Metáfora: La lluvia silenciosa: No estoy mal, pero no estoy bien
Introducción personal
A veces me pasa que me encierro sin darme cuenta. Me alejo incluso de personas con las que me siento bien. No es que haya ocurrido algo, no hay una discusión ni un motivo claro. Solo noto que me voy apagando por dentro, como si algo invisible me envolviera y necesitara estar sola, muy sola, durante un tiempo.
Es una especie de pausa, una retirada suave. Y aunque desde fuera pueda parecer frialdad o desgana, por dentro hay un torbellino de cosas que no sé explicar.
La metáfora explicada
Creo que este estado se parece mucho a una llovizna silenciosa. No es una tormenta con rayos y truenos, no hay drama. Es solo esa lluvia fina y constante que te va empapando sin hacer ruido. Una que te cala aunque al principio parezca inofensiva.
Durante esa llovizna emocional me repliego. Me cuesta mantener conversaciones, aunque quiera. Me canso de responder mensajes, de explicar cómo me siento, incluso de pensar. Es como si esa lluvia interior me empujara hacia dentro, hacia mi refugio, y desde ahí observo el mundo con una mezcla de distancia y deseo.
¿Qué representa la llovizna?
Esta llovizna no es depresión ni un bloqueo total. Es más bien un estado emocional:
• Leve pero persistente: Nos atraviesa de forma cíclica.
• Sin causa visible: A veces basta un agotamiento emocional acumulado.
• Un estado gris: Un bajón que nos lleva a necesitar silencio y desconexión.
Reflexión final
Lo difícil es que desde fuera puede no parecer nada. Pero por dentro se nota. Y cuando una está en medio de esa llovizna, cuesta incluso recordar cómo era sentirse bien.

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