HAY UN CUARTO DENTRO DE MÍ DONDE SE QUEDAN LAS PALABRAS QUE NO DIJE.
INTRODUCCIÓN PERSONAL
A veces, siento que dentro de mí hay un cuarto, un espacio cerrado y silencioso, donde se acumulan palabras que no logro expresar. No siempre es fácil abrir esa puerta, porque hablar puede parecer como abrir heridas o desmoronar la poca estabilidad que tengo.
METÁFORA
El silencio es como un cuarto interior donde las sombras de las palabras no pronunciadas se amontonan en las esquinas, susurrando miedos, dudas y emociones que crecen en la penumbra. Cada palabra que callamos es una sombra más, un peso invisible que oprime el pecho y enmudece la voz.
Callamos el miedo a ser juzgados, a parecer vulnerables o diferentes, y a ser rechazados por ello. Callamos las ideas que rondan la cabeza, pero que creemos que no merecen ser escuchados. Callamos la necesidad de pedir ayuda, por temor a ser una carga o parecer débiles. Callamos palabras de cariño y gratitud, porque mostrarnos así nos da miedo. Callamos los “no” que necesitamos decir para poner límites, para defendernos y protegernos, pero que se quedan atrapados en ese cuarto oscuro por miedo al conflicto. Callamos la rabia, la tristeza y la frustración que sentimos, porque no sabemos cómo expresarlas sin que nos duelan más. Callamos sueños y anhelos, pensando que no valen la pena o que nadie los entenderá.
Este cuarto interior no está vacío; está lleno de sombras que pesan y encierran la voz, dificultando respirar y hacer espacio para lo que realmente somos.
REFLEXIÓN FINAL
Y aunque esas sombras pesan, también son una invitación a mirar dentro, a reconocer lo que callamos y entender lo que necesitamos expresar. Porque sólo al asomarnos a ese cuarto interior podremos comenzar a liberar esas sombras y encontrar la luz que nos permita ser más auténticos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario