Frases que hieren: lo que nunca deberías decir a alguien con fobia social
Palabras dichas con buena intención que en realidad aumentan la ansiedad y el malestar
Imagina que estás en una reunión, hablando con tu jefe o un grupo de compañeros, y la ansiedad te invade. Alguien te dice: “No parece para tanto, relájate”. Puede parecer inofensivo, pero para alguien con fobia social es una frase que aumenta la presión y el malestar.
A menudo se dicen frases con buena intención: para animar, aconsejar o restar importancia. Pero en realidad, para quien sufre fobia social, esas palabras duelen, minimizan y aíslan.
En esta entrada recojo algunas de las más comunes y su efecto real.
Es timidez, ya se te pasará
La fobia social no es timidez. Reducirla a eso significa negar la dificultad real y hacer sentir que se exagera.
Si quieres, puedes
La voluntad no elimina un trastorno de ansiedad. Esta frase transmite que si no mejoras, es culpa tuya, aumentando culpa y frustración.
Todo está en tu cabeza
El mensaje hace parecer que lo que se siente no importa, que es imaginario. Refuerza que no se tiene derecho a pedir ayuda.
No parece para tanto
Comparar o minimizar el malestar hace que la persona se calle más. Sentirse incomprendido pesa más que el miedo mismo.
No seas tan sensible
Sugiere que las emociones propias son exageradas y refuerza la idea de que sentir miedo o ansiedad es un fallo personal.
Relájate, no pasa nada
Minimiza la intensidad de la ansiedad y transmite que el malestar depende de que uno se calme por fuerza de voluntad.
Tienes que salir más
Como si la solución fuera exponerse sin más. Ignora el sufrimiento y transmite que se está fallando en algo básico.
Eso te lo inventas
Hace que la persona dude de su percepción y refuerza la sensación de invisibilidad y falta de validación.
Todos nos ponemos nerviosos a veces
Comparar experiencias normales con un trastorno real borra la singularidad del sufrimiento y hace sentir que no debería quejarse.
Tienes que ponerle ganas
Refuerza la idea de que el control de la ansiedad depende de la fuerza de voluntad y culpabiliza por no poder superar el miedo.
Cierre
Estas frases, aunque se digan con buena intención, no ayudan.
Lo que se necesita es escucha, empatía y apoyo real, no simplificaciones ni juicios.
Y hay muchas otras frases que, aunque se digan con buena intención, también aumentan la ansiedad y el malestar. Frases como “No te preocupes tanto”, “No pasa nada, déjalo” o “Todos nos sentimos así de vez en cuando” pueden tener efectos similares.
Lo importante es recordar que la escucha y la empatía real son lo que ayuda.

