de esta relación preocupante.

Según algunos estudios, casi un tercio de las personas experimentará un trastorno de este tipo en su vida. Estas condiciones pueden tener un impacto significativo en el individuo, por supuesto, pero debido a su alta prevalencia, también afectan a la sociedad en general.

Debido a la influencia generalizada de los trastornos mentales comunes, los científicos están interesados en comprender la gama completa de factores de riesgo que contribuyen a la salud mental.

Vivir solo como factor de riesgo
Un nuevo estudio, cuyos resultados han sido publicados en la revista PLOS ONE, revisa esta posibilidad. Los autores del trabajo concluyen que existe un vínculo entre vivir solo y los trastornos mentales comunes. Además, afecta a todos los grupos de edad y sexos, y su principal conductor, es la soledad.

La cantidad de personas que viven solas está creciendo constantemente en gran parte del mundo occidental. Esto se debe a varias razones, entre ellas el envejecimiento de la población, el hecho de que las personas tienden a casarse a una edad más avanzada y al aumento de las tasas de divorcio.

Estudios anteriores habían investigado esta relación, pero la mayoría se centraba en los adultos mayores y generalmente se enfocaban en una sola condición mental: la depresión.

Los autores del nuevo estudio querían llenar estos huecos vacíos. Buscaron vínculos entre vivir solos y los trastornos mentales comunes en general, e investigaron qué factores parecían estar influyendo en esta relación.

Los científicos de la Universidad de Versalles Saint-Quentin-en-Yvelines (Francia) analizaron los datos de 20.503 adultos, de 16 a 74 años, que vivían en Inglaterra. Los datos provienen de tres encuestas nacionales de morbilidad psiquiátrica que los expertos realizaron en 1993, 2000 y 2007. Los participantes completaron los cuestionarios revisados de la Lista de entrevistas clínicas, que evaluaron si habían experimentado síntomas neuróticos durante la semana anterior.

Las encuestas también recopilaron datos sobre una gran variedad de variables, incluyendo altura y peso, nivel de educación, situación laboral, consumo de alcohol y drogas, apoyo social y sentimientos de soledad.

Su análisis también mostró que en todos los grupos de edad y sexos, había una asociación significativa entre vivir solos y tener un trastorno mental común. El tamaño de esta relación fue bastante similar en las tres encuestas.

Los trastornos mentales comunes eran más frecuentes entre los que vivían solos que entre los que no lo hacían:

El problema de la soledad
Cuando los científicos profundizaron en la relación entre los trastornos mentales comunes y vivir solos, encontraron que la soledad explicaba el 84% de la asociación. Estudios anteriores habían demostrado que la soledad está relacionada con la depresión y la ansiedad.

Al igual que con cualquier estudio de esta naturaleza, no es posible evaluar la causa y el efecto: ¿desarrollaron las personas un trastorno mental común porque vivían solas o desarrollaron un trastorno mental y luego decidieron vivir solas?

O ,tal vez, es más probable que alguien con una predisposición a los trastornos mentales comunes quiera vivir solo. Como siempre, los científicos necesitarán realizar más trabajos para llenar los vacíos.

La mayor parte de las personas que se siente solas , es porque han sufrido una o varias pérdidas en sus vidas , pareja, salud, trabajo. Soporte social etc son pérdidas que forman parte de la vida.

Se sienten solos en medio de una multitud, personas que no se atreven a existir en el mundo , que no expresan ni persiguen realizar sus deseos porque se siente especialmente solos.
Muchos no viven una soledad elegida, el problema les lleva al aislamiento , como es el caso de la fobia social.

FUENTES




martes, 13 de agosto de 2019

Hablamos nosotros: sobre la libertad con fobia social


En esta ocasión comparto un comentario a una  entrada de  este blog : 

Reflexiones : no puedo imaginar mi vida sin fobia social 

Lo pongo así más a la vista porque me ha parecido muy significativo  y me ha impresionado .


La libertad. Me siento así. Antes de verano, con un amigo que conoce mi problema (y que ni entendía hasta que un familiar suyo empezó a pasar por lo mismo) estábamos hablando, me contaba cosas de su trabajo, de las decisiones que debía tomar a veces, y le pregunte: "Si fueras libre, ¿qué serías, qué harías?". Y sin pensarlo me respondió: "Sería cooperante internacional, llevaría agua a todo el mundo. Es para lo que me he estado preparando toda mi vida." No dudó en responder ni en ninguna de sus palabras. Y me soltó: "¿Y tú? Si fueras libre..." "No lo sé." Mentí. La verdad era y es que si fuera libre me moriría. Es mi elección. De pequeña y de joven nunca me supe imaginar en el futuro, no me veía igual que podía imaginar a los demás. Cuando acabé el bachillerato tuve mis primeros momentos de ansiedad y conciencia de formar parte de la sociedad y todo lo que ello conllevaba. Estudiaba bachillerato pero sabía que nunca iría a la universidad, me gustaba el ambiente pequeño de clases y profes del instituto, lo controlaba, en cambio la universidad me daba pánico, tan grande, esa era la palabra: grande, se escapaba a mi control. Entonces no entendía esos pensamientos y ahora veo clarísimo lo que me ocurría. Lo mas curioso de todo es que al llegar al final del instituto y con esa ansiedad escondida, empecé a ir al psicólogo. No llegamos a nada, supongo que yo no sabía lo que me ocurría y por lo tanto no sabía explicarlo, y ella no supo llevarme, la verdad. Estuve un par de años sin estudiar, haciendo cursillos para disimular, tampoco buscaba trabajo, no era pereza (la pereza! ese gran sentimiento de culpa del fóbico social) era otra cosa. Luego hice un curso superior de asesoría de imagen, dos años, y el último volví a agobiarme: acabar, salir al mundo, buscarme un trabajo, la vida... Al principio lo logré. Por entonces por casualidad me compré un perro, hacía poco que murió el que teníamos en casa y decidí, junto con mi madre y en un acto de inconciencia, tener mi propio perro. Antes de que Murray tuviera un año, ya me habían diagnosticado la fobia social y la agorafobia. Al principio pensé en dar a mi perro a alguien que pudiera darle una vida mejor que la que pudiera darle yo. Al final no sé porque no lo hice. Me mantuvo cuerda, firme, constante, y cuando mis amigos desaparecieron él estuvo ahí, y aunque fuera una vuelta a la manzana, sin bajar de la acera de casa, lo paseaba, me mantuvo estable. En todos estos años fui a psicólogos con los que nunca llegué a abrirme, ni yo supe hacerlo ni ellos llevarme. Al final decidí ir haciendo por mi cuenta. Hoy tengo 34 años, mi vida es absurda, no entiendo que hago aquí, mi perro murió hace menos de un mes y ya no sé que hacer. No entiendo esta enfermedad: nosotros no somos capaces de nada y solo causamos dolor y preocupación a nuestro alrededor, sé que seré una carga porque ya lo soy. No entiendo nada y ya han pasado casi 10 años.