Las respuestas del otro que te demuestran que no ha entendido nada
A veces, cuando intentas explicar lo que te pasa, recibes respuestas como «Eso nos pasa a todos», «Lo que tienes que hacer es no pensar tanto» o «Tienes que echarle un poco más de morro a la vida». Son frases que quizá se dicen con intención de ayudar, pero que dejan claro que la otra persona no está entendiendo lo que intentas contarle.
Quien te escucha interpreta lo que te ocurre desde su propia experiencia. Si alguna vez ha sentido vergüenza o nervios, puede pensar que lo tuyo es lo mismo y que basta con dejar de darle vueltas o atreverse un poco más. Pero tú no estás hablando de esos nervios que se pasan al cabo de un rato. Estás intentando explicar una dificultad que puede bloquearte incluso cuando sabes que, desde fuera, la situación parece sencilla.
Lo frustrante es que, en lugar de sentirte comprendida, acabas teniendo que escuchar que pienses menos, que te esfuerces más o que actúes de otra manera. Lo que para la otra persona parece una solución fácil puede hacerte sentir que considera tu problema una exageración o una falta de voluntad. Y entonces te preguntas si ha servido de algo contarle lo que te pasa.
No todas estas respuestas nacen de la mala intención. A veces, quien las da sencillamente no sabe qué decir ni alcanza a imaginar llo que supone vivir con fobia social. Pero eso no evita que duelan ni que te dejen con la sensación de que no has conseguido hacerte entender. Después de intentarlo, sigues teniendo que cargar con algo que la otra persona no ha llegado a comprender.


