HABLAR EN PÚBLICO: MI VOZ
No creo que haya mucho que explicar para quien no lo sufra. Esta especial fobia creo que se entiende, es más amable en comprensión, en tanto en cuanto hablar en público es una situación que causa ansiedad a cualquiera, entra dentro de lo normal e incluso sirve para afrontar la situación con éxito. Si pej no nos importase nada ni tuviéramos la mínima ansiedad, no repararíamos ni estudiaríamos los detalles que nos harían esforzarnos por hacerlo lo mejor posible.
Si ya en esa normalidad hay ansiedad es más fácil poder imaginar cómo lo pueden llegar a vivir personas con fobia social.
No he hablado de este tema antes porque me resultaba demasiado obvio…
Además pienso que es más fácil que acaben leyendo, o caigan en esta entrada, personas que tuvieran esta especificación en concreto de hablar en público porque tuvieran que afrontar algo determinado y su preocupación, si no ha de ser algo continuado, fuera la de cómo poder solventar ese momento en particular, incluso podrían sentirse confusos al caer aquí y verlo relacionado con la fobia social.
Se preguntarán: ¿Tendré yo esa fobia?
La respuesta es: No, no tiene por qué.
Como decía, cierta ansiedad es normal y de ser un problema real, el nuevo DSM-V lo cataloga como una especificación dentro de la fobia social, eliminando el término “generalizada”. Antes se denominaba fobia social generalizada cuando los miedos incluían la mayoría de situaciones sociales y se decía específica si se producía en circunstancias muy concretas y delimitadas, y no en todas las demás.
Ahora se ha sustituido por “situaciones de ejecución” pej, hablar en público y el resto queda en fobia social sin más. Fuera de una fobia social también se conoce como una fobia específica glosofobia.
Para los que sólo buscaban salir con éxito de una charla, conferencia, examen oral etc.. y han llegado hasta aquí sin tener fobia social, al final de esta entrada dejo un enlace con algunos consejos al respecto. Cuando se trata de fobia social creo que los consejos de poco sirven, pero igualmente para los que los quieran ver ahí están.
de nuestras pesadillas.
Sin llegar al extremo de una gran exposición, pej ante un considerable auditorio, con fobia social es igualmente difícil otras exposiciones "más sencillas", pues hablar ante un grupo de personas se hace necesario en muchas de las áreas de nuestra vida. Si ya relacionarte con una o dos personas, incluso sin casi hablar, puede llegar a ser un problema, cualquier cosa a partir de aquí lo complica.
En el colegio, instituto, universidad...
- Para realizar preguntas a un profesor.
- Realizar un examen oral.
- Exponer un trabajo ante un grupo.
Entre amigos o conocidos:
- Para expresar una opinión en un debate o en un coloquio.
- Para exponer dudas o mostrar nuestro desacuerdo…
- Decir unas palabras ante un grupo de amigos o mostrar oposición.
En el ámbito profesional:
- Presentaciones, ponencias, conferencias, reuniones...
Es "más fácil" de evitar que otras situaciones sociales y lo haces cuando se puede, empequeñeces tu mundo y con ello pierdes muchas oportunidades.
Te limitas y transformas tu vida adaptándola como un camaleón.
CAUSAS
Cuando se aventuran a explicar unas causas siempre dicen que tuvieron que ver experiencias negativas al respecto en nuestra niñez. Yo pienso que si ya eras tímido de niño cualquier experiencia de este tipo tuvo que resultar por fuerza negativa, no es algo que desearas hacer, eso seguro, de hecho es probable que fuera traumático por mucho que se repitiera la experiencia. Cada vez que debías hacerlo sin remedio lo pasabas mal. Yo nunca he entendido por ello estas razones o me parece que caen por su propio peso.
Cuando es sólo timidez acabas enfrentando aunque te cueste, con fobia social tratas de evitarlo.
Una segunda explicación o causa es la de que viene de nuestra parte del cerebro más primitiva, algo a lo que le veo más sentido. La fobia social parte de miedos irracionales, acudir a una causa que va más allá de lo racional me parece coherente.
