Mantenimiento de la fobia sociAl
Mantenimiento de la fobia sociAl
La fobia social es uno de los trastornos de ansiedad más discapacitantes, presentando una prevalencia anual en la UE del 1,2%.
1. La reacción del cuerpo
En el contexto somático, tiene lugar una activación neurovegetativa y muscular intensa: ruborización (ponerse rojo), temblores, tensión muscular, sudoración y un estado de inquietud constante ante la posibilidad de quedarse sin saber qué decir.
2. El motor de la ansiedad
La ansiedad se mantiene por una interacción perversa: la atención selectiva se focaliza en las señales de amenaza (internas y externas). Esto activa expectativas negativas y creencias disfuncionales sobre la propia actuación.
El fóbico procesa la información de forma sesgada: si algo sale bien, lo ignora; si nota un mínimo fallo, lo magnifica.
3. Retroalimentación y Percepción
El sujeto niega o no valora la retroalimentación positiva porque contradice sus normas rígidas de comportamiento. Al mismo tiempo, la falta de señales claras de los demás le lleva a imaginar que lo juzgan duramente.
"Si quieres saber cómo te ven, tendrías que preguntar, pero eso es precisamente lo que se evita a toda costa."
4. El efecto en los demás
Al estar tan pendiente de no temblar o no fallar, la persona aparece como distante, fría o engreída. Esta "rareza" percibida por los otros atrae más atención, lo que pone más nervioso al fóbico, confirmando sus miedos y empujándolo al aislamiento social.
5. Consecuencias del deterioro
- Mella grave de la autoestima y sentimiento de vergüenza.
- Estados depresivos graves e incremento de la indefensión.
- Deterioro social y laboral: abandono de estudios y dependencia económica.
EL CÍRCULO SE CIERRA: El proceso se retroalimenta, se consolida y se generaliza. Cuantas más veces se sufre, más se evita; y cuanto más se evita, más crece la fobia.
