. . Entender la fobia social : Evaluación negativa
Mostrando entradas con la etiqueta Evaluación negativa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Evaluación negativa. Mostrar todas las entradas

lunes, 14 de octubre de 2019

Estereotipos fobia soc




Estereotipos de la fobia social: Autoestima y evaluación

La Wikipedia define la fobia social como un trastorno de ansiedad caracterizado por un miedo persistente a una o más situaciones sociales por temor a que resulten embarazosas.​

Esta definición me gusta más, normalmente lo definían como miedo a la evaluación negativa con la que yo no comulgaba demasiado.

Quizá sea un tema polémico, pero tanto la evaluación negativa como la baja autoestima los considero como estereotipos de la fobia social osea, según definición, una percepción exagerada y con pocos detalles, simplificada, que se tiene sobre nosotros que compartimos ciertas características, buscando justificar o racionalizar una cierta conducta. Estos términos parecen el catecismo de un fóbico social y ni tanto ni tan calvo.

Ambos son ciertos, para que nos vamos a engañar, pero para mi están estereotipados con el ánimos de meter a cuantos más fóbicos sociales posibles en el saco en una definición. Por eso soy enemiga de las teorías de libro para explicar la fobia social, cuando cada caso es único, nadie mejor para explicarlo que quien lo padece.

Es fácil creer que un fóbico social tiene miedo a una evaluación negativa, pero ¿quien no la tiene? es un recurso fácil. Cuando es cierto que un fóbico también tiene miedo a una evaluación positiva. Imaginaos que os dan un premio y tenéis que subir a una tarima a recogerlo y dar como mínimo las gracias, la gente que esté ahí te valorará positivamente, vienen a aplaudir tu premio y tu muy bien renunciarías a él por no pasar por eso.

Sin ir tan lejos, un elogio de tú a tú también es difícil de aceptar, a un fóbico solo este hecho le azoraría al máximo.

Igualmente tememos el simple hecho de ser observados y de ahí muchas de las variables de fobia social como comer en público, firmar con gente mirando etc (de esto hablo en la entrada Escopofobia. Mirar y ser mirado. Vergüenza ajena).

Luego todo no es evaluación negativa y me molesta porque nos hacen ver como personas incapaces de aceptar una crítica y muy débiles emocionalmente y repito es una parte real, pero hay mucho más, no solo es eso.

En cuanto a la baja autoestima, no niego que esta sea pésima después de un fracaso originado por nuestra fobia social, del que además salimos muy deprimidos, pero dudo que esta sea constante en el tiempo, al menos en algunos casos de fobia social. Es cierto que en otros casos la autoestima es baja siempre, personas indecisas que tienen un gran temor a equivocarse. No defienden sus puntos de vista ya que la valoración de sí mismos es siempre negativa, creen que no están a la altura.

Este tipo de autoestima es muy frecuente en personas con tendencias depresivas, que a causa de su mentalidad pesimista no suelen percibir sus logros personales como tal, asumiendo que son fruto de la suerte o la casualidad.

Yo pienso de todas formas que tenemos fobia social no somos fobia social.

Pienso que somos algo más que fobia social que hay días buenos que incluso saludamos al vecino, con cierta incomodidad, pero que no pasa nada, no se cae el mundo ni nos saboteamos, incluso estás contento de haberlo hecho y entonces tu autoestima está normal. Cada fóbico social es un mundo ni siquiera sabes cuando se te presentará la fobia en todo su esplendor, la que te aplasta y derrota, a veces la superas sin darte casi ni cuenta.

Las situaciones que originan fobia también son diferentes en cada uno y entre medio hacemos vida normal. Somos más inseguros es cierto pero ahí estamos vivimos, sentimos hasta, eso si, que caemos de nuevo en nuestro pozo de miedos, ansiedad anticipada, evitaciones, sufrimientos… etc y vuelta a empezar. Si esto no fuera así, es decir, si duraran o fueran continuas en el tiempo las crisis con su ansiedad anticipada, estados depresivos etc yo creo que estaríamos todos encerrados en un psiquiátrico porque no habría quien lo aguantara. Incluso si convivimos cada día con la fobia social no siempre es de alto grado y se soporta.

Porque lo cierto es que algo vivimos y también lo pasamos bien y reímos con lo que tenemos, al menos yo, aunque esté limitado por nuestra fobia social. Otra cosa sería si tuviéramos depresión, que es bastante común, como patología asociada, entonces nuestra autoestima sí sería baja todo el tiempo y no habría estos momentos.

El tema autoestima es delicado está muy metido en los fóbicos sociales que se consideran siempre inferiores, ineptos etc (de forma continuada en el tiempo y no como digo yo).

Yo ahora pej la debo tener normal, un ej, me arriesgo con esta entrada a mostrar evaluación negativa de quien lo lea jeje… y aún así lo escribo, y otro ej. me molesta que me califiquen solo como miedo a la evaluación negativa o poca autoestima, pero fora parte de eso, estoy en mi zona de confort, aquí por supuesto me siento bien y hasta me puedo olvidar de que tengo fobia social.

He estado mirando por internet tipos de autoestima (https://psicologiaymente.com/psicologia/tipos-de-autoestima) dicen que son 4 tipos: Autoestima alta y estable, Autoestima alta e inestable, Autoestima baja y estable.

Yo vendría a tener la que llaman: Autoestima baja e inestable.

