. . Entender la fobia social : agosto 2017

martes, 22 de agosto de 2017

Inhibición conductual en la infancia y fobia social


 

ESQUEMA DE LA ENTRADA
- PRESENTACIÓN
- ¿Qué es la inhibición conductual?

- Signos biológicos y de heredabilidad

- Relación entre inhibición conductual y trastornos de ansiedad derivados

- Comorbilidad

- Detección precoz

- CONCLUSIÓN

PRESENTACIÓN
A menudo hablamos y nos preguntamos sobre si la fobia social se hereda , si forma parte de nosotros desde que nacemos , si estamos predispuestos a la ansiedad etc
Ya he hablado en este blog sobre la predisposición genética y esta vez quería incidir en la inhibición conductual en la infancia como un rasgo del temperamento heredado.
He estado leyendo al respecto y os hago un resumen de lo que me ha parecido más interesante .
Hay estudios que indican que un patrón estable de inhibición comportamental puede incrementar el riesgo de padecer trastornos de ansiedad, y especialmente de ansiedad social.
“La Inhibición Conductual (IC) es un rasgo temperamental definido por el miedo extremo ante la novedad y la dificultad para explorar los estímulos nuevos, ya sean personas u objetos Los niños inhibidos son aquellos que renuncian al contacto con todo aquello que no les es familiar y por tanto, marcará el estilo del niño en el momento de enfrentarse a lo desconocido”
Pese a ello, los estudios apuntan a que no todos los niños ansiosos muestran un comportamiento inhibido ni todos los niños con inhibición conductual sufren trastornos de ansiedad ,pero la inhibición de conducta ante extraños constituye un factor de riesgo para la aparición posterior de trastornos de ansiedad.
Mick y Telch (1998) publican sus hallazgos al respecto. Dada esta disparidad, sería necesario estudiar qué otros factores están implicados.

SIGNOS BIOLÓGICOS Y DE HEREDABILIDAD
Los autores consideran que estos comportamientos tienen una base genética, observándose su heredabilidad por la frecuencia con que aparecen en familiares en primer grado, y son detectables ya en los primeros meses de vida, manteniéndose estables a través del tiempo e influenciando el desarrollo de la personalidad.
¿Cómo son los niños con estas características?

Presentan signos de una mayor activación psicofisiológica (Mayor frecuencia cardíaca basal, una respuesta incrementada de dilatación pupilar y mayores niveles de cortisol…)
Responden a estímulos o acontecimientos nuevos con activación excesiva y con comportamientos de evitación y alejamiento.
Ante situaciones mínimas de estrés , presentan una mayor frecuencia cardíaca mientras dura esa situación que los que no presentan inhibición de conducta. Los niveles de cortisol salivar son más altos, comparados con niños no “inhibidos” muestran más bajo umbral de activación de los circuitos hipotalámicos y amigdalar ante situaciones no familiares.
Se postula qué asimetrías en la actividad del cortex cerebral frontal pueden constituir un marcador biológico de esta característica del temperamento.
En concreto, desde el año 2000, un gran número de estudios se han centrado en conocer la relación existente entre la inhibición conductual y la psicopatología, las variables asociadas con la inhibición y los métodos para evaluarla.
Nota: Aunque la presencia de Inhibicion se observa muy tempranamente en la vida , para su detección es necesario considerar el período evolutivo en el que se encuentra el niño.
RELACIÓN ENTRE INHIBICIÓN CONDUCTUAL Y LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Cuando se trata de niños que permanecen inhibidos de forma estable a lo largo del tiempo la inhibición conductual se contempla como un marcador de vulnerabilidad biológica para el desarrollo de trastornos de ansiedad.
La edad normal de inicio en la infancia de un trastorno de ansiedad se sitúa entre los 7 y 12 años , sin embargo, la primera adquisición de los temores puede ser mucho más temprana .
En este sentido, señalan que los niños inhibidos de 4 años son significativamente más propensos a ser diagnosticados, a los 6 años, con fobia social y trastorno de ansiedad generalizada frente a los no inhibidos.
Aunque la prevalencia de los trastornos de ansiedad cambia considerablemente en función de la edad, de los instrumentos de evaluación o de la fuente de información, se estima que entre un 15 y un 20% de niños y adolescentes desarrollan un trastorno de ansiedad; siendo la ansiedad por separación, junto a las fobias específicas, los más frecuentes en población infanto-juvenil (Beesdo, Knappe y Pine, 2009).
Los resultados muestran que, efectivamente, los niños con inhibición conductual presentan un riesgo de desarrollar una fobia social siete veces mayor que los niños sin inhibición conductual. En otras palabras, más del 40% de los niños con inhibición conductual acabarán sufriendo una fobia social.
Los resultados muestran que, efectivamente, los niños con inhibición conductual presentan un riesgo de desarrollar una fobia social siete veces mayor que los niños sin inhibición conductual. En otras palabras, más del 40% de los niños con inhibición conductual acabarán sufriendo una fobia social.
Características de la variable Inhibición:
Los niños inhibidos experimentan una gran ansiedad ante estímulos desconocidos, inciertos o cambiantes, por lo que reaccionan inicialmente mostrando signos de sufrimiento, moderación del comportamiento y latencias largas para interactuar. También, suelen dejar de jugar, hablar y tratan de permanecer cerca de la seguridad que ofrecen sus padres (Kagan, Snidman y Arcus, 1998).
Ir al colegio es una actividad particularmente estresante para los niños inhibidos lo que hace que se impliquen menos en actividades sociales y puedan experimentar dificultades de adaptación a largo plazo.
Los niños inhibidos son evaluados por sus maestros con mayor número de problemas emocionales que sus compañeros. Muestran habitualmente un comportamiento reservado e índices mayores de ansiedad durante el juego libre con sus compañeros de colegio.
Fuera del contexto escolar: Las madres describen a sus hijos inhibidos como menos activos socialmente con sus semejantes y más propensos a jugar solos en casa con un amigo , lo que aumenta el riesgo de presentar malas relaciones, rechazo y exclusión de sus iguales .
Los estudios revelan que cerca de un 10% de los niños que en la edad preescolar presentan inhibición conductual continúan expresándola durante la infancia, adolescencia y adultez (Kagan y Snidman, 2004).
Los estudios revelan que cerca de un 10% de los niños que en la edad preescolar presentan inhibición conductual continúan expresándola durante la infancia, adolescencia y adultez (Kagan y Snidman, 2004).
Relación de la inhibición conductual con otras variables:
Ante esto, cabe la pregunta de en qué condiciones los niños con inhibición conductual desarrollan trastornos de ansiedad. Para dar respuesta a esta cuestión, los estudios analizan la existencia de otras variables que pueden ser mediadoras de esta relación. En esta línea, las investigaciones señalan:
- Que los niños de padres con algún trastorno de ansiedad presentan un mayor riesgo de manifestar inhibición conductual y desarrollar un trastorno de ansiedad en edades tempranas.
- El estilo educativo de los padres: Cuando los padres se muestran poco afectivos, exteriorizan poca aceptación y un bajo nivel de afinidad, generan una mayor probabilidad de desarrollar una relación insegura, que a su vez posibilita el desarrollo de trastornos de ansiedad.
- Protección excesiva y un alto control de los padres: Pueden transmitir al niño un mensaje de que el mundo es un lugar peligroso y reducir el contacto del niño con estímulos novedosos, minimizando las experiencias del niño y pudiendo reforzar la dependencia hacia los demás.
Hay otros factores de vulnerabilidad como: Un apego inseguro entre padres e hijos
Los estilos negativos de crianza, las experiencias de aprendizaje específicos o los sucesos vitales estresantes que pueden contribuir a ello.

