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lunes, 20 de abril de 2026

Aire usado

Fobia social y SENTIDOS

El aire usado




La sala de espera está llena. No hay ventanas abiertas y el aire apenas se mueve. Me siento en una de esas sillas de plástico, intentando ocupar el mínimo espacio posible, pero el ambiente me presiona. Aquí dentro, la intimidad no existe porque todos compartimos el mismo oxígeno.

Sentido del olfato 

Respirar se vuelve un ejercicio de asco. El olor a humedad de los abrigos mojados se mezcla con el perfume dulce de la mujer de al lado. Es un aire que ya ha pasado por los pulmones de otros veinte extraños.

Reflexión final

 La fobia social es sentir que esa mezcla me ensucia por dentro; trato de respirar superficialmente para no "mezclarme" con ellos. Cada exhalación ajena me parece una invasión insoportable.

Olfaction in affective and anxiety disorders

Revisión científica que explica cómo el sistema del olfato está estrechamente conectado con áreas cerebrales implicadas en la emoción y la ansiedad, como la amígdala. Esto ayuda a entender por qué ciertos estímulos olfativos pueden vivirse de forma más intensa en estados de ansiedad o alerta.

Ver en este blog:

Todo esto forma parte de un mismo patrón: la hipervigilancia.

Puedes profundizar aquí: Hipervigilancia: un síntoma más de la fobia social



Fobia social y sentidos presentación y mapa de la sección

sábado, 18 de abril de 2026

La luz que juzga


Fobia social y SENTIDOS

La luz que juzga



Cruzo el umbral de la tienda y el cambio de luz me marea. Es un local moderno, con focos LED blancos que apuntan directamente a cada pasillo. Siento que mi ropa, mi cara y mis manos están expuestas bajo un microscopio. No he hecho nada malo, pero el brillo me hace sentir culpable.

LA EXPERIENCIA DE LA VISTA

Mis ojos no saben dónde esconderse. Si miro al frente, veo las caras de los dependientes que parecen vigilar cada uno de mis movimientos. Si miro al suelo, las baldosas blancas reflejan la luz y me ciegan. Todo brilla demasiado. La fobia social es esta hipersensibilidad visual: el mundo tiene el contraste demasiado alto y las miradas de los extraños queman como si fueran láseres. Intento enfocarme en un objeto cualquiera para no cruzarme con un par de ojos, pero el entorno es tan agresivo que acabo viendo sombras donde no las hay. La luz no ilumina, solo delata mi incomodidad.

REFLEXIÓN FINAL

Desearía que el mundo fuera un poco más oscuro, un poco más borroso, para que mi presencia pudiera camuflarse entre las sombras en lugar de ser el centro de un escenario que nunca pedí pisar.

Procesamiento visual y sobrecarga sensorial en la ansiedad

Investigación sobre cómo los estados de ansiedad se asocian con hiperactivación sensorial y alteraciones en el procesamiento de estímulos visuales. Esto incluye una mayor sensibilidad a la luz, mayor saturación perceptiva y dificultad para filtrar estímulos en entornos visualmente intensos.

Ver en este blog:

Todo esto forma parte de un mismo patrón: la hipervigilancia.

Puedes profundizar aquí: Hipervigilancia: un síntoma más de la fobia social


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jueves, 16 de abril de 2026

Saliva amarga

Fobia social y SENTIDOS

La saliva amarga



LA SALIVA AMARGA

Estoy esperando mi turno en la ventanilla. Hay tres personas delante y cada vez que una se va, siento que el aire se vuelve más espeso. Repaso mentalmente lo que tengo que decir, una frase sencilla, pero mi boca ha decidido que ya no recuerda cómo funcionar.

LA EXPERIENCIA DEL GUSTO

Trato de tragar saliva para humedecer la garganta, pero no hay nada. La lengua se me pega al paladar y tiene un sabor extraño, metálico, como si estuviera mordiendo una moneda vieja. Es una amargura que sube desde el estómago. Cuando por fin me toca hablar, la primera palabra sale rota, seca, como si tuviera la boca llena de arena. No es solo que no sepa qué decir, es que mi propio cuerpo ha convertido el gesto de hablar en algo físicamente asqueroso. Saboreo mi propio miedo en cada sílaba.