Las personas con este tipo de autoestima suelen ser sensibles e influenciables por eventos externos. En cuanto se enfrentan a un evento exitoso, su autoestima supe, pero en cuanto termina la euforia del momento, su nivel de autoestima vuelve a bajar. Es decir, que este tipo de autoestima está definido por su falta de solidez y la inestabilidad que presenta, la cual hace que se altamente sensible a todo tipo de eventos, por irrelevantes que puedan parecer desde un punto de vista racional.

En todo caso, no se puede generalizar en nada con la fobia social, es un mundo complicado que a veces ni nosotros entendemos. Ni siquiera sabemos nosotros mismos cómo vamos a reaccionar en un momento dado. A veces hasta nos sorprendemos de nuestras propias reacciones antifobicas, porque las hay.

martes, 22 de noviembre de 2016

Yo soy yo, no puedo ser tú


Yo soy yo, no puedo ser tú

El otro día, hablando con una persona cercana, salió el tema —como suele pasar— de mi forma de ser. Comentaba que notaba cambios en mí, y que eso le alegraba. Que si ahora me muestro más segura, que si parezco más tranquila. Yo lo escuchaba, asentía, pero por dentro pensaba: "Vale, ¿y qué hago con esto?".

No es que no me interese lo que me diga. Me cae bien. Pero este tipo de comentarios me dejan en una posición incómoda. Porque cuando alguien espera que cambies o celebran que ya no seas como antes, el mensaje que se cuela es: “así como eras, no valías”. Aunque no lo digan así, se entiende.

Y lo entiendo: todos queremos mejorar. Yo también. Pero una cosa es cambiar hábitos que me hacen daño y otra muy distinta es tener que convertirme en otra persona. Es decir: cambiar lo que hago, sí. Dejar de ser quien soy, no.

Cuando alguien tiene fobia social, como es mi caso, hay una línea muy fina entre querer mejorar y sentir que tienes que borrar tu personalidad para ser aceptada. No es una exageración. He vivido etapas en las que pensaba que si no hablaba más, si no era más espontánea, más expresiva, más sociable, entonces no servía. Que así, callada, analítica, prudente, era un error de fábrica.

Yo no soy tú ni puedo serlo. No me interesa ser lo que esperan. Y no porque me cierre al cambio, sino porque quiero que lo que cambie lo haga desde dentro. Desde mí. No desde la presión externa ni desde la necesidad de cumplir con un estándar que ni me representa ni me hace bien.

He encontrado artículos que afirman que superar la fobia social implica necesariamente una transformación profunda de la identidad, y esto no siempre se menciona. Uno de los textos que lo explica con claridad está en la Universidad de Almería:

Puedes leer el estudio completo aquí:

Cuando relacionarse amenaza la identidad: La fobia social desde un enfoque constructivista

Así que sí: se puede mejorar, se puede aprender a manejar la ansiedad, se puede vivir mejor. Pero si tengo que dejar de ser quien soy, incluso si eso me hiciera funcionar mejor, prefiero no.

sábado, 4 de junio de 2016

Algo más que evaluación negativa


Imagen que representa una evaluación positiva,  una evaluación negativa y sentirse observado en la fobia social.

Más allá de la Evaluación Negativa

Quería escribir sobre la evaluación negativa para lo cual quise buscar primero en internet qué se entendía exactamente por estas dos palabras, he aquí mi sorpresa que lo que salía estaba relacionado, mayoritariamente, con la fobia social.

Así comienza la primera entrada al poner en el Google evaluación negativa:

“Las personas con ansiedad social (también llamada fobia social) suelen sentirse ansiosas al preocuparse por cómo reaccionarán los demás durante sus interacciones con ellos: qué pensarán, si los aceptarán o rechazarán, si pensarán que son ineptos, o tontos, si se burlarán de ellos, etc. Además, si los demás los evalúan de manera negativa se ven especialmente afectados por eso”

Pareciera que la evaluación negativa fuera un sinónimo o estuviera unido en definición a la fobia social por sistema. Yo no lo considero así, al menos no en estos límites de relación tan total. Si ya quería escribir sobre esto aún se me hace más necesario explicar cómo me afecta a mí, para lo cual lo primero de todo he hecho el test sobre evaluación negativa de esa página.

He obtenido una puntuación media.

Que me importa que un jefe me evalúe negativamente, pues claro, de eso depende que me despida o no. Que no me gusta caer mal a gente que me interesa, pues sí ¿y a quien no? ¿Y dónde están los límites de la normalidad?

No considero que la fobia social sea, en su totalidad, miedo a una evaluación negativa. Es algo más. Pienso que psicológicamente tienden a definirlo así porque es una variable modificable con terapia, pero... ¿y si le añades otras variables?

¿Y si te afecta también la evaluación positiva? Si tuviera que presentarme ante un auditorio para rendirme honores, sería igualmente horrible. Me gusta que me reconozcan mis logros, pero de forma anónima.

¿Y si el hecho de ser objeto de miradas te amenaza? No siempre piensas que te evaluarán, sino que te hace sentir amenazada el simple hecho de sufrir una mirada.

Lo que realmente no soporto es que me observen, para bien o para mal. Me crea gran violencia y turbación. ¿Os acordáis de cómo os sentíais cuando siendo adolescentes el chico/a que te gustaba te miraba? Pues esa turbación es la que sigo teniendo ante cualquier mirada.

Los que no conocen la fobia social dirían que soy tímida. La timidez hoy en día se acepta como un rasgo discreto y con virtudes. Se podría entender que te incomode una evaluación negativa, pero no se entendería que reacciones igual ante una positiva.

Renueva tu espacio. Descubre el potencial oculto.