. . Entender la fobia social : julio 2016

miércoles, 27 de julio de 2016

Si no saben de lo que hablan: no digan nada



A raíz de la noticia del chico de Múnich que asesinó a 

CONTRA EL ESTIGMA:

Respuesta a los titulares sobre el suceso de Múnich

He querido hacer esta entrada para denunciar el hecho de que algunos periódicos pusieran como titular: "El asesino de Múnich sufría de ansiedad y fobia social" o "El autor de la matanza de Múnich estuvo ingresado por problemas de fobia social".

¿Es que acaso los que pusieron ese titular sabían de qué estaban hablando? ¿Por qué es tan importante ese dato hasta el punto de ponerlo en un titular? ¿Es que acaso creen que fue ese trastorno el que le hizo cometer ese acto horrible?

¿Por qué no pusieron joven rubio con diabetes, víctima de bullying o joven de 18 años? ¿Es que sólo una persona con un trastorno psicológico puede cometer tales actos?

Nadie sabe cómo podría llegar a reaccionar ante determinadas situaciones. En este caso fue por el Bullying, que efectivamente puede causar fobia social (y así lo explico en otra entrada), nada extraño si te acosan sin parar; pero podría haber sido por otros motivos.

El término fobia unido a "social" puede hacer pensar a quienes no se informan que somos personas con aversión a los demás, como si de una fobia a las arañas se tratara, y que por ello podríamos matar a nuestro "objeto aversivo".

Si no le echaran la culpa a un trastorno, cualquier persona —cualquiera que tengáis ahora mismo a la vista— podría ser el autor de una matanza, y eso da pavor. Es mejor pensar que el culpable es un “tarado” para no crear una alarma exagerada.

"Nuestro trastorno es defensivo, no ofensivo"

Nuestra actitud es la de resistir y rechazar una agresión.

Las personas con fobia social suelen ser muy vulnerables, no hacen daño a nadie. Suelen intentar con más fuerza que otros no hacer ese mal que, en todo caso, se hacen a sí mismos, aislándose y encerrándose.

"¿Qué mal podemos hacer —decía una chica con fobia social— si a veces ni nos atrevemos a salir a la calle?"

Tememos el daño que las personas nos podrían hacer a nosotros, NO ES AL REVÉS. Vivimos escondiéndonos, siendo invisibles, sufriendo en silencio por miedo al estigma. Y cuando aparece un titular como este, es tan injusto...

Por favor, infórmense bien antes de poner esos titulares lapidarios. Pueden hacer mucho mal.

sábado, 16 de julio de 2016

Trastorno de personalidad por evitación y fobia social

Comenzaré explicando la posible diferencia o relación entre fobia social, (más concretamente la FS generalizada, entendiendo por ella las diferentes "situaciones de ejecución" objeto de fobia como ahora indica el dsm-v al haber desaparecido el concepto generalizada) y el Trastorno de personalidad por evitación.

Este tema crea gran polémica y disparidad de opiniones. De hecho ni siquiera la comunidad científica se ha puesto totalmente de acuerdo. Lo que sí parece quedar claro es que un porcentaje elevado de personas que padecen trastornos de ansiedad presentan también un trastorno de personalidad.

Es bastante probable que, en este caso hablando del trastorno que nos interesa, la fobia social, venga unida a un trastorno de personalidad, concretamente la evitativa que es la más común con FS. Se advierte por ello considerar la posibilidad de ese segundo diagnóstico de personalidad evitativa, ante casos de evitación a muchas situaciones sociales.

Resultados de estudios

Resuelven que no existen diferencias estadísticamente significativas entre los grupos (FSG y FSG+TPE) en ninguna de las variables medidas. La vulnerabilidad genética para padecer tanto FS como TPE es común a ambos trastornos. Esta base genética común muestra coherencia con la propuesta de que existe un continuo en la ansiedad social. Dentro de este el TPE se podría considerar como el extremo más grave del gradiente o como FSG.

Esta mayor vulnerabilidad genética también encuentra apoyo en el hecho de que los que presentan FSG+TPE temen y /o evitan un mayor número de situaciones sociales que los que solo cumplen los criterios para el diagnóstico de FSG, siendo mayor en el grupo con FSG+TPE.

CONCLUSIÓN: Los resultados de estudios avalan la posición que el trastorno de personalidad por evitación no debería ser considerado una entidad diagnóstica independiente, sino que debería formar parte del gradiente Ansiedad social situándose el extremo de mayor gravedad del continuo.

Es decir que el trastorno de personalidad evitativa sería en todo caso una forma de fobia social agravada, constante y estable en el tiempo, con un patrón de inhibición mucho mayor, de mayor cronicidad y dificultad en su tratamiento.

Los TRASTORNO DE ANSIEDAD están asociados a una ansiedad que llaman rasgo, es decir una característica de personalidad estable con una carga genética que podría estar implicada en una vulnerabilidad a padecer trastornos de ansiedad y estos predisponen, en algunos casos, a los trastornos de personalidad.

En el siguiente vídeo explico esta relación de los trastornos de ansiedad con los de personalidad, ansiedad rasgo y estado y vulnerabilidad genética.

TRASTORNO DE PERSONALIDAD POR EVITACIÓN: MI EXPERIENCIA

En mi caso mi forma innata de ser por genética, mi características de personalidad desde la infancia, y con ello mi forma de gestionar mis vivencias particulares siempre tendentes a la evitacion de un posible daño, es lo que probablemente me hizo desarrollar un trastorno de personalidad por evitación.

No aceptaba lo desconocido ni gente nueva sólo mi figura de protección que era mi madre, es decir, mostraba una gran inhibición conductual desde niña. En la infancia quedó en esa gran timidez, pero esta evolucionó a una gran limitación que afectó a mi vida social y laboral.

Una baja autoestima o excesivo miedo a la evaluación negativa, parecen ser patrones que se repiten. En mi caso creo que es más bien por un exceso de perfeccionismo. No me conformo con un 5, o un 9 ha de ser un 10 y trabajo para ello constantemente, sino, no me siento bien y claro con este nivel de exigencia es difícil convivir.

Para saber cual es el comportamiento que debo adoptar, busco las reacciones de los demás y su aprobación. La realidad es que esto lo hacemos todos de una forma inconsciente. La diferencia es que en nuestro caso identificamos las respuestas de los demás con mayor intensidad y por ello nos importa más lo que piensen los demás de nosotros.

Esto no deja de ser un instinto de supervivencia. El problema está cuando la ansiedad es exagerada y el miedo irracional. Mi dosis de ansiedad está en buscar ese 10. Lo malo es que ese nivel de perfección traspasa límites y se vuelve enfermizo, porque hace que me preocupe más de los demás que de mi misma. Para ser perfecta ante los demás tienes que buscar lo que los demás, uno por uno, quiere y necesita.

Por ello pej el mundo laboral es una de las cosas que evito. Me resulta altamente estresante y ansiógeno el hecho de estar en una trabajo y ser perfecta. El grado de control sobre tus actuaciones es del 150%, esto no hay humano que lo soporte ni 24 horas y lo evitas porque esa terrible ansiedad y rigidez constante es insoportable.

No puedo evitar ser así. Forma parte de mí, también dentro de mi familia. De hecho empezó ahí. Por circunstancias familiares personales y por propia personalidad innata desde pequeña tenía que ser mejor que mis hermanos, hacer todo lo que mis padres querrían aún sin pedírselo, además me auto proclamé cuidadora de ellos, especialmente a nivel psicológico. Yo no importaba, solo que mis padres estuvieran bien y solo así yo estaba bien. Quizá esté aquí la parte aprendida de mi trastorno.

A mí se me diagnosticó TPE hace mucho porque mi fobia social era generalizada y con grado elevado de evitación. Se sufre bastante, pero ahí estamos, viviendo también. Voy al cine, a la playa, hablo con el vecino... nadie que me viera podría imaginar que llevo esto por dentro.

En una terapia psicológica no es que piense que el psicólogo lo tenga que hacer todo, simplemente me siento incapaz de afrontar ciertas cosas. Yo pienso que no es justo que se diga que cuando una terapia no funciona sea culpa del paciente que no se esfuerza, quizá sea del psicólogo que no lo hizo bien o que el problema se ha cronificado.

Ningún psicólogo puede ayudarme en eso, según mis creencias. No me sirven las palabras, yo me conozco, sé mis fallos, sé lo que debo hacer, pero no consigo dar el paso y eso ya solo lo puedo hacer yo.

Ante todo somos sociables, nuestras evitaciones no son porque lo deseemos así.

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Fuentes de Referencia:

  • 📚 DSM-5: Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (Asociación Americana de Psiquiatría).
  • 📢 AMTAES: Asociación Española de Ayuda Mutua contra la Fobia Social y los Trastornos de Ansiedad.
  • 🔬 Estudios de Psicología Clínica: Investigaciones sobre la vulnerabilidad genética y la ansiedad rasgo.

"La información es el primer paso para la comprensión y la sanación."

domingo, 3 de julio de 2016

Bullying y fobia social


Bullying y Fobia Social

He creído necesario tratar el tema del bullying por la estrecha relación que tiene con la fobia social y por ello un tema que ha de estar en este blog. Sé que muchas personas con fobia social se identificarán y creo que puede servir de ayuda. Sobre todo que sepan que no están solos.

