Cosas cotidianas del día a día: aquellas pequeñas cosas que no se ven
Hablar con figuras de autoridad
Introducción personal
Para muchas personas puede ser incómodo, pero para mí es directamente aterrador. Hablar con alguien que tiene autoridad, un médico, un funcionario, un profesor o un policía, me encoge por dentro. Es un miedo que no se razona: simplemente aparece.
Miedo al poder y al juicio
No es solo que impongan. Es que pueden juzgarme, reprenderme o sancionarme, y yo siento que no tengo defensa. Basta con que alguien tenga el poder de llamarme la atención para que mi cuerpo se ponga en alerta. Me esfuerzo por no equivocarme, no molestar, no levantar sospechas. Como si cualquier fallo pudiera traer consecuencias graves.
El cuerpo reacciona como si fuera un peligro
Aunque sé que no he hecho nada malo, mi cuerpo no lo entiende. Me tiembla la voz, me bloqueo, me siento pequeña. A veces ensayo lo que voy a decir, pero cuando llega el momento, desaparezco dentro de mí.
No es falta de respeto
Desde fuera parezco cortante o evasiva. Pero por dentro estoy aterrada. Solo quiero que pase rápido, que no me juzguen, que no vean lo que me cuesta.
Reflexión final
La fobia social también es esto: sentirte diminuta ante alguien que tiene poder sobre ti. No es exagerado, es real. Y convierte cualquier interacción en una amenaza silenciosa.


No hay comentarios:
Publicar un comentario