Me interesa mucho tratar el tema de la anorexia porque se desconoce o se habla poco de esta posible relación entre la anorexia y la fobia social. Existe, de hecho, un estudio que determina la relevancia de la ansiedad y fobia social en pacientes con Anorexia nerviosa, algo que confirma que no estamos ante un problema aislado de la alimentación.
La anorexia es extremadamente difícil de entender. Ya he compartido mi caso personal en este blog, pero contando mi experiencia solo se alcanza a ver el sufrimiento y la perspectiva de aquel entonces. Mi intención hoy es profundizar, ir más allá de la superficie de la comida.
El problema de fondo que no se cuenta
Cuando buscas en internet, aparecen listas de características que identifican el trastorno, pero no ayudan a entender. No se ve el trasfondo. Incluso en lecturas interesantes como estas claves para entender la anorexia y la bulimia, resulta difícil comprender por qué alguien desea seguir adelgazando cuando sus huesos ya son visibles.
Al mirar atrás, identifico dos realidades fundamentales:
1- La distorsión de la realidad: El paciente ve el problema de forma radicalmente distinta a su familia o a los profesionales. Existe una negación constante, al menos de la gravedad, porque tus intenciones siguen siendo no comer.
2- La heterogeneidad de los casos: Al igual que la fobia social, cada caso de anorexia es un mundo, aunque compartan nexos comunes.
El mito de la edad y la inteligencia
Mi caso fue lo que llaman una "anorexia tardía", iniciada mucho después de la adolescencia. Escuché frases como: "¿A tu edad con estas tonterías?". Es una visión simplista. Las personas con anorexia suelen ser inteligentes y estudiosas; sabemos perfectamente las consecuencias y las secuelas de por vida. El problema es que hay algo de fondo que los demás, a veces, no quieren ver.
Como ya expliqué, surgió a raíz de la fobia social o de sentir mucha incapacidad para adaptarme al mundo real. Mientras algunos lo resumen con un "eres un inmaduro", la realidad es que el entorno familiar a menudo ignora estos trastornos de ansiedad hasta que el síntoma físico es innegable.
¿Qué pasa por nuestra mente?
No se trata solo de querer estar guapa o seguir cánones de belleza. En mi caso, adelgazar unos kilos me dio un "poder social" momentáneo: me sentía más aceptada y visible. Pero pronto se convirtió en un mecanismo de auxilio. Como no sabía explicar mi miedo a salir o el peso de la responsabilidad, el dejar de comer se convirtió en mi forma de materializar ese grito de ayuda.
"Yo misma vivía reprimida en mi mundo sin explicar ese malestar, pero sí podía hacer notar ese sufrimiento dejando de comer".
Se entra en una espiral de control obsesivo: analizas cada gramo en la báscula, usas laxantes o diuréticos para evitar subir peso y engañas a los demás diciendo que no tienes hambre, cuando en realidad necesitas sentir el vacío del estómago para aliviar la ansiedad.
Una adicción a la debilidad
La anorexia termina siendo como una adicción. Yo creé dependencia a los mareos, al frío constante, al control. Me gustaba sentirme como un fantasma sin cuerpo, algo etéreo que me permitía abandonar el mundo real. Era mi forma de tener un control que no tenía en mi vida cotidiana.
Incluso hoy, ya "curada", ese sentimiento quedó pegado en mí para siempre. Se convierte en una especie de ansiolítico o en un sentimiento autodestructivo. Es como un suicidio encubierto que alivia; no eres capaz de matarte, pero te alivia el hecho de hacerte daño.
Es como un suicidio encubierto que alivia; no eres capaz de matarte, como en algunos momentos de dolor quisieras aunque sea algo que no materializarías nunca, pero te alivia el hecho de hacerte daño. Todo esto es algo que quedó pegado en mí para siempre, que aprendí, un recuerdo de la pasada anorexia.
"Me gustaba sentirme como un fantasma sin cuerpo, algo etéreo y volátil"
Algunos en situaciones de estrés y ansiedad les da por comer; en mi caso, me alivia dejar de hacerlo y sentirme desmayada y enferma, en estado comatoso, como si con ello se alejara y pudiera perder la razón. Eso me ayuda a evadirme del problema que me aqueje o a vivirlo en otra esfera, alejándolo de mi raciocinio y de la responsabilidad de la realidad.
De nuevo esa sensación de que no controlas tu vida. Controlar la comida me hace sentir bien, se vuelve como algo automático, una respuesta, esta vez más controlada porque no dura en el tiempo más de 3 días.
En mi opinión y caso, la anorexia se entendería provocada por algo de fondo que no puedes resolver sola, como una salida que te has buscado para afrontar ese algo que se escapa a tu control.
Habría que entender que la anorexia es algo más que no comer y que hay que incidir más en el problema de fondo, no vale con decirte: "Si no comes te vas a morir".

A mí me escribieron en un informe que tenía hiporexia que es la falta parcial del apetito.La depresión que tenía era tan fuerte que tenía poco apetito.La depresión te quita el interés por hacer cosas y tampoco se disfruta de nada y esto agota tanto que te atrae la cama porque no pueden con tu cuerpo.
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