Vivir entre nubes: Linfoma y Fobia Social
No sé por dónde empezar.
Tengo un linfoma. Este ya me ha dejado secuelas y tengo que tomar una serie de pastillas cada día para controlar las deficiencias que me provoca. En estos momentos terminé el 4º ciclo de quimioterapia.
Estoy en casa después de 8 días de hospital encerrada en aislamiento de contacto... sin siquiera poder salir al pasillo. Tengo un virus hospitalario. Duro, muy duro.
Día tras día en cama dormitando, mirando el vacío, esperando las comidas que marcan las horas. Al final un agobio claustrofóbico importante, de locura. El miedo es que vuelvo en 3 días y la verdad me empieza a aterrar.
Más allá de los síntomas
Empiezo a vivir como en una nube. Empezó cuando me bajaron para poner el PIC, la vía del brazo. Pensaba como entre neblinas de sueño: "esto es real y lo tengo que vivir aunque mi mente lo rechace".
Me dicen que tengo las venas muy finas. A veces meten la aguja y se rompe la vena dejándome un derrame. Al final me las buscan en la mano... duele mucho y se me llenan de moratones.
Sufro los encierros, atada siempre al "arbolillo de Navidad", como yo lo llamo cuando me ponen toda la quimio. Arrastrando un palo pesado para ir al baño, desconectando enchufes... menuda pesadez.
"Si lo fue, con aislamiento."
El pelo
Un día decidí que me lo rapaba. No sentí la maquinilla con horror, sino con gran resignación y alivio. Parezco de los de Star Trek y con mi cicatriz de la biopsia estoy hecha un cromo, pero me da igual.
He enseñado mi cabeza sin pelo a gente. ¡Un milagro con fobia social! Lo superficial deja de tener importancia.
La biopsia: 14 grapas
¿Y si tocan algo dentro y acabas tonto? Estábamos todos muy asustados. Todo fue bien, aunque quedó esa fea cicatriz que no sirvió para mucho.
5º ciclo: Libertad
Esta vez me han dado 8 días libres. ¡Estoy feliz! Disfruto del sol aunque mis piernas no me sostienen y sufro en cada paso.
Dependencia y Fobia Social
La enfermedad: Estoy débil, me caigo. Mi familia me cuida como si fuera de cristal.
La fobia: El hospital es un mundo extraño. No soporto las salas de espera sola. Y el teléfono... nunca lo cojo por miedo a hablar con extraños o recibir malas noticias.
Lo mejor es dejarse cuidar y pensar solo en curarte. Me queda mucho por delante: 5º y 6º ciclo, operaciones y trasplante.
Agradecimientos
A mi marido, mis amigas y mi familia. Sin ellos no sé qué haría.