REFLEXIÓN FINAL

Nadie se da cuenta de que, mientras doy las gracias y me retiro, sigo intentando quitarme de la boca ese sabor a derrota que siempre deja el silencio forzado.

Efecto del estrés y la ansiedad en la producción de saliva y la xerostomía

Este estudio analiza cómo el estrés y la ansiedad pueden alterar el flujo salival y provocar sensación de boca seca (xerostomía). Los resultados muestran que la activación del sistema nervioso relacionada con el estrés influye directamente en la cantidad y composición de la saliva, explicando por qué muchas personas con ansiedad perciben sequedad bucal incluso sin una causa médica orgánica.

Ver en este blog:

Todo esto forma parte de un mismo patrón: la hipervigilancia.

Puedes profundizar aquí: Hipervigilancia: un síntoma más de la fobia social


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martes, 14 de abril de 2026

El cristal frio

Fobia social y SENTIDOS

La barrera de cristal



Entrar aquí es buscar un refugio donde no existe .Estoy sentada en el rincón más alejado de la cafetería, pegada a la ventana.  No porque quiera ver el paisaje, sino porque necesito un límite físico entre la gente y yo  . El café se enfría y yo solo miro hacia fuera .

La experiencia de la vista 

(Aislamiento )

El cristal está empañado por el calor de dentro y el frio de la calle .Apoyo la yema del dedo y noto el frío seco del vidreo; dibujo una linea sobre el vaho para poder ver algo . Al otro lado, la gente  corre bajo la lluvia , son manchas de colores que se mueven rápido 

Mi fobia es exactamente ese cristal: me permite observar cada detalle de la vida ajena, pero me prohíbe tocarla

Estoy a salvo en mi rincón, pero la barrera es tan real como este vidrio que me congela la punta del dedo

Reflexión. Final 

A veces pienso que  el cristal no lo puso el mundo , sino que lo fafriqué yo para protegerme El problema es que el vaho cada vez es más espeso y ya casi no recuerdo cómo se ve el exterior sin obstáculos  .

Soy una espectadora profesional de un mundo en el que no sé cómo entrar.

Ver en este blog:

Todo esto forma parte de un mismo patrón: la hipervigilancia.

Puedes profundizar aquí: Hipervigilancia: un síntoma más de la fobia social


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domingo, 12 de abril de 2026

Roce eléctrico

Fobia social y SENTIDOS

El roce eléctrico



Subir al autobús en hora punta es entrar en una caja a presión. No hay espacio para la cortesía, solo cuerpos apretujados que intentan llegar a su destino. Yo me pego a la puerta, intentando hacerme pequeña, esperando que nadie se fije en que estoy conteniendo el aliento.

La experiencia del tacto

El vehículo frena de golpe y el brazo de un desconocido choca contra el mío. Es un contacto breve, apenas un segundo, pero lo siento como una descarga eléctrica. Noto su calor corporal , la textura rugosa de su chaqueta y la humedad de su piel a través de mi ropa. Es una invasión, para el no significa nada, es solo un roce fortuito  en un trayecto aburrido ; para mí, es un recordatorio violento de que el mundo me toca cuando quiere y yo no tengo filtros para defenderme.Mi piel se queda alerta , como si ese punto de contacto estuviera marcado con fuego.

REFLEXIÓN FINAL 

La fobia social no es solo miedo a hablar; 

Es que el resto del mundo quema cuando se acerca demasiado.

Ansiedad social y respuesta al tacto: incongruencia entre reacciones autoevaluativas y fisiológicas

Esto significa que tu cerebro añade una "capa de significado" negativa al roce que otras personas simplemente ignoran.

Ver en este blog:

Todo esto forma parte de un mismo patrón: la hipervigilancia.

