Citas de 30 minutos: Cuando cada sesión es empezar de cero
Estoy decidiendo cambiar de psicóloga, incluso aunque no me puedan asignar otra por la saturación de la Seguridad Social. Total, 30 minutos cada 2 meses no me van a solucionar las cosas. Ni siquiera se acuerda de mí o de lo que dije la última vez. Con tantos pacientes, se apunta unas notas que repite y pregunta en la siguiente sesión para dar la sensación de que está al día, pero así poco o nada puede hacer. Cada cita es como si fuera la primera.
Un riesgo real: El linfoma y la fiebre
Le pregunté cuál era su primera hora de visitas y le dije que si no eran temprano no podría ir durante el verano. Me dijo que a las 10:30. Yo ya lo considero tarde por el calor tan fuerte que hace aquí. Tengo un problema derivado del linfoma pasado y no autorregulo: si hace calor tengo fiebre y paso meses con más de 38, pudiendo llegar a 39 si no elimino todas las variables de riesgo posibles. Su respuesta fue "tienes que venir", o sea, ni me escuchó o le dio igual.
Para colmo, cuando cambié una cita con la psiquiatra para ahorrarme un viaje, me dieron para las 10:00, cuando ella me había jurado que su primera cita era a las 10:30. Me mintió cuando más necesitaba su ayuda para proteger mi salud física.
"Búscate la vida, pero aquí no"
Me tienen que llevar y traer porque no me atrevo sola por razones físicas y psicológicas. Un día la cita terminó 20 minutos antes de lo que yo esperaba (pensaba que eran de 45 minutos y son de 30). Saqué el móvil para llamar y avisar que vinieran a buscarme antes (hubieran sido 3 segundos) y me soltó: "No, aquí no llames que ya está mi siguiente paciente".
A ella no le importa hacerme esperar a mí 10 o 15 minutos, pero me echó de mala manera sin darme ni 3 segundos, aun sabiendo que allí no hay cobertura y tendría que buscarme la vida fuera. Si así se preocupa de mi salud física, la mental poco le importa. ¿Cómo puedo confiar en alguien que me miente y me trata con esa frialdad?
¿Qué opináis? ¿Hago bien en dejarla aun cuando no me asignen otra?
Correeeee Forest correeee!
ResponderEliminarJajaja
EliminarHola Laine!
ResponderEliminarPues lo mejor para ti seria cambiar de psicóloga,aunque a mi me costaría hacerlo sobretodo si tengo que seguir acudiendo al mismo centro y el hecho de poder encontrármela o que supiera que quiero cambiar de psicóloga me resultaría muy incomodo..y al final creo que por ello seguiría con ella,es como cuando un entrenador de futbol no obtiene buenos resultados pero al presidente le da cosa echarlo..o cuando una pareja no funciona pero te da pena cortar..
Saludos!
Si, yo también pienso eso, aunque dudo que ne reconozca com mascarilla yo a ella nunca la reconozco viéndonos cada dos meses, porqye ne llana por el nombre sino no me entero
EliminarHola, qué tal. Es la primera vez que entro en tu blog. Yo sin dudarlo dejaría a esa impresentable. Tengo 2 experiencias en la privada de dos psicólogos ineptos (mujer y hombre) aquí en Sevilla, que cada vez que me acuerdo del dinero que gasté me deprimo más todavía. Y a los de la seguridad social más o menos igual (aunque he topado con algún psicólogo empático) Yo casi he perdido la esperanza en la psicología y sé que suena muy exagerado, pero es que vaya telita. Por privado me he prometido que nunca más, porque en la primera consulta es imposible de qué pie cojea el o la que tienes enfrente y cuando te das cuenta de que no avanzas ya han pasado 8 sesiones por lo menos (a 50€ mínimo la consulta ya me dirás) Además de que no estoy para permitirme más privados. Y los de la SS no los dejo, faltaría más, pero fíjate, en la última consulta me dieron cita para dentro de 5 meses, una auténtica vergüenza. No sé cómo pueden los políticos dormir tranquilo. Espero que te vaya bien y encuentres buena ayuda, los pacientes/clientes de salud mental estamos desamparados, no podemos denunciar negligencias. Un saludo 🙂
ResponderEliminarGracias
EliminarEn la fobia social yo creo que los padres sí tienen un peso importante. Ellos son los adultos y los hijos solo niños, no se pueden poner ambas partes al mismo nivel. Los padres son los que mandan, los que educan, los que dictan las normas, los que tienen las experiencias... y los hijos no, los niños son páginas en blanco. En muchos casos los progenitores sí tienen buena parte de culpa y creo que si no se reconoce esto no se avanzará en el entendimiento y cura de la FS, porque culpar a los padres es un tema tabú, de hijos despreciables. He leído por ahí que si fuesen responsables de que un hijo acabase con fobia social por qué los otros hermanos no, esto tiene una explicación simple. Ya de por sí acabar con fobia social es difícil, tenemos lo que se llama resiliencia, pero si de 5 hijos con padres disfuncionales solo uno acaba con FS es porque cada persona es un mundo y el niño con el temperamento innato más introvertido tiene más posibilidades de padecerla, los otros pudieron sobrellevar la falta de afecto y apoyo emocional, no les afectó tanto la carencia de exposición y encuentros sociales, etc, pero por pura genética. Es como decir que si cinco hijos se crían en un entorno artístico los cinco tendrán tendencias artísticas, pues no. En resumidas cuentas, no hay dos cerebros iguales. Entiendo que haya más factores en la causa de la FS, pero el del componente parental me parece el más potente. Y con respecto a tu psicóloga yo la cambiaría sin dudarlo.
ResponderEliminarBueno este comentario no tiene nada que ver con la entrada en cuestión, pero bueno ahí lo dejo
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