El estar sólo enfrente de una multitud le da al cerebro una señal de peligro, la supervivencia está en juego aún sin haber un peligro real, parte de nuestra mente lo puede percibir como tal. Tú frente a todos buscando salir sólo de esa situación. También podría ser una mezcla de ambos.
No era una simple incomodidad, era no dormir esa noche, llorar de angustia o pasar el día cabizbaja, colorada, tensa y mareada pensando sólo en acabar la tortura. Para mí la vida en el colegio era un entorno absolutamente hostil.
No mejoró con la edad, de hecho en la universidad tuve un gran problema:
Explico en este blog al respecto.
Mi miedo irracional de base a menudo es recibir un daño físico o psicológico, por eso cobra sentido para mí la causa primitiva.
QUÉ PIENSO Y SIENTO YO
No soporto que un auditorio o exposición ante un grupo por cualquier razón, incluso si hay personas conocidas y de mi confianza, reparen en mí, me miren y/o me escuchen atentamente. Es una sensación que no puedo soportar.
Miedo a los efectos de mi ansiedad. A no decir más que tonterías. Soy incapaz de reflexionar o pensar coherentemente por la ansiedad y es bastante común que diga cosas sin mucho sentido.
No es una sensación: Es una realidad. Pierdo el juicio y la capacidad de razonar y/o pensar. Me convierto en una cáscara ausente, desprovista de todo. No sé ni lo que digo muchas veces.
A que me tiemble la voz y/o se noten mis nervios, algo que es bastante fácil que ocurra y que no deseo que pase. Leer algo públicamente tampoco es una opción para mí; no consigo pensar en lo que leo por la ansiedad y mi lectura acaba siendo automatizada, sin entonación adecuada, delatándome.
Si es sin leer, obviamente es aún peor, aunque lleve un esquema o notas y lo haya preparado muy muy bien, me quedo en blanco y en estado de shock, con despersonalizaciones.
Hablo recordando las experiencias de este tipo que he vivido a lo largo de mi vida y que no conseguí evitar pese a mis esfuerzos. Nuevamente sólo ver la foto me pone nerviosa al imaginarme en esa situación.
Mi ansiedad se vuelve anticipada cuando conozco que he de pasar por algo así y me resulta insoportable. Siento gran violencia si se repara en mí por algo, aún cuando no participe de esa exposición de forma directa, pej si hace referencia a mi persona y pienso que me están mirando.
No me sirve que el público sea amigo. No me sirve que conozcan mis miedos. No me sirve que me apoyen y acepten mi ansiedad o mis posibles fallos. No me sirve saber que me valoran positivamente.
Tengo esa ansiedad terrible frente a un grupo y no puedo ser racional ni actuar o sentir con normalidad, aparece sin poderlo evitar aunque haga el esfuerzo de estudiar la situación de una forma coherente y lógica.
Se podría decir que tengo más miedo de mí misma que del auditorio, aunque sea el auditorio quien lo provoque. Miedo a lo que se provoca dentro de mí ante algo así.
Más que miedo a la evaluación negativa como dicen todas las teorías, tengo miedo a una evaluación sin más, me están mirando, no me importa si bien o mal, aunque obviamente prefiera que bien.
Estoy expuesta y eso me resulta insoportable.
(Ver algo más que evaluación negativa)
Es una sensación de querer desaparecer, de gran violencia interna que te vuelve torpe sin poderlo evitar, que te hace perder los sentidos, no oyes. Puedes tartamudear o tener voz temblorosa, o hablar muy rápido o bajo y a medida que lo vives y empeoran esas sensaciones, acabas o puedes acabar, con un ataque de pánico.
No controlas tu cuerpo ni esas sensaciones.
Así es que buscas evitarlo. En el colegio o instituto no lo podía evitar, pero por suerte no pasaba más allá de lo normal. A veces exponíamos trabajos en grupo, pero yo me buscaba la manera de que lo hicieran los otros.
A partir de aquí cualquier exposición la evitaba, la evito, al límite de lo coherente.
Se te agudiza el ingenio, te vuelves el rey del escapismo y la evitación.
(Ver evitación y ansiedad anticipada)
Se vuelve incapacitante, te aíslas, pierdes oportunidades...
Diez consejos para superar el miedo a hablar en público:
Leer consejos externos