Puedes profundizar aquí: Hipervigilancia: un síntoma más de la fobia social


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jueves, 9 de abril de 2026

Normalidad y fobia social

SOBRE LA “NORMALIDAD” Y VIVIR CON FOBIA SOCIAL

La “normalidad” es un concepto curioso. Todos intentamos ajustarnos a ella, como si fuera una medida fija. Pero no lo es. Lo que para unos es natural, para otros es un esfuerzo constante. Y cuando vives con fobia social, esa “normalidad” deja de ser algo neutro. Se convierte en presión.


Para muchas personas, interactuar es automático. Ir a una fiesta. Hablar en grupo. Participar en una reunión. No lo piensan. Simplemente ocurre. Para mí no. Cada uno de esos espacios es un reto. No por lo que hago, sino por lo que pasa dentro.



La normalidad no se define por la acción. Se define por la lucha silenciosa que mantengo mientras intento parecer tranquila. Lo que me hace sentir “anormal” no es la sociedad.

Es la comparación. Esa sensación de estar fuera de ritmo mientras otros fluyen con naturalidad.


A veces siento que a los demás les dieron un manual que yo no tengo.

Ver metáfora El Manual de la normalidad 

 Mi ansiedad no nace de la conversación en sí. Nace de la sensación de estar fuera de lugar. Como si el mundo siguiera un curso claro y estable… y yo estuviera ligeramente desajustada.


Tal vez la verdadera normalidad no sea cumplir con lo esperado. Tal vez sea aceptar que mi manera de estar en el mundo es distinta. Y que encontrar paz en esa diferencia también es una forma válida de normalidad.

jueves, 12 de marzo de 2026

6. Recibir críticas


Cosas cotidianas del día a día: aquellas pequeñas cosas que no se ven

Recibir críticas

Recibir críticas o correcciones puede parecer algo normal, parte del día a día. Pero cuando tienes fobia social, ese momento se transforma en una fuente de ansiedad constante. A veces, incluso antes de que nadie diga nada, ya estoy anticipando que vendrá algo negativo, y empiezo a ponerme en tensión. Me adelanto mentalmente a posibles comentarios y me imagino lo peor, aunque no haya ningún motivo real.

No es solo que me cueste aceptar una crítica; es que la vivo como un ataque a mi persona. Me cuesta mucho separar lo que hago de lo que soy. Si me dicen que algo está mal, no lo interpreto como “esto puede mejorarse”, sino como “he fallado como persona”. Es automático. En lugar de pensar en soluciones o aprender de lo que me dicen, me hundo, me bloqueo o empiezo a disculparme sin parar, aunque no tenga sentido.

También me pasa que, mientras me están hablando, dejo de escuchar el contenido y me centro solo en el tono, en los gestos, en si suena molesto o decepcionado. Me pongo alerta a cualquier señal que pueda indicar que están enfadados conmigo o que ya no confían en mí. Muchas veces, esa interpretación no tiene nada que ver con lo que realmente han dicho, pero mi mente ya ha hecho el daño.

Después de recibir un comentario o corrección, me quedo enganchada. Le doy vueltas durante horas, incluso días. Repito la frase exacta en mi cabeza, pienso en cómo tendría que haber reaccionado o en si habré quedado mal. Aunque me digan que no es para tanto, yo sigo sintiendo que he decepcionado, que ya no me verán igual, que no estuve a la altura.

Por eso, muchas veces prefiero no preguntar, no pedir opiniones o no exponer nada que pueda ser valorado. Me protejo, aunque eso signifique cerrarme y perder oportunidades. Pero es que, para mí, recibir retroalimentación no es un simple comentario: es una situación que remueve por dentro, que despierta inseguridad, culpa y miedo al rechazo. Y vivirlo así, cada vez, desgasta mucho.

VER TODA LA SECCIÓN  AQUí

viernes, 6 de marzo de 2026

2 Telefono


Sección

Cosas cotidianas del día a día: aquellas pequeñas cosas que no se ven


HABLAR POR TELÉFONO


 

Nunca me he sentido cómoda hablando por teléfono. Y no es por falta de práctica o por no saber usarlo. Es algo más profundo. Algo que tiene que ver con la ansiedad que me provoca no poder ver a la otra persona, no poder anticipar sus reacciones, no tener tiempo para pensar.

Antes de hacer una llamada, me lo pienso muchas veces. A veces incluso escribo lo que quiero decir.y Ensayo mentalmente cómo empezar, qué tono usar, cómo cerrar la conversación. Y aun así, cuando suena el tono de llamada, me pongo tensa, me cambia la voz, me siento torpe.

Lo peor es cuando tengo que llamar a alguien que no conozco: pedir cita médica, resolver algo con una empresa, o cualquier gestión por teléfono. No me da miedo que me cuelguen o que se enfaden, sino no saber qué decir si me hacen una pregunta inesperada, no entender lo que me dicen, quedarme en blanco.

Recibir llamadas tampoco es fácil. A veces veo el número y simplemente no contesto. No porque no quiera hablar, sino porque no estoy preparada. Porque me interrumpe de golpe, me altera, y no sé si voy a estar a la altura de lo que se espera de mí en esa conversación.

Después de una llamada, aunque haya sido breve y sin problemas, me quedo agotada. Repaso lo que he dicho, me pregunto si soné extraña, si hablé demasiado rápido, si me notaron nerviosa. Y eso me deja con una sensación de inseguridad que me acompaña un buen rato.

Ya he tratado esta situación con humor (ver versión divertida de llamar por teléfono), pero aquí quiero mostrar cómo se vive realmente con fobia social.

VER TODA LA SECCIÓN  AQUÍÍ

martes, 20 de enero de 2026


La responsabilidad que no me tocaba: parentificación

Este texto es un testimonio real sobre parentificación emocional


Cuento esto ahora porque mis padres ya no están. Mientras vivieron, jamás hubiera hablado de esto aquí. No por miedo, sino por lealtad. Sentía que compartirlo era traicionarles, aunque casi seguro nunca hubieran llegado a leerlo. Hoy puedo hacerlo sin culpa, con cariño, y con el respeto que ellos merecen.

Desde niña viví con miedo. Tenía una responsabilidad que no me tocaba, pero la asumí como si fuera mía. Creía que era mi trabajo. Mi deber. Que no podía fallar.

Cuando mi madre salía y yo me quedaba sola esperando a mi padre, cada minuto era tensión. Sabía que si él llegaba y mi madre no estaba, se enfadaría, 



y me tocaba a mí calmarlo, contenerlo.




Cuando oía la llave en la cerradura, rezaba para que fuese mi madre y no él.




El miedo a lo que podía pasar

No tenía miedo de que mi padre me hiciera daño. Tenía miedo de lo que pudiera pasar si se enfadaba con mi madre.




Sus amenazas de irse no eran vacías: él era nuestro único sustento. Mi madre no trabajaba, salvo cuando él la ponía a ayudar en algún negocio: una droguería, un videoclub, lo que surgiera. Y entonces ella trabajaba, y todo dependía de su humor y de su presencia.

Me preguntaba: “¿y si se enfada? ¿y si se va y nos deja?” Él repetía: “¿qué haríais sin mí?” y yo sentía que todo dependía de mí.




El aislamiento y la fobia social

Dejaba mis pocos planes, mis momentos, incluso mi vida social, para estar con él. Mi aislamiento se hizo más grande de lo normal, incluso para una incipiente  fobia social. Yo misma intentaba que hablara conmigo, que se desahogara, que yo pudiera contenerlo.



Era demasiado para una niña, luego adolescente, pero lo hacía porque lo adoraba. No podía soportar verle sufrir. Él nos quería a todos, especialmente a mí. Nunca nos hubiera hecho daño a propósito, pero sin querer, su desahogo caía sobre mí, y yo me ofrecía sin pensarlo.

La semilla de la fobia social

Cada día era un equilibrio constante entre miedo, responsabilidad y amor. Con el tiempo, toda esa tensión fue moldeando mi forma de estar en el mundo. Aprendí a estar alerta, a no molestar, a anticipar problemas, a evitar conflictos. Eso contribuyó a que desarrollara fobia social.



Pero no culpo a mis padres. Sé que hicieron lo mejor que supieron o pudieron. Y mi forma de ser ,siempre tímida, sensible y con tendencia a absorber demasiadas cosas, también tuvo un peso enorme. 



Todo junto se convirtió en una bomba de relojería dentro de mí.



Hoy estoy aprendiendo otra vida. Una donde no tengo que contener a nadie. Donde recibir cariño no es peligroso. Donde cuidarme no significa que algo malo vaya a pasar. Estoy aprendiendo, despacio, que no tengo que salvar el mundo para merecer un lugar en él.



Aun así, sigo siendo una mujer asustadiza, que se sobresalta con los ruidos fuertes.


Dependiente, con miedo a la vida.

Mis hermanos vivieron lo mismo y no desarrollaron fobia social; mi sensibilidad y mi forma de ser hicieron el resto. 

La fobia social no  desapareció.

Sigue ahí, acompañándome de formas que ya conozco.

Pero hoy no me impide vivir.

He encontrado un lugar en este mundo que no tengo que justificar ni defender.

No es perfecto ni fácil siempre.

Pero es mío.

Y ahora sé quedarme en él.


PD : Esta sensibilidad me llevó a sentir que, para estar segura, lo mejor era no estorbar, hasta el punto de terminar pidiendo perdón por el simple hecho de estar presente.

En la siguiente entrada hablaré de la vergüenza tóxica y cómo aprendemos a pedir perdón por existir, un tema muy conectado con este.

miércoles, 19 de agosto de 2020

En el hospital


Como dije en mi anterior entrada me ingresaban en el hospital por tiempo indefinido , por unas fiebres de 3 meses de evolución que no cesan. Aquí me están haciendo pruebas e investigando de dónde pueden venir , pero han mirado de todo no hay ningún indicio de nada , aquí sigo y espero encuentren algo, al menos un remedio porque esto no es vida, apenas me puedo mover, me canso enseguida.


He pensado de explicaros mi estancia en el hospital porque aquí también vivo situaciones difíciles de fobia social pej tengo compañera de habitación. También quería ver si os pasaba lo que ahora os contaré:


¿Os pasa que a veces pese a vuestra fobia social y miedo a socializar hacéis un esfuerzo improbo por hacerlo porque os parece que es mejor el remedio que la enfermedad ? (Algo muy significativo , porque se ve que si quieres puedes,   otra cosa es la dificultad ) . Eso es lo que me pasa en este caso con mis vecinas de habitación . Hago un esfuerzo por presentarme . Les digo : Hola soy tu compañera de habitación ( tierra tragarme , glup) . Lo considero mejor así porque con qué cara luego te topas con ella yendo al baño pej.todo sería aún más tenso y violento.También tienes conversaciones al final, pej porque estas aquí y cosas así .

Pero no es fácil la convivencia y trato con una extraña .Lo que hago es poner la cortinilla de en medio de las camas sin preguntar si ella quiere o no, eso no invita a la conversación , da intimidad y te separa de esa persona un poco. Poner la cortina le quita luz a esa persona, yo estoy en la parte de las ventanas,, pero bueno nunca se han quejado.

Otro problema es que como  estoy tantos días en el hospital da tiempo a que se den de alta las compañeras  y venga otra y cuando me acostumbro un poco a una , vuelta a empezar. 

 

También es un corte tratar y hablar con las enfermeras o auxiliares. Aquí te tienes que poner mascarilla cada vez que entra una de ellas, si te pillan sin ella te riñen o te hacen ponerla  y eso que requisito del ingreso era hacerse la prueba del covid ,otra cosa son las visitas que no se sabe .

 Ya ni os cuento con el médico que viene cada día a explicarte lo que hay ,  figura de autoridad.


