COMPARTIR

lunes, 2 de abril de 2018

Experiencia laboral en el extranjero


Un verano mientras aún estudiaba en la universidad (ver fobia en la universidad ), tuve la oportunidad de ir a trabajar a un pueblo precioso , muy turístico, de Francia . No me quedaba mucho para terminar la carrera y sabía que una vez acabada tendría que enfrentarme al mundo laboral , cosa en la que pensaba mucho. Hice un esfuerzo y lo tomé como una experiencia y prueba de fuego que se me presentó con mucho apoyo.

Sumados los pros y contras no fue del todo mal y a éste primero le siguieron otros más , ya habiendo acabado la carrera y sin haber conseguido ningún otro tipo de avance de inserción en el mundo  laboral en ese tiempo , no más allá de mandar curriculums y alguna entrevista de trabajo.

Durante ese  periodo en blanco ,digamos , estudiaba inglés para tener un título y francés como segunda lengua  en la E.O.I .

El ir a Francia , sí , fue un esfuerzo de decisión por mi parte.
Ya sabeis:  
Ansiedad anticipada , intentos de evitación , pensamientos negativos , miedo, angustia..
 - Voy...   
-  Ay no,  no .. 
- Venga sí , si voy muy acompañada y estaré con los niños,  
                          - pero  ¿ y sí? .... 
           - Qué vergüenza, no, no voy . No les conozco....  
Y vuelta a empezar .

No era una experiencia que quisiera hacer, por ese rehuir mío de lo desconocido que se escapa a control  y de la experiencia laboral que me aterraba , y me aterra  , tanto es así que  no lo hubiera aceptado si no hubiera sido :

  1. Porque siempre venía conmigo un familiar mayor y una amiga , eso me reconfortaba y no me sentía sola en la aventura, había más control y protección.

  1. Porque al final me hacía gracia la posibilidad  de mejorar mi francés, comprar libros y diccionarios directamente allí ,conocer la zona que era preciosa y vivir una experiencia única que también existía pese a todo

Así es que al final fui hasta 4 veranos seguidos.

Mi fobia social me jugaba muy malas pasadas, aún no estaba diagnosticada , pero ya faltaba muy poco para ello pues justo aquí se inició mi anorexia que como también he explicado en este blog , es la que me  llevó  a un psicólogo y a un diagnóstico.

(Un inciso sobre la anorexia vivida que tiene mucho que ver con estos viajes a Francia)

Ocurría que  allí comía rápido y mal , con  las tensiones y las prisas no me entraba nada y había comidas que no me gustaban ,además ,desgastábamos mucho porque el trabajo era algo duro y al volver de nuevo a casa ,el primer año,  había adelgazado en un mes  unos. 2 kg . Me vi muy bien , la gente cercana también lo notaba y me decían , y seguí buscando adelgazar . Utilizaba muy especialmente estos veranos en Francia para avanzar en mis propósitos cada vez más enfermizos. Al centrarme en ello parecía que quedaban de lado un poco  mis otros problemas de relación con el mundo. De hecho tuve que dejar de ir por prescripción obligada de mi psicólogo. Explico toda la historia  de mi anorexia en este blog.

El hecho de haber aceptado , como decía,  fue por ir con dos personas de mi total confianza ,esto ya era indicativo de mi gran dificultad y problema cuando  incluso así me seguía resultando muy complicado , necesitando la ayuda y apoyo  de esas personas casi constantemente

  • El contacto con extraños,
  • que te mandaran hacer cosas, 
  • Sentirte evaluada constantemente o cogida en falta ( cosa que no pasaba porque era tremendamente escrupulosa y eficiente en el trabajo, adelantándome siempre con detalles que se agradecían, pero vivía con esa duda y angustia )  . 
Creo que es justo esta percepción la más difícil de sobrellevar. Una sensación de violencia  constante, ese esfuerzo agotador de hacerlo todo bien , sentirte evaluado en el sentido más estricto y lógico del término en este caso, pues un jefe ha de ver que cumples bien con tus cometidos ,  te evalúa y  vigila de verdad. No hay descanso posible , es un continuo. Luego ya se añade además el contacto con compañeros de trabajo, los jefes etc...
 Ver : trabajar con fobia social 
  • y en definitiva  estar dentro de un entorno "hostil"  continuo que se me hacía muy difícil de llevar.

