. . Entender la fobia social

jueves, 23 de abril de 2026

Entrevista de trabajo


Recuerdo una entrevista de trabajo a la que fui hace años. No era la primera, pero sí una de las que más ansiedad me provocó. Los días anteriores estuve revuelta: dormía mal, me despertaba de madrugada con el estómago encogido, sin ganas de comer. Me repetía que era solo una entrevista, que no pasaba nada si no me escogían, pero mi cuerpo no se lo creía.

Llegué antes de la hora, como solía hacer. Prefería esperar sola que cruzarme con otros candidatos. Me senté en un banco frente a la sala, repasando mentalmente lo que pensaba decir. Pero a medida que lo repetía, todo me parecía absurdo o forzado.

Cuando me llamaron, sentí que entraba en una especie de escenario. Las luces eran reales, pero el guion no. Intenté parecer tranquila, sonreír lo justo, no parecer demasiado nerviosa, pero me temblaban las manos. Hablaba, sí, pero al mismo tiempo pensaba: “¿Estaré sonando insegura? ¿Estarán notando cómo me late el corazón?”

No fue un desastre, pero tampoco fue natural. Salí con la sensación de haber actuado, de haber sobrevivido a duras penas. Y por dentro, un agotamiento que solo entienden quienes han tenido que esconder el miedo detrás de una sonrisa.