“SÉ LO QUE LOS DEMÁS PIENSAN DE MÍ
Introducción
Durante mucho tiempo, he creído que podía adivinar lo que los demás pensaban de mí. Era como si llevara un radar emocional siempre encendido, captando miradas, gestos, silencios… y transformándolos, automáticamente, en pensamientos negativos dirigidos hacia mí. A veces bastaba una risa a lo lejos, una frase que no me incluía, o una mirada fugaz para activar esa creencia.
No necesitaba pruebas: mi mente se encargaba de fabricarlas. Y lo peor es que lo hacía con una seguridad aplastante. “Seguro que piensan que soy rara”, “Se están burlando de mí”, “Creen que no encajo aquí”… Era agotador y, al mismo tiempo, completamente convincente.
Con el tiempo, he empezado a entender que esta creencia no es una certeza, sino una trampa mental. Una que se disfraza de intuición pero que, en realidad, nace del miedo y de la inseguridad.
Explicando la creencia
La creencia de que sabemos lo que piensan los demás de nosotros es muy común en quienes tenemos fobia social. Se basa en una interpretación automática y negativa de los comportamientos ajenos, como si fuéramos capaces de leer la mente de los otros.
Esto genera un estado de hipervigilancia constante, en el que cualquier gesto neutro se convierte en una supuesta prueba de rechazo o de burla. Esta interpretación no se basa en hechos reales, sino en una proyección de nuestros propios temores: creemos que los demás piensan lo mismo que nosotras pensamos de nosotras mismas cuando estamos inseguras.
Además, esta creencia refuerza un ciclo: cuanto más la creemos, más evitamos situaciones sociales, y cuanto más evitamos, menos comprobamos si lo que pensamos es real. Se convierte en una verdad sin contraste.
Cómo me afecta esta creencia
- Evitar hablar por miedo a decir algo estúpido.
- Sentirme observada y juzgada en cualquier espacio, incluso cuando nadie me estaba prestando atención.
- Aislarme para no correr el riesgo de confirmar esos pensamientos negativos.
- Repetirme mentalmente lo que “seguro” estaban pensando de mí, como si fuera un eco constante.
Esta creencia ha alimentado mi inseguridad y me ha hecho perder oportunidades de conexión con otras personas, al asumir que no querían saber nada de mí.
🔎 Desmontando la creencia: “Sé lo que los demás piensan de mí”
¿Qué pruebas reales tengo de lo que los demás están pensando?
La mayoría de las veces, ninguna. No hay una mirada clara, ni un comentario directo, ni un gesto inequívoco. Solo una interpretación que hace mi mente, basada en el miedo.
¿Estoy leyendo la mente de los demás o estoy proyectando mis propios miedos?
Lo que creo que piensan de mí suele coincidir con lo que yo pienso de mí misma cuando estoy insegura. Si me siento torpe, creo que me ven torpe. Si me siento ridícula, pienso que lo notan. Pero en realidad, todo sale de dentro, no de fuera.
¿Puedo saber con certeza lo que piensan los demás?
No. Ni siquiera las personas más cercanas pueden saber con seguridad lo que otros piensan, a menos que lo digan explícitamente. Y aun así, pueden cambiar de opinión.
¿Hay otras interpretaciones posibles?
Sí. Tal vez esa persona me mira porque le ha llamado la atención mi ropa, porque está distraída o porque simplemente tiene la vista en mi dirección sin estar realmente pensando en mí. Que dos personas hablen entre ellas no significa que yo sea el tema de conversación.
¿Me está ayudando esta creencia o me está limitando?
Esta creencia me lleva a evitar situaciones, a dejar de hablar, a encerrarme. En lugar de protegerme, me hace más pequeña.
Fuentes consultadas:
- https://www.hola.com/estar-bien/20180611125398/consejos-para-que-no-te-importe-lo-que-piensen-de-ti/
































