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sábado, 18 de agosto de 2018

Modelos explicativos de la fobia social



Principales modelos explicativos que se han desarrollado para la comprensión de este trastorno de ansiedad:

( dichos modelos son  fundamentales no sólo para entender los problemas de la persona que padece este trastorno, sino también como guía valiosa para la planificación de un tratamiento )

1. El modelo de Barlow
2. El modelo de Clark y Wells
3. El modelo de Rapee y Heimberg

PRECAUCION: Debe señalarse  los peligros de querer ajustar los problemas del paciente a los modelos teóricos, en lugar de elaborar explicaciones y tratamientos individualizados.
Por tanto, aunque el desarrollo de modelos explicativos es esencial para avanzar en la comprensión de los trastornos, y sirven de base en el diseño de tratamientos; nunca debemos de olvidar las características y circunstancias únicas que rodean a la persona que padece el trastorno.



1.  EL MODELO DE BARLOW

En este modelo  se sostiene que los seres humanos ,por razones de evolución biológica, somos sensibles a la crítica y a la desaprobación social. Sin embargo, no todas las personas desarrollan una fobia social, ya que para que ésta se manifieste es necesario que el individuo sea biológica y psicológicamente vulnerable a la aprehensión ansiosa (expectativa aprensiva ante el futuro)..


Se proponen tres caminos posibles para la adquisición de  la fobia social:

  • En primer lugar, se podría heredar una vulnerabilidad biológica a la ansiedad y/o una tendencia a ser socialmente inhibido.

  • En segundo lugar, un individuo al estar bajo tensión podría experimentar un ataque de pánico inesperado (una falsa alarma) en una situación social, y entonces estar ansioso por la posibilidad de volver a tener ataques de pánico adicionales en la misma situación social o en otras similares.

  • Y en tercer lugar, la persona podría experimentar un trauma social real que daría lugar a una alarma verdadera, instaurándose una alarma aprendida (haya sido falsa o verdadera)


También se propone que la fobia social específica, se formaría más frecuentemente por medio de una alarma verdadera; en cambio la fobia social generalizada podría darse sin la presencia de esta alarma real (es decir falsas alarmas asociadas a situaciones sociales)

Este modelo señala el efecto de la atención autofocalizada ( es decir dirigir la atención sobre cualquier aspecto de uno mismo p.ej. las propias sensaciones físicas, emociones o pensamientos,  información generada internamente, en contraposición a tomar conciencia de la información del exterior obtenida a través de los receptores sensoriales)  , todo esto reduce significativamente la atención en la tarea requerida para realizar una ejecución exitosa.

Finalmente, el modelo también subraya la importancia de los pensamientos negativos e irracionales que surgen frente a situaciones sociales, como los referidos a :

  • Qué van a pensar los demás.

Pej “ Van a pensar que soy tonto”


  • o a cómo el propio sujeto va a actuar 

pej. “Voy a ser incapaz de decir una palabra”, 
        “Me va a temblar la voz”


Los cuales hacen incrementar el nivel de ansiedad,



” Pienso que debo gustar a las personas con las que socializo y que si no soy perfecta o no hago y/o digo lo que quieren oír , no será así”






2. EL MODELO DE CLARK Y WELLS  



La explicación del modelo (Clark, 2001) está dividida en dos partes:

  • En la primera se describe lo que ocurre cuando una persona con este trastorno entra en una situación social temida.

  • Y en la segunda lo que pasa antes de entrar a la situación y después de haber salido de ella




PROCESAMIENTO EN LA SITUACION SOCIAL 

Sobre la base de experiencias tempranas, las personas con fobia social desarrollan una serie de supuestos (creencias) acerca de sí mismos y de su mundo social, los cuales pueden ser divididos en tres categorías:

  • Normas excesivamente altas de actuación social:

“Debo de ser muy hábil socialmente en cualquier situación”,
“Siempre debería de tener algo interesante que decir”,
“No debo de mostrar nunca algún signo de ansiedad”

  • Creencias condicionales acerca de las consecuencias de determinada actuación:

“Sí me equivoco pensarán que soy un estúpido”,
“Sí no hablo mucho, van a pensar que soy un aburrido”,
“Sí me pongo nervioso van a pensar mal de mí y me van a rechazar”.

  • Creencias negativas incondicionales acerca de sí mismo:

“No soy suficientemente hábil”,
“Soy un idiota”,
“Soy alguien aburrido”.


Estos supuestos influencian a los individuos para que consideren las situaciones sociales como peligrosas, para que predigan que van a fallar al intentar lograr el nivel de actuación social que desean, y para que interpreten algunas señales sociales inofensivas o ambiguas como signos de evaluación negativa de los demás.

Por tanto, cuando una situación social es considerada de esta forma, los fóbicos sociales se ven sumergidos en la ansiedad.

Existen varios círculos viciosos interconectados que mantienen la ansiedad de los  sujetos y evitan  la desconfirmación de sus creencias negativas, los cuales se expresan a continuación:

  • Procesamiento del sí mismo como un objeto social

Un factor clave es el cambio en el foco atencional y un procesamiento negativo de sí mismo. 

Cuando las personas con fobia social creen que están en peligro de una evaluación negativa de los demás, enfocan su atención hacia una observación y monitoreo detallado de ellos mismos. Entonces usan esa información interna para inferir cómo se están mostrando a los demás y que es lo que están pensando de ellos
Es decir, se forman una imagen distorsionada de cómo creen que están siendo vistos por los demás; y al hacer esto quedan atrapados en un sistema cerrado, ya que la mayoría de la evidencia de sus miedos es autogenerada (de acuerdo a como se están sintiendo); por lo que cualquier evidencia (externa) del medio social, que pudiera poner en duda sus creencias disfuncionales, se convierte en algo inaccesible o ignorado.

  • Conductas de seguridad.

Frecuentemente los fóbicos sociales no se benefician con el hecho de que no sucedan las catástrofes sociales que temen, debido a que se encuentran inmersos en una variedad de conductas de seguridad que intentan prevenir o minimizar las catástrofes temidas. Sí éstas no se presentan, entonces la persona atribuye la no ocurrencia de las mismas a la utilización de estas conductas, en lugar de inferir que la situación era menos peligrosa de lo que se pensaba.

Las conductas de seguridad pueden generar o aumentar los síntomas que se temen (pej cruzar los brazos para que no vean que te tiemblan), la mayoría de ellas tienen como consecuencia aumentar la atención en uno mismo (intensificando la  imagen  negativa de sí mismo y reduciendo la atención  hacia la conducta de los demás, con lo que se impide la desconfirmación de las creencias), algunas pueden ser capaces de atraer la atención de las demás personas (p. ej. hablar en un volumen de voz muy bajo puede hacer que los demás presten más atención para poder oír), y pueden influir para que las otras personas se comporten de una manera que confirma parcialmente los miedos de los fóbicos sociales .

  • Síntomas fisiológicos  y cognitivos

Los individuos con este trastorno están especialmente preocupados por el hecho de que los demás se den cuenta de sus síntomas de ansiedad, e interpretan estos síntomas como una señal de fracaso en la obtención del nivel de actuación social que desean. Debido a esto, se muestran hipervigilantes ante ellos, lo cual tiende a incrementar la percepción de los mismos; y con ello aumenta la probabilidad de detectar signos de ansiedad, generándose así un círculo vicioso negativo.

Además como ya se mencionó, estos síntomas también pueden ser incrementados por el uso de conductas de seguridad (el ejemplo del sudor de la camisa).






  • Procesamiento de las señales sociales

En este modelo se pone un énfasis especial en la atención focalizada sobre el sí mismo y el uso de la información interna para formar una imagen distorsionada y negativa de uno mismo (el individuo se  imagina como lo están viendo los demás y que están pensando de él).

Generalmente, se podría pensar que la fobia social está relacionada con una reducción del procesamiento de las señales sociales, sin embargo también se sugiere que este procesamiento (reducido) está sesgado de una manera negativa.
Es decir, es más probable que se atiendan y se recuerden las respuestas de los otros que son interpretadas como signos de desaprobación. Y dado a que en la mayoría de las situaciones sociales normales, es poco común que se expresen abiertamente las reacciones negativas hacia los demás, muchas de las señales que son notadas y recordadas como negativas, podrían ser en realidad simplemente señales ambiguas.

Este fenómeno se ve claramente en el miedo a hablar en público, en el que por ejemplo, la audiencia no establece contacto visual (señal ambigua), y esto se interpreta negativamente.
 Pej; “no me miran porque se dan cuenta de lo mal que lo hago .


Se ponen nerviosos debido a que sus pensamientos tienden a estar dominados:
  • por una serie de fracasos pasados, 
  • por imágenes negativas de sí mismos durante la situación, 
  • y por otras predicciones acerca de una pobre actuación y del rechazo de los demás.


“ Existe otra parte, la del pensamiento, donde solo  imaginarse los peligros, ya se consideran como tales y necesitas huir igualmente. El problema se complica aún más.
La mente es muy poderosa y es muy difícil de controlar…”


A veces estas rumiaciones hacen que los fóbicos eviten la situación completamente, si esto no sucede y el individuo participa en ella, es probable que se encuentre ya en un modo de procesamiento autofocalizado, esperando fallar y siendo menos probable que atienda a cualquier señal de aceptación por parte de los demás.

Debido a la naturaleza de las interacciones sociales, es improbable que las personas con este trastorno hayan recibido de los otros señales totalmente claras de aprobación, y por esta razón no es raro que se sumerjan en una revisión del evento –al haber terminado el mismo.