En esta experiencia de trabajo , esa "incomodidad" fóbica ,era algo aún más continuo porque vivía en  la casa ,  dentro  de ese ambiente "hostil" . Por suerte era una especie de villa con una casa principal enorme , tipo castillo con 3 plantas y un  planta baja  y  dos casitas preciosas pequeñas. En una vivíamos nosotras, teniendo nuestro propio espacio para dormir y tiempo libre y en la otra los jóvenes de la casa, pero estábamos mayoritariamente  en la grande.

El trabajo consistía el primer año en cuidar a tres niños pequeños, en plan au pair  , por eso accedí también. Me encantan  los niños , tratar con ellos para mí siempre es un placer,  con ellos no sale mi fobia , pero los sucesivos fueron para limpiar y servir las comidas en la casa grande  con los adultos.
Trabajo no faltaba porque durante ese mes se reunían toda las familias en torno a la matriarca , familias muy conocidas , con hijos,  maridos, nietos y sus maridos e hijos … 3 generaciones .

Nos levantábamos muy temprano , habríamos todos los postigos con contraventanas de la planta principal y preparábamos la mesa y el desayuno, hasta aquí bien porque luego desaparecíamos y ellos se encargaban solos, cada uno se levantaba a una hora diferente  . Había un montacargas que comunicaba con la cocina , la planta baja, y nos pedían por ahí tostadas o lo que fuera, lo principal ya estaba puesto en la mesa..

Después de esa calma , protegidos en la cocina mientras desayunábamos y muchos dormían, había que ponerse en marcha y ponerse a limpiar la enorme casa, enmoquetada de rojo y a pie  de playa  ( sólo para que imaginéis el panorama. Arena  muy visible y por todas partes) y todo era algo más violento. Para empezar nos hacían poner una batita , a mí eso me daba mucha vergüenza , tenía un sentido del ridículo muy agudizado, aunque bueno a esto conseguí adaptarme, al menos era práctico, protegiendo mi ropa .
Pero nunca me acostumbré  a la gran violencia que sentía cuando me cruzaba con alguien de la casa , así sin más , cosa que era fácil y común puesto que vivían ahí.
La verdad es que era  muy buena gente,  muy cercana y amable ,  pese a tener unos estatus sociales muy altos que podrías esperar gente muy estirada o que te miraran por encima del hombro o incluso que ni te miraran.

Al pasar y verte los mayores, generalmente los hombres, siempre te hacían alguna bromita o incluso galanterías, era su forma de ser simpáticos y amables, muy masculino , con lo que aún se multiplicaba más esa tensión. Ya no sólo existía la posibilidad de encontrarte con alguno , sino de que estos te dijeran algo o te dieran conversación. Sólo imaginarme volverme  a encontrar con ellos me cohibía y pasear limpiando por la casa junto a mi amiga siempre era tenso para mí.

¿Que qué me decían?

Pues cosas como:
  • Laine ¿Tienes novio?

Les decía :
  • No
  • ¿ Qué haces que no te buscas uno?...

También otras tonterías sin importancia, simpáticas, pero que me dejaban en blanco y sin respuesta. Ellos para mí eran una figura de autoridad. De hecho todos los que allí vivían  eran autoridad  y pululaban por toda la casa

Me azoraban muchiiiiísimo  y yo aún me mostraba más tímida y cohibida. Eso parecía que les hacía gracia o les gustaba e insistían , más conmigo que con mi amiga , de hecho prácticamente era sólo a mí

