EL MAPA DE MIS MIEDOS
Como un río sin cauce: el desborde constante
Tener ansiedad es vivir como un río sin cauce. El agua fluye constante, con fuerza, con un torrente incontrolable de pensamientos, miedos y escenarios futuros que no se detiene por nada del mundo. Pero el problema no es el agua en sí; el problema es que no hay orillas que la contengan. Al no tener límites claros, ese caudal constante se desborda, lo inunda todo a su paso y termina por arrasar con la tranquilidad de tu día a día, convirtiendo cualquier pequeño charco en una inundación de la que crees que no vas a poder salir.
La búsqueda de las orillas perdidas
Pasamos las horas buscando desesperadamente tierra firme, algo a lo que aferrarnos para que la corriente no nos arrastre. Pero la realidad es que el cauce no se construye desde fuera, intentando controlar el clima o frenando la lluvia que alimenta el río. Se construye por dentro. Aprender a poner límites a nuestras propias espirales, a aceptar el flujo del agua sin dejar que inunde nuestra casa entera, es el verdadero trabajo diario. Mientras tanto, nos toca aprender a nadar en mitad de la corriente sin ahogarnos en el intento.
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