EL BULLYING ENTRE SUS MUCHAS CONSECUENCIAS PROVOCA O PUEDE PROVOCAR FOBIA SOCIAL

Yo no lo he vivido y por eso, para hablar de ello, he querido transcribir un artículo del boletín metamorfosis N° 7 de AMTAES al que he añadido algunos datos gráficos. Dicho artículo incluye una entrevista a una de sus socias, entre los muchos que han sufrido bullying y hoy tienen fobia social.

También he querido aprovechar para mostrar la labor de AMTAES. Desde aquí doy las gracias a la Asociación por su labor. Una ayuda más para concienciar a la sociedad contra el bullying en este caso y en la lucha por el conocimiento y protección de los afectados por la fobia social.

El bullying siempre ha sido un tema de actualidad, pero desgraciadamente el interés público sólo recae con la intensidad que merece cuando traspasa los límites más dramáticos y evidentes.

Aún está en la memoria de muchos la noticia del suicidio de Diego que impactó mucho. Un niño de solo 11 años que denunció en una carta de despedida que sufría acoso. Explicaba que no quería ir al colegio y que, cada vez que acudía, lo pasaba muy mal.

Nadie sabe lo que tuvo que sufrir ese niño hasta llegar a ese punto ni reparamos en lo que otros muchos pueden estar padeciendo ahora mismo, tampoco se sabe de las consecuencias desastrosas que provoca, especialmente psicológicas, que pueden ser para toda la vida.

Algunas de ellas nos son muy familiares porque las padecemos nosotros: los trastornos de ansiedad y más concretamente la fobia social. Por eso os cuento el caso de Sandra, una chica de 21 años que sufrió bullying y fobia social desde hace aproximadamente 9 años, aunque sólo ha sido consciente de ello hace apenas uno.

Por qué es importante este testimonio:

  • • Se desconoce que la fobia social puede ser tan grave como para llevar al suicidio. El problema no acaba cuando el acoso termina.
  • • Necesitamos erradicar este acoso con sistemas innovadores como en Finlandia o Inglaterra. Lo que se ha hecho hasta ahora no es suficiente.
  • • El caso de Sandra es un ejemplo de lucha y superación. Su testimonio puede ayudar a quienes sufren sin saber qué les pasa.
  • • Siento rabia e impotencia por los niños que pasan por esto. Es algo que se podría y debería evitar.

Entrevista a Sandra (Víctima de Bullying)

¿Cómo era tu vida antes de haber sufrido bullying?

Mi vida antes del bullying fue difícil dado que tuve una amistad tóxica que me inhibía; todo lo que me mandara lo tenía que hacer sin rechistar, no podía tener otras amigas aparte de a ella e, incluso, la tenía que pedir perdón por cosas que yo no había hecho. Aunque viví esa amistad muchos años, considero que tuve una infancia feliz, hacía amigos con facilidad, era muy alegre y no tuve mayores problemas con nadie, hasta que llegué al instituto.

¿Cómo fue el bullying? ¿Qué te pasó?

Empezó en segundo de instituto con unas hermanas con familia conflictiva. Yo quise ser su amiga por empatía, pero tras una discusión me acabaron pegando en la calle. Me provocó un ataque de ansiedad de campeonato y amenazas, insultos y malas miradas hasta el día de hoy. No podía ni pisar la misma calle sin que me persiguieran y me amenazaran de muerte. Logré acabar el curso, pero fue muy difícil.

¿Cuándo sentiste que ya no eras la de antes? ¿En qué te limitaba?

Empecé a vestir de negro y me costaba ir sola a los sitios. Me di cuenta estudiando fotografía: la gente era buena, pero yo me alejaba, no hablaba, no confiaba. Pensaba: “¿Qué demonios te pasa por la cabeza? ¡Eres rara! ¿Por qué te alejas?”. Dejé el curso a la mitad y me sentí peor.

¿Cómo te afectó la fobia social antes de saber que la tenías?

Me costó sacarme la E.S.O. y abandoné otros estudios. En lo social, me costaba hasta bajar a comprar el pan pensando: “¿Y si hago el ridículo? ¿Y si me encuentro con alguien conocido y quedo como una idiota?”. De aquella época sólo conservo a dos amigas.

¿Cómo te diste cuenta del problema?

Gracias a mi madre, que escuchó un programa de radio sobre las secuelas del bullying y todo coincidía conmigo. Fuimos a una psicóloga de pago y, en la primera sesión, me confirmó que padecía fobia social. Fue como respirar por primera vez aire puro después de años de no saber qué me pasaba.

¿Algo más que quieras decir?

Es vital informar de las consecuencias del bullying. No he superado la fobia social, pero he dado pasos enormes. Quiero decirte que, tengas la edad que tengas, no merece la pena vivir así. Yo veía el mundo negro y ahora soy optimista, lucho por mi autoestima y busco vivir feliz.