Esto es un problema que he tenido en cualquier situación por culpa de la fobia social, al resultar asi,  tímida , parece que da alas a la gente a meterse contigo, reírse , gastandote bromitas o incluso aprovecharse de tí. Algunos no lo hacen con maldad y otros son auténticos depredadores de almas cándidas, indefensas e incapaces de defenderse o con dificultades para ello, imponerse, decir no.. etc . 
No es muy común encontrarse con una persona parada que enseguida pone ojos de cordero degollado  o incluso de miedo, que se queda en blanco incapaz de responder y con la que enseguida sabes que tienes un gran poder que te empuja a utilizarlo.
Hay cosas que no sólo estan en nuestra mente , no son apreciaciones nuestras , como dirían algunos, pensamientos distorsionadas que imaginamos, sino que son reales. Muchas o algunas de ellas , se cumplen simplemente por nuestra forma de ser o actuar, al menos es lo que yo creo
Hablo de ello en la entrada " Vulnerabilidad, "inmadurez", indefensión, sensibilidad... caras de una misma moneda en la fobia social" 
Qué depende de nosotros cambiarlo, seguro, pero es una realidad mientras el problema persiste.

Además nos observaban mucho cuando íbamos a la playa que ,como he dicho, estaba al lado . Nosotras íbamos a veces después de comer un ratito, pero no nos alejabamos porque enseguida teníamos que volver y desde allí nos veían desde la casa.
Así es que encima me sentía observada y me tensaba aún más. Sabía que hablaban entre ellos de nosotras, se notaba luego en las preguntas que nos hacían y sus comentarios . Por todo ello el sentimiento y sensación de sentirse observado y posiblemente evaluado, con evidencias muy  reales seguían,  estuvieran mirando o no. 
Yo imaginaba o suponía constantemente por ello que podrían estar haciéndolo , así es que era un no parar

También me halagaba,  tengo que decir y  a veces nos reíamos coquetamente después.

Un año me inventé que sí tenía novio, así me lo sugirió mi amiga, que veía también claramente estas conversaciones y bromitas  hacía mí persona , para ver si me dejaban en paz y fue aún muchísimo  peor, omito detalles .

Es cierto que a los hombres , como ahora, les tengo una especial fobia y se me quedaron más los detalles con ellos , pero era igualmente violento con las mujeres de la casa . Éstas eran algo más secas y suyas y no sabías nunca que podrían estar pensando de tí , cosa que me desconcertaba y preocupaba como buena fóbica , en que necesitas saber ,en parte,  que te aceptan o al menos que haces bien tu trabajo y lo valoran . Normalmente en un trabajo no tienes porque esperar caer bien , pero cuando convives dentro del seno de una familia y no en una oficina es diferente .

Subíamos a las plantas de arriba, las habitaciones . 
A menudo, cuando nos constaba que podía haber alguien dentro, teníamos que llamar a la puerta para comprobarlo antes de entrar. Yo me negaba, me daba una vergüenza intolerable y le pedía a mi amiga que lo hiciera ella. A veces se enfadaba y me decía que lo hiciera yo alguna vez ,  pero me negaba . La decía  que yo prefería esperar lo que hiciera falta a verles salir, pero claro eso nos retrasaba mucho y nos quitaba el poco tiempo libre que a veces, no siempre,  teníamos antes de comer.

  • Toc toc-  llamaba a la puerta

Oías un  :

  • ¿Siiií?

Y ella debía decir detrás de la puerta:

  • Somos nosotras ,  venimos a hacerles la habitación .

Eso tan simple , yo no podía.

Se presentaban varias opciones :

Que no hubiera nadie y entraramos
que el susodicho nos hiciera volver más tarde,
que   fuera un motivo de presión para que salieran  en ese momento
o incluso que nos hicieran pasar y empezar a limpiar con ellos delante , horror para mí, de una conversación no te librabas y el que me vieran limpiar me hacía torpe y además me daba mucha vergüenza 

Había otras situaciones en las que mi amiga debía actuar por mí, como cuando había que preguntar algo o necesitábamos algo y también entrábamos en discusión por ello, porque siempre lo tenía que hacer ella. Por esta misma razón  ella también tenía más trato directo y conversaciones con todos y daba la sensación ( o yo lo imaginaba así nuevamente como siempre en la fobia social) , que ellos pensarían  que yo  era antipática o  incluso cosas peores. Me dejaba poco ver y valer, los méritos conjuntos también se los llevaba ella, al tratar más con ellos o al menos ella los recibía de forma directa.
En parte era real  , pero en general , en este caso, era algo  que  sólo estaba en mi cabeza , que yo creía , temía y también me mortificaba  y afectaba,

Porque al final me llegaban señales de que no era del todo así, sin duda es nuestra cabeza la que a veces , sí, nos  juega malas pasadas.

