. . Entender la fobia social

lunes, 23 de marzo de 2026

Ir al supermercdo

Cosas cotidianas del día a día: aquellas pequeñas cosas que no se ven


Ir al supermercado

Preparativos antes de salir

A veces, solo pensar en que tengo que ir al supermercado ya me pone en tensión. No es que no sepa hacer la compra. No es que me dé miedo el sitio en sí. Es todo lo que implica. Desde que salgo de casa hasta que vuelvo, siento que estoy expuesta, observada, fuera de lugar.

Al entrar al supermercado

Nada más entrar, me invade una sensación de alerta constante. Intento no cruzar miradas, camino más rápido de lo que debería, y me esfuerzo por parecer “normal”, como si todo fuera natural y no tuviera nada raro. Pero por dentro voy calculando todo: qué pasillo coger, qué evitar, si hay mucha gente en la sección de fruta, si puedo ir directa al pan sin tener que pedir nada.

Interactuar con el personal

Lo peor es cuando tengo que pedir algo al personal. Aunque sea solo preguntar dónde está algo, me bloqueo. Ensayo mentalmente la frase, me preparo para no tartamudear o para que no se note que estoy incómoda. A veces me voy sin pedirlo solo por no pasar por eso. O me quedo dando vueltas para ver si lo encuentro por mi cuenta.

En la cola y la tensión final

En la cola me pongo aún más nerviosa. Si hay mucha gente detrás, siento que ocupo espacio, que estorbo. Me da miedo tardar demasiado en pagar, equivocarme con el datáfono, o que se me caiga algo. Y si me dicen algo, aunque sea con tono amable, lo vivo como una corrección, como una evidencia de que no estoy haciéndolo bien. Parece que lo tengo que hacer todo corriendo para no hacer esperar y así cometo más fallos. No meto bien las cosas en la bolsa, etc.

Después de la compra

Cuando por fin salgo, siento algo parecido al alivio. No porque haya pasado algo grave —nunca pasa—, sino porque ha terminado. Pero el cansancio que arrastro después no es físico, es mental. Agotamiento por haber estado todo el rato en tensión, por mantener una imagen, por haberme obligado a hacer lo que otras personas hacen sin pensar.

Ya he tratado esta situación con humor en Supermercado: Misión imposible, pero aquí quiero mostrar cómo se vive realmente

.
VER TODA LA SECCIÓN  AQUÍ