Eso sí muy bien cuidada,  le comenté al médico que se me había agudizado la agorafobia a raíz del virus. De hecho quise rechazar , me obligaron finalmente porque querían ver si hacía fiebre en casa, el permiso de fin de semana porque eso significaría que al día siguiente, mi pareja querría salir de paseo por la mañana. Cogemos el coche y buscamos un lugar , generalmente un parque,  que no haya gente  y ahí nos sentamos a que nos dé el aire, bueno pues al rato de llegar ya no soporto estarme , me entra ansiedad .No puede ser miedo especifico al virus , aunque también ,porque no hay gente y llevo mascarilla, pero como siempre la agorafobia, y los trastornos mentales, son irracionales,

 Un día tuve incluso un ataque Quiero volver a casa corriendo, mi pareja me retiene, dice que acabamos de llegar , se enfada y con razón pero finalmente nos vamos.Ya lo expliqué en mi anterior entrada que tuve que tomarme un tranquimacín aquella vez específica del ataque  .

De repente siento como si el espacio en el que estoy fuera un peligro , hasta cambia de color , una sensación  , un mundo infectado , en un ambiente pesado  y desagradable .

También porque es una agonía salir del hospital para tener que volver al poco, de hecho la tarde de la vuelta me tuve que tomar otro tranquimacín de los nervios de volver, después de un año de hospitales les tengo bastante fobia 


Como decía se lo comenté a mi médico y me ofreció que viniera un psicólogo a verme  aquí a la habitación y le dije que de acuerdo .


Visita psicóloga : 

Fue un poco la presentación  .Yo le conté mi trayectoria psiquiátrica muy resumida y mi problema actual por el que la llamaba, que es la agorafobia fuertemente intensificada que ni de permiso de fin de semana quiero salir del hospital por miedo. Cuando me vaya que sea para no volver . 


Me dijo que quería ver a mi pareja , pero no ha vuelto a aparecer.

Ahora ,para mi , cualquier ayuda es  bienvenida , ya no puedo más.

Son demasiadas cosas, la muerte de mi padre, el linfoma, la muerte de mi abuela y ahora el virus y los efectos secundarios del linfoma .

El médico habló con la psicóloga y recomendó me viera un psiquiatra , muy mal me vería 😯😯

Me vino a ver la psiquiatra : 

Me hizo un montón de preguntas y hablamos mucho . Le comenté de AMTAES asociación de la que soy socia (Asociación de Ayuda Mutua de fobia social y Trastornos de Ansiedad) y le interesó mucho me hizo deletrearlo para escribirlo en su cuaderno , imagino que para investigar sobre ella después.

Al final me quiere medicar, bueno es lo que hacen los psiquiatras, y aunque he sido muy reacia a eso siempre , he accedido porque la ansiedad me mata y quiero vivir, estoy fatal . Será un antidepresivo suave que en esos niveles es ansiolítico , me dice. 

También quieren vea a un psicólogo aunque sea del CAP,(centro de atención primaria ) .En estos tiempos paso de salir para eso porque física y psicológicamente me resulta un horror, pero insisten y no sé si tenga que acceder y volverme a meter de nuevo en la rueda de psicólogos en los que tan poco creo ya.

Una vez medicada y con una ligera certeza de que acudiré a ese psicólogo ya no volvieron  .

Que por cierto al día siguiente ya tenía la nueva pastillita entre las mías.

Mando este mensaje y aún

sigo en el hospital , aún me quedan unos días quizá para

este fin de semana  , con o sin

fiebre. 


Hay otra cosa que están

investigando. Me harán una

última prueba y de momento

me mandarían a casa . 


sábado, 1 de septiembre de 2018

La risa como forma de expresión no verbal y la fobia social



 ...

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La risa es una forma de expresión no verbal que suele comunicar afecto, empatía e intenciones cooperativas (aunque también puede usarse de forma amenazadora, o para engañar y confundir).

Ya sólo leyendo esto nos da idea de que sí podría afectar o condicionar a personas con fobia social. Para empezar la risa es un fenómeno social, una forma más de comunicación y expresión que en general no dominamos en ninguna de sus facetas. En este caso no es que no sabamos sonreír o reír, pero nuestra relación con la risa podría ser peculiar en ocasiones, pej la risa nerviosa que tiene mucho que ver con la ansiedad, la fobia a escuchar risas etc.