¿Por qué lo sé en este caso?
A menudo topábamos con la matriarca,  jefa general , que por cierto me hacía ser aún más torpe que nadie.  Ella nos cogió cariño especialmente a mí, quizá por el año que cuidé a tres de sus nietos donde conviví por ello aún más estrechamente  con la familia, haciendo más vida con ellos y porque quería también al familiar que venía conmigo.

El caso es que ella me lo decía:
- Te "queremos" Laine,  y era real ,  lo notaba .Queremos que vuelvas tú y traigas contigo a quien quieras , me decía . ( Yo escogía quien venía conmigo)

Gracias a Dios sabían era tímida ( por supuesto nadie piensa que puedas tener un problema mayor como la fobia social, en todo caso ,como ya expliqué , por entonces tampoco estaba diagnosticada y a los efectos para todos sólo era tímida) , estaba más que claro que entre ellos lo comentaban y no desagradaba , era buena chica, y me instaban  muchas veces a tener más vida , a superar esas actitudes etc  
Nunca supe porqué  ese cariño pues siempre estaba cohibida y a mi amiga se la veía con más vida y desparpajo , además de solícita de manera pública, lo mío era más en privado , y se comunicaban muy bien , al final siempre me quedaba al margen.
También pienso y veo que muchos valoran o les gusta esa condición de timidez . No te metes en problemas, eres más solicita... a simple vista pareces buena persona , dulce, sensible  y con un deje indefenso que atrae a muchos.
Pese a ese cariño mostrado yo siempre  tenía dudas . Dudaba siempre de si ellos estarían contentos conmigo, en el trabajo al menos , no sólo que estuviera bien hecho , que lo estaba , sino que ellos así lo considerasen también y por tanto recibir señales en ese sentido. 
Mi amiga  mostraba cada día que sí era digna , eficaz y a la altura , además de tener un don de comunicación y mi valía , que era la misma que la de ella , quedaba escondida en lo privado. Al final sólo lo que se ve parece valer  , en esta ocasión , como decía, estaba equivocada.
No obstante es otro problema  con la fobia social. En este mundo la valía , en cualquier área , no sólo hay que tenerla , hay que mostrarla y usarla .  Una persona con menos recursos puede parecer más eficiente si utiliza lo que tiene y lo muestra que una que tiene muchos más ,pero se esconde, incluso aunque los utilice.
Si no dejas ver tu potencial, nadie conocerá lo que vales , siempre serás una persona anónima . Es posible incluso que un trepa lo utilice para pasar por encima de ti. Absolutamente todo es más difícil con fobia social 

Hora clave , la comida, gran estrés y movimiento . Había una cocinera , nosotros sólo teníamos que poner una mesa que era la obra del escorial y servir las comidas. Nuevamente me negaba a servirlas en la mesa . Pedí a mi amiga quedarme abajo y enviarle la comida o las cosas que pidieran , pero los jefes no me dejaron porque con dos arriba se recogía más rápido  y se pasaba al otro plato más ágilmente . Me obligaron a subir y la cocinera se encargaba de lo de abajo .

Esto era lo que peor llevaba. Nos dejaban en un cuartito pequeñito , el del montacargas anejo al comedor y nos llamaban cuando iban terminando  o  si necesitaban algo. 
Nos llamaban por nuestros nombres, aunque nuestra entrada era indistinta , cuando decían mi nombre,  no obstante , el corazón se me ponía en la boca. 
Opté por pedirle nuevamente a mi amiga me dejara en el lugar del cuartito en el que no era visible en el comedor , de esta manera decían más el nombre de ella, aunque ,como decía, salíamos de forma indistinta o las dos a la vez.

