LAS TRAMPAS DE LA FOBIA SOCIAL:
Cómo te atrapa sin que lo notes
En la fobia social el cuerpo se convierte en un enemigo visible. Sientes que tu cara se pone roja y estás convencida de que todo el mundo lo ve. Notas que te tiemblan las manos o que el corazón se acelera y te parece que esos síntomas son evidentes para cualquiera. Para ti, esas reacciones no son algo privado. Son como un cartel luminoso anunciando tu nerviosismo. Entonces empiezas a vigilar cada señal de tu cuerpo. En lugar de escuchar lo que te dicen, estás pendiente de si sudas, si respiras raro o si el rubor se nota demasiado. Y cuanto más vigilas esos síntomas, más intensos parecen. El problema deja de ser la conversación y pasa a ser la batalla constante contra tu propio cuerpo.

