El miedo a contarlo por primera vez
Tomar la decisión de verbalizar por primera vez lo que te pasa no es algo sencillo ni espontáneo. No se trata de una conversación cualquiera sobre cómo te ha ido la semana. Es decidir explicar por qué eres así, por qué pones pegas a tantas cosas y por qué hay situaciones que te cuestan tanto. Es desnudarte, reconocer que te ocurre algo, que no te sientes como los demás y que tienes un problema. Es abrir una armadura que seguramente llevas años construyendo para no mostrar lo que verdaderamente ocurre en tu interior.
El principal freno no siempre es la falta de confianza en la otra persona, sino el miedo a que no te entienda cuando ni siquiera tú sabes explicar bien lo que te pasa. ¿Qué hay de peligroso en hacer una llamada? Nadie te ve, nadie sabe lo que te cuesta o lo nervioso que estás. Además, cuando llamas a un desconocido, normalmente es porque esa persona está ahí para ayudarte a resolver algo. . Y, sin embargo, hasta algo tan cotidiano puede convertirse en una dificultad enorme.
Durante años has luchado por parecer normal, por encajar, por disimular los bloqueos o las ausencias. Romper el silencio significa correr el riesgo de que la mirada del otro cambie, de que empiece a verte como alguien débil o roto, en lugar de como la persona que conocía hasta entonces.
Aparece también el temor a que te juzguen como una persona exagerada. La mente anticipa que, al no haber heridas visibles ni síntomas evidentes a simple vista, la otra persona pensará que estás haciendo un mundo de algo insignificante. Ese miedo al rechazo o a que resten importancia a lo que te ocurre te hace plantearte si no sería mejor seguir callando. Pero también quieres que te entiendan, que te acepten como eres y que no te obliguen a hacer cosas que te cuestan.
Contarlo puede ser un paso importante, pero no garantiza que la otra persona vaya a comprenderte ni que su reacción sea la que esperabas. Quieres dejar de esconder lo que te pasa, pero hacerlo también significa mostrar una parte de ti que llevas mucho tiempo protegiendo. Y no sabes qué ocurrirá cuando dejes de disimular.



No hay comentarios:
Publicar un comentario