Me daba una vergüenza tremenda salir al comedor lleno de gente y poner fuentes de comida o quitar platos . Iba tensa como un palo, por vergüenza a esas personas en sí mismas  y por miedo de hacer algo mal, que se me cayera un cubierto, manchar a alguien al sacar bandejas del centro  , hacer hueco entre dos personas para poner la fuente etc etc (Estas y otras pasaban)   y volvía corriendo al cuartito aliviada cada vez.

No era gente exigente, admitían esos accidentes con naturalidad , a veces eran innevitables.

Por suerte mientras comían, ahí  , nosotras sí éramos invisibles, no nos prestaban ninguna atención,  se dedicaban a lo suyo comer y conversar entre ellos , pero a mí eso no me servía de mucho.
Por supuesto tengo muchas anécdotas al respecto. Tuve accidentes ,algunos muy violentos

Venga , os cuento uno :
Un día me tocó sacar la salsera  con una salsa que estaba muy caliente, era de cerámica  y quemaba mucho para cogerla. Me puse los guantes de horno , esos gordos que se utilizan para estas cosas y lo puse en medio de la mesa , con tal mala suerte que al dejarlo la salsera se quedó encima de mis guantes  y no podía sacar las manos,  si sacaba una mano con el guante se volcaría, porque encima estaba muy llena y tenía pilladas las dos. Ahí estuve yo en medio unos segundos en esa posición , segundos  que me parecieron minutos sin saber como hacer mientras ellos estaban a lo suyo. Yo no fui capaz de pedir ayuda o explicar lo que me pasaba , sólo  pensaba en como salir del problema con dignidad . Al estar más de lo debido ya repararon en mí y me preguntaron que qué me pasaba. Estaba tan bloqueada que no sabía que decir , era todo muy ridículo, por suerte los más cercanos acabaron por darse cuenta y me ayudaron .
Nuevamente pedía a mi amiga que entrara ella para cosas más complicadas como poner una fuente pesada en el centro de la mesa , yo no tenía mucha fuerza ademàs

Por la noche con la cena se repetía lo mismo.

Nuestro espacio era la cocina y ahí reíamos y lo pasabamos bien en un ambiente más distendido y relajado, pero a menudo bajaban los de arriba porque era una  segunda salida a la calle . Llegué a pensar que a veces lo hacían por aburrimiento, porque cuando bajaban nos daban mucha conversación y más bromas  y no era la única salida de  la casa.
En estas situaciones  me ponía muy tensa , me pasaba con todos, niños, jóvenes y mayores , eran extraños y yo estaba a sus órdenes, incluso sin haber estado a sus ordenes no eran personas de mi absoluta confianza y además estábamos en territorio comanche , muy lejos de nuestras casas. 
Aunque nos trataban muy muy bien era llegar ellos y mi espontaneidad , libertad y normalidad desaparecía de golpe , callaba y ya no era yo. Era mi familiar y amiga los que dirigían esas conversaciones. Suerte de ellas.

Teníamos un día libre a la semana y hacíamos turismo por ahí, me atrevía porque iba acompañada con esa amiga  , jamás hubiera ido sola .Ya entonces se hacía más visible mi agorafobia y mi miedo a estar en lugares desconocidos, por no hablar cuando cogíamos un medio de transporte. Nunca hubiera ido sola porque encima, aún no lo he comentado, obviamente hablaban en francés , que no dominaba en absoluto o lo justo. 
Los de la casa eran bilingües de hecho casi todas las familias venían de España como residencia habitual , por casarse con españoles , aunque la raíz fuera de Francia.