Sí, una forma de comunicación, porque con ello se expresan muchas cosas, hay risas de muchos tipos: contagiosa, nerviosa, como ya indicaba, sarcástica, irónica... incluso, histérica, pej ante una tragedia, además la gente es más propensa a reír en grupo que cuando está sola lo cual hace que en el fondo exista esa comunicación no verbal.

En esta entrada explicaré todo sobre la risa: estudios, fobias, origen evolutivo (qué hizo que perdurara en nuestros días), risa por ansiedad, beneficios de la risa y sobre todo mi relación con ella.

ESTUDIO: ¿CÓMO RESPONDE EL CUERPO A UNA EVALUACIÓN NO VERBAL?

Hace poco topé con un artículo que me pareció muy interesante, explicaba que cuando se evalúa a las personas, todo su cuerpo responde porque la retroalimentación verbal causa una activación en el eje hipotalámico-pituitario-adrenal (HPA). Ahora los investigadores se preguntaban… ¿Qué hay de la retroalimentación evaluativa no verbal como lo es la sonrisa? ¿Pasaría lo mismo con las sonrisas?

Recientes descubrimientos documentan tres sonrisas morfológicamente distintas: sonrisas gratificantes (indican estímulo), sonrisas de afiliación (indican la posibilidad de relación) y sonrisas dominantes (indican superioridad).

En el experimento, realizado con 90 voluntarios varones, los niveles de cortisol aumentaban en los tres casos, pero aumentaban tres veces más ante las sonrisas dominantes. Los participantes con fobia social respondieron de forma menos dramática, lo que sugiere que podrían procesar estas señales de forma diferente. El trabajo de Eva Gilboa-Schechtman y Paula M. Niedenthal se publicó en la revista Nature.

EL PASADO EVOLUTIVO DE LA RISA

La risa: su función y sus orígenes evolutivos:
Leer artículo en Vanguardia

A medida que nuestros antepasados comenzaron a vivir en estructuras sociales más grandes y complejas, la calidad de las relaciones se convirtió en algo crucial para la supervivencia. El psicólogo Gregory A. Bryant encontró que en hasta 67% de los casos los individuos podían distinguir entre extraños y amigos por la risa.

LA GELOTOFOBIA Y RISA NERVIOSA

La gelotofobia provoca sentimientos de paranoia al creer que las risas se dirigen contra ti.
Testimonio: Testimonio BBC.

La risa nerviosa se produce por vergüenza o confusión. El neurocientífico Vilayanur S. Ramachandran afirma que la usamos para convencernos de que algo horrible no es tan malo. Es un mecanismo de defensa.
Más info: ¿Por qué se produce?

MI RELACIÓN CON LA RISA

Para mí la sonrisa también estaría muy unida a la sonrisa de cortesía (pej cuando compro el pan) a veces por simple educación y por mi personalidad amable, pero otras es por miedo. Sonrío para mostrar que soy inofensiva, que no tienen que alertarse ante mí, que no hay riesgo de confrontación, vengo en son de paz, pej cuando se sienta alguien a mi lado del autobús. Ese contacto me resulta un poco invasivo y necesito relajarlo así.

Anécdota del colegio: Recuerdo cuando me mandaron leer en alto a la clase. Me dio un ataque de risa y era incapaz de leer. La profesora me amenazó con copiar 15 hojas, pero con terror y lágrimas en los ojos de pena y miedo no conseguí dejar de reírme; por supuesto me castigó.

BENEFICIOS DE LA RISA

Psicológicos:

  • Liberamos endorfinas, dopamina y serotonina.
  • Elimina pensamientos y emociones negativos.
  • Fortalece lazos afectivos y aumenta la autoestima.
  • Nos permite dejar a un lado el sentido del ridículo.

Para la salud física:

  • Mejora la oxigenación del cerebro y cuerpo.
  • Regulariza el pulso cardíaco y el aparato digestivo.
  • Relaja los músculos tensos.
  • Fortalece el sistema inmunológico y defensas.