El miedo a desentonar
Desde el primer momento ya me siento diferente. Entro en un sitio y pienso que no voy a encajar.
Es más fácil esconderse que mostrar algo que podría parecer raro o fuera de lugar.
Vigilo mis gestos, mi forma de hablar, incluso cómo camino, por miedo a delatarme.
Intento ser lo que se espera de mí, no lo que realmente soy. Porque muchas veces lo distinto, lo sensible o lo original no se valora:
se juzga.
Ver a gente divertida, segura, que destaca por algo, me genera aún más ansiedad. No porque no me guste, sino porque siento que nunca estaré a la altura.
Ese silencio interno de quien solo quiere pasar desapercibido.