Algunos de esos días libres  los de la casa nos invitaban a que fueramos en su barco e íbamos a islas a las que sólo se podía acceder así, toda una aventura para nosotros. Otras veces nos invitaron a hacer sky acuático , llevarnos  con una moto de agua y otros. Tenían realmente muchos detalles lo que hacía que disfrutaramos mucho también de estas estancias. Nos daban dinero para gastar y propinas a medio mes importantes porque estaban contentos con nosotros y en época de rebajas nos liabamos a mirar tiendas y supermercados para llevar cosas a casa , libros, quesos galletas .. 

¡¡Cómo nos gustaba eso!!.

Y llegaba la hora de volver a casa. Por una parte se acababa todo y siempre tenía ganas de ello , pero incluso ese momento era una agonía para mí.
Nos llevaban ellos hasta la frontera en coche , unos u otros, un corte horrible , sobre todo cuando tocaba con la matriarca que era lo más habitual. Ella me decía expresamente que fuera yo delante  y lo normal era darla un poco de conversación , aunque creo me decía de ponerme ahí justo yo  por la no conversación conduciendo jajaja frente a mi familiar y amiga más habladoras.
No obstante yo la suplicaba a mi amiga que se pusiera ella o al menos  de no poder o saber que decir que hablara ella.

Qué paciencia tenía conmigo la pobre. Nunca me juzgó más allá de enfadarse a veces , con razón , nada de cosas como :

  • Tú no eres normal o basta ya , búscate la vida

Lo aceptaba como parte de mí, más adelante , cuando ya supe lo de la fobia social la expliqué que la tenía . Fue un intento de justificar mis rarezas y que me entendiera mejor y quizá para quitarme parte de mi responsabilidad y/o culpa

  •  No soy yo, ¿Sabes? Es esto que me hacer ser así, 

Pero como suele pasar en estos casos , no lo tienen en cuentan , sigues siendo tú y ya les vale, esto en el mejor de los casos. No entienden ni quieren saber más, incluso aunque tú lo necesites. A mí me gustaría ver interés, curiosidad etc… pero esta no existe.
Dicen , leyendo por ahí, que eso de poner nombre a los trastornos es perjudicial por esto mismo , te quitas de encima la responsabilidad y puedes dejar de luchar y poner de tu parte por pensar que es algo que está fuera de tu control . Pero es cierto que tambien te alivia mucho y te quita gran parte del sufrimiento. La realidad es que luchar ya lo  haces siempre , tenga un nombre el problema o no, porque con fobia social  hay que enfrentarse continuamente quieras o no, aunque evites muchas cosas 
Me iba cada año con la idea de no volver , pasado el año me acordaba de las cosas positivas y puesto que seguía con compañía de confianza volvía,  hasta el año  ,como decía al principio , en que mi psicólogo me lo prohibió.

No obstante  aquel año fui de visita con mis padres , para verlos y también a mi familiar que sí continuaba allí. Estaba tremendamente delgada, la familia se sorprendió mucho, pero me recibieron contentos y con mucho cariño. Había un psiquiatra  en la familia que se interesó hasta el punto de ponerse   en contacto  después con mi psicólogo , éste por supuesto no le explicó nada hasta que yo no le di mi consentimiento. 
Estaba especialmente sensibilizado con este tema porque coincidentemente la hija de éste psiquiatra tuvo una anorexia grave también ( que por cierto viví in situ y era horrible. Su madre se pasaba horas intentando hacerla comer y su sufrimiento era terrible, pero cuando lo haces tú, no lo ves , te da igual o eres incapaz de actuar de otra manera)
Por medio de él , con su ayuda, barajaban  buscar el  lugar más adecuado  para internarme en un centro , por suerte me libré de ese extremo .

Realmente al final  fue  una experiencia  y  un recuerdo bonito , pero siempre complicada por mi problema.

No hay normalidad con la fobia social ni cuando es algo que tiene su parte de disfrute y experiencia única.



4 comentarios:

  1. Me siento muy identificado con muchas de las cosas que cuentas y sientes. Ojalá tengas mucha suerte en la vida porque la fobia social ya es un castigo grande. Me gusta leer tus publicaciones. Saludos

    ResponderEliminar
  2. Me he sentido increíblemente identificado gracias por tus publicaciones

    ResponderEliminar