INTRODUCCIÓN Y FACTORES EVOLUCIONISTAS
FACTORES FAMILIARES, AMBIENTALES, EVOLUTIVOS Y TEMPERAMENTALES. PARTE 2
FACTORES NEUROBIOLÓGICOS Y BASES GENÉTICAS. PARTE-3
FACTORES PSICOLÓGICOS Y SOCIOCULTURALES. PARTE- 4
La fobia social es un trastorno muy complejo, muchos factores se asocian a la hora de explicarla: En esta entrada trato los neurobiológicos y genéticos.
FACTORES NEUROBIOLÓGICOS
Existe un avance en los últimos años en el estudio de las bases neurobiológicas de la ansiedad, pretendiendo conseguir tres objetivos:
- En primer lugar, determinar la base psicofisiológica que subyace a la ansiedad;
- en segundo lugar, delimitar tratamientos específicos que se fundamenten en las posibles alteraciones neurobiológicas subyacentes.
- y, en tercer lugar, ofrecer una serie de datos empíricos que sirvan a la clasificación diagnóstica.
En esta línea, se ha generado una polémica con respecto a la relación entre la fobia social y el trastorno de ansiedad por evitación. Ambos trastornos mantienen en común determinadas bases biológicas. Esto hace pensar que se trata de dos formas que constituyen distintas variantes clínicas de una sola predisposición más que dos trastornos independientes.
De esta manera, la investigación neurobiológica de la ansiedad social ofrece una metodología que ayuda al estudio de la validez de las clasificaciones diagnósticas habituales.
Las líneas de estudio referentes a las posibles bases orgánicas son posibles gracias a los avances tecnológicos en investigación psiconeurológica, ligando el origen de dichos trastornos a una disfunción del sistema nervioso central.
Sin embargo, los datos aportados hasta el momento no nos permiten decantarnos por un origen u otro. La génesis del trastorno ha sido atribuida a la intervención de los distintos sistemas de neurotransmisión (adrenérgico, gabaérgico, dopaminérgico o serotoninérgico), que detallaré en la parte 4.
Los estudios sugieren que la fobia social tiene bases neuroanatómicas en una red de alta sensibilidad en la región centrada en la vía que conecta la amígdala con el hipocampo (denominada "el sistema de alarma del cerebro"), reorientada hacia el córtex prefrontal.
[attachment_0](attachment)AMÍGDALA
Si hablamos de miedo y cerebro, tenemos que hablar de la amígdala. Recibe toda la información de nuestros sentidos: sorpresa, miedo, angustia, afecto, tristeza, alegría, excitación… tanto de estímulos externos como internos.
Dichas reacciones dependen del sistema límbico, siendo la amígdala uno de los núcleos principales. Es un elemento clave para la supervivencia: su principal función es integrar las emociones con los patrones de respuesta correspondientes. Debido a su vinculación con el lóbulo frontal también permite la inhibición de conductas.
Cuando hay sentimientos desagradables la amígdala cerebral se encuentra activa, cuanto más activa más dopamina en la amígdala y más miedo o estrés provoca en las personas afectadas.
(Ver video: Diferencias entre ansiedad normal y patológica)
Por culpa de la amígdala nos cuesta olvidar los traumas infantiles. Además, juega un papel esencial en el aprendizaje emocional, asociando continuamente sucesos que nos provocan miedo o malestar.
Ejemplo: Basta que un día hayas pensado que te seguían por la noche para que, a partir de ese día, se te acelere el pulso al andar de noche por la calle. De esta forma, la presencia de una araña, hablar en público o los espacios difíciles pueden generarnos un profundo malestar.
BASES GENÉTICAS
El conocimiento relativo a las bases genéticas es escaso, pero se afirma que juegan un papel fundamental. Se han encontrado datos que podrían apoyar la hipótesis de la predisposición genética: (Mi experiencia).
Indican que existe un alto riesgo de sufrir fobia social en familiares de enfermos. En el caso de los niños, se ha mantenido que la inhibición conductual —ese temperamento "tímido extremo" ante lo novedoso— experimentada en la infancia forma un factor de riesgo: (Inhibición conductual).
GEN RELACIONADO: TRANSPORTADOR DE SEROTONINA (SLC6A4)
Investigadores de la Universidad de Bonn han encontrado evidencias de un gen que codifica un transportador de serotonina. Esta sustancia suprime los sentimientos de ansiedad.
"Este es el mayor estudio de asociación hasta el momento sobre la fobia social", dice Johannes Schumacher (Profesor del Instituto de Genética Humana).
El gen SLC6A4 es como una "bomba de limpieza". Si trabaja demasiado debido a un SNP, retira la serotonina demasiado rápido, dejando al cerebro sin "freno" para el miedo. Generalmente, el componente genético da lugar a una vulnerabilidad general al miedo. Se han identificado áreas de interés en los cromosomas 9, 14, 16 y 18.
CIENTÍFICOS ESPAÑOLES: LAXITUD ARTICULAR
Una curiosa asociación descrita por Bulbena relaciona la laxitud articular (mayor flexibilidad) con la ansiedad: (Origen El País).
La causa arranca de la duplicación de una extensa zona del cromosoma 15 (DUP25). En esta zona se encuentran probablemente de 20 a 60 genes. Debido a un fenómeno de contigüidad, los genes que confieren la laxitud y los que predisponen a la ansiedad suelen heredarse juntos.
Se trataría de un "exceso de genes" que provocaría que las conexiones neuronales de alerta sean mucho más sensibles ante determinadas situaciones ambientales. Más del 70% de las personas con laxitud tienen algún trastorno de ansiedad debido a la reactividad del Sistema Nervioso Autónomo (SNA).
[attachment_1](attachment)En las personas con hiperlaxitud, esto se traduce en síntomas físicos constantes: palpitaciones, malestar torácico, sudoración excesiva y peor tolerancia al calor. El cerebro interpreta estos latidos como un peligro potencial, lo que puede disparar un ataque de pánico inmediato.
También hay diferencias en la ínsula, que interviene en la empatía y controla el SNA. Saber que lo que sientes tiene una base fisiológica real debido a tu constitución de colágeno ayuda a disminuir la angustia.
CONCLUSIÓN
Si bien no podemos reducir los trastornos de ansiedad a meras causas genéticas, numerosos estudios han mostrado claras relaciones de ciertos genes con la ansiedad o conductas relacionadas. Lo que se hereda en la mayoría de los casos es una predisposición, que puede o no ser activada por factores ambientales especialmente en los primeros años de vida.
Resulta importante conocer estas predisposiciones genéticas. En la actualidad es más sencillo dado que cada vez son más accesibles y completos los análisis genéticos. Estos análisis podrían colaborar en determinar subtipos de los trastornos de ansiedad, como también ayudar al médico a encontrar el fármaco más adecuado a cada individuo.
"Todavía hay mucho por hacer en términos de investigación de las causas genéticas de esta enfermedad", dice el Dr. Andreas Forstner del Instituto de Genética Humana de la Universidad de Bonn. "Hasta ahora, solo se conocen algunos genes candidatos que podrían vincularse a esto".
Entender estas bases nos permite afrontar el trastorno con menos culpa, comprendiendo que nuestra biología tiene algo que decir y que nuestra constitución es un factor real.

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