“ Después todo acaba y pareciera que la otra persona no se ha dado cuenta absolutamente de nada , de hecho te puede decir que ha estado encantado/a de conocerte.  Evidentemente nosotros, yo,  a menudo ,aunque  no siempre, pensaré que me está tomando el pelo y que me miente por quedar bien “  


La interacción es revisada en detalle y durante esta revisión figuran especialmente (como fueron procesados al estar en la situación) su percepción negativa de ellos mismos y sus síntomas de ansiedad.
La desafortunada consecuencia de esto es que muy posiblemente la revisión estuvo dominada por una imagen negativa del sí mismo, por lo que la interacción es vista mucho más negativamente de lo que en realidad fue. 
Entonces la situación es agregada a una lista de fracasos pasados, siendo que una interacción que podría haber sido vista como neutral por un observador, ahora habrá de fortalecer las creencias de inadecuación social del individuo.


3. EL MODELO DE RAPPE Y HEIMBERG



En este modelo se asume que existe una relación entre timidez, fobia social y trastorno de personalidad por evitación, y se les considera como parte de un mismo continuo; por lo que el modelo podría utilizarse para cada uno de ellos.

A su vez, también se aplicaría a todos los subtipos de fobia social.





Las personas con este trastorno creen que los demás son muy críticos y que es probable que los valoren negativamente; también le dan mucha importancia al hecho de que los valoren positivamente. Por tanto, entran en acción una serie de procesos, que se pueden dar tanto durante la situación social, como antes y después de la misma –anticipación y recuerdo.

Cuando un fóbico social se encuentra en una situación social, se forma una representación mental de su apariencia externa y de su conducta de acuerdo a cómo cree que lo está viendo y al mismo tiempo sus recursos atencionales se dirigen tanto a esa representación interna como a cualquier posible amenaza social.

Esta representación mental de sí mismo, se realiza a partir de la memoria a largo plazo (p. ej. experiencias ), señales internas (p. ej. síntomas fisiológicos) y señales externas (p. ej. respuestas de la audiencia).

El individuo además de dirigir sus recursos atencionales hacia las amenazas externas y a la representación de su apariencia externa y conducta, también simultáneamente realiza una predicción acerca del estándar de actuación o norma que espera va a utilizar la audiencia para evaluarlo. Por lo que la persona compara la representación mental de sí mismo (que cree tiene la audiencia de ella) con el nivel de actuación que piensa va a utilizar la audiencia, para así predecir la percepción que la audiencia tendrá de su ejecución.
Es decir, se realiza una estimación acerca de si la propia actuación será aprobada por los estándares que supuestamente tiene la audiencia. Entonces si el fóbico social considera que su actuación social está por debajo del estándar que la audiencia tiene, es probable que espere una evaluación negativa por parte de los demás. Esta evaluación negativa predicha desencadena respuestas de ansiedad, tanto fisiológicas, como cognitivas y conductuales; las cuales influyen en la siguiente representación mental del individuo acerca de cómo cree que la audiencia lo está viendo, creando de esta manera un círculo vicioso.




De manera adicional  debe  destacarse que  implícitamente,  en  los  tres modelos analizados, aparece que el fóbico social debido a diferentes causas, no puede practicar o ejercer de forma adecuada habilidades necesarias para interactuar y relacionarse de forma efectiva con los demás.
Éstas se conocen como habilidades sociales y requieren del aprendizaje como cualquier otro tipo de habilidades, de modo que es necesario averiguar si el paciente presenta realmente déficit de estas habilidades, ya que como mencionan Baños et al., (2003), en los individuos con este trastorno, las habilidades sociales pudieran estar presentes , pero inhibidas por la ansiedad, la persona pudiera no creerse capaz de ponerlas en práctica, o éstas pueden no haberse aprendido debido a la historia de evitación y retraimiento del sujeto. Por lo que en caso de encontrarse déficits reales, se estaría justificando el uso de programas o técnicas como el entrenamiento en habilidades sociales .



Implicaciones clínicas derivadas de los modelos analizados.
Se encontró que:

  • En todos ellos es fundamental el empleo de la exposición a situaciones temidas, la cual puede considerarse como la técnica fundamental en  el  tratamiento de  trastornos de ansiedad.

Sin embargo en el modelo de Barlow se usaría esta técnica para que la persona se desensibilice al estímulo temido (disminuyendo así la ansiedad); en cambio en los otros dos modelos la intención sería que el sujeto obtenga nueva información de su medio, que le indique que en realidad no existe un peligro real al cual enfrentarse.

  • Esta diferencia entre los modelos expuestos, también se ve reflejada en el nivel de importancia que se le asignan a los procedimientos de reestructuración cognitiva.

El modelo de Barlow sí considera importante la modificación de procesos y contenidos cognitivos, pero en realidad éstos ocupan un lugar secundario en su teoría. Esto debido a que para este modelo, lo más importante viene siendo el cambio conductual, y también por la suposición implícita de que la modificación de conductas por sí misma, es capaz de producir cambios a nivel cognitivo.
Por su parte, para los otros dos modelos que fueron expuestos, la modificación de procesos y contenidos cognitivos es la parte central del tratamiento.



Fuente

Modelos explicativos de la fobia social