LA TRANQUILIDAD QUE DA QUE OTROS SIENTEN LO MISMO QUE TÚ
Hay algo que me pasa cada vez que leo a alguien describir lo que yo siento: de pronto, el cuerpo se relaja un poco. La mente afloja un segundo y pienso:
“Vale... no soy yo sola. Esto también le pasa a alguien más.”
Esa sensación me sostiene. Es como si, por un momento, todo ese peso invisible que arrastro por la fobia social, o por ese miedo constante a que lo nuestro sea 'una tontería'.
Por eso intento explicar lo que cuesta explicar, incluso cuando tenemos las palabras.
También escribo por mí. Porque cuando vuelvo a un texto mío, cuando leo algo que siento no es una rareza ni un fallo. Es humano. Y le pasa a más gente de la que imaginamos.
“No estás solo. Yo tampoco.”
Y si una sola persona lee esto y siente un segundo de alivio, un segundo de verdad, un segundo de “a mí también me pasa”, todas estas palabras... merecen la pena.
Basándome en estas palabras, doy la bienvenida en mi página de inicio.
Espero que aquí encontreis ese reflejo que todos necesitamos.