COMORBILIDAD
La comorbilidad de la fobia social con otros trastornos de ansiedad es muy alta en la infancia, lo que ha planteado interesantes cuestiones diagnósticas.
La fobia social se ha asociado comórbidamente con gran frecuencia con otros trastornos por ansiedad - trastorno de ansiedad excesiva (TAE), asimilado en el DSM-IV al trastorno por ansiedad generalizada, trastorno por ansiedad de separación (TAS), por evitación (TE) y depresivos .
Se observa que el trastorno por evitación y la fobia social se asociaban frecuentemente, y ambos no se distinguían más que por la edad de presentación, siendo el trastorno de evitación de aparición más precoz. Para ellos los síntomas de este cuadro clínico, por su pronta aparición y estabilidad en el tiempo, podrían ser más bien, expresión de rasgos incipientes de personalidad por evitación, que contribuían a la posterior aparición de fobia social.
En este estudio, realizado en población clínica, señalan que todos los niños que consultaron por fobia social presentaban al menos otro trastorno de ansiedad, siendo el más frecuente el TAE (83%). También las fobias simples aparecían asociadas en casi la mitad de los casos.
Respecto a los trastornos de alimentación, algunos estudios investigan los antecedentes de trastornos de ansiedad en la infancia de mujeres con anorexia nerviosa y bulimia nerviosa . .
Se hallaron con una frecuencia elevada, en el 90% de las anorexias y 94% de las bulímicas. La ansiedad social se asociaba significativamente a la bulimia, precediéndola.
La fobia social es uno de los trastornos a los que se asocia más psicopatología tanto del eje I como del II, agravando la clínica y complicando el tratamiento. El hecho de que la ansiedad social sea con frecuencia el trastorno primario, insta a un reconocimiento clínico y tratamiento precoz.

DETECCIÓN PRECOZ
Identificar los factores de riesgo en la infancia es fundamental para prevenir el desarrollo de trastornos psiquiátricos en la edad adulta. La inhibición conductual es un factor de riesgo de primer orden para la fobia social.
Identificarla a tiempo podría permitir la aplicación de tratamientos preventivos breves que ya han demostrado ser capaces de reducir el desarrollo de síntomas en seguimientos de hasta tres años.
El diagnóstico precoz tiene la mayor importancia por diversos hechos: La influencia negativa en importantes procesos del desarrollo del niño, la frecuente evolución a la cronicidad, su elevada comorbilidad con otros tipos de psicopatología, 
El fracaso escolar y el uso y abuso de substancias. Se ha subrayado además la resistencia al tratamiento cuando la fobia social comienza antes de los 11 años.
Para la evaluación de la inhibición conductual suele utilizarse tres procedimientos: Las pruebas de laboratorio, la observación directa y los instrumentos de lápiz y papel (Ballespí y Jané, 2002).

CONCLUSIÓN
La evaluación temprana y exhaustiva de la inhibición conductual, como una de las variables implicadas en el desarrollo de la ansiedad, se convierte en un interesante recurso de prevención primaria (Mick y Telch, 1998).
Ya que, como se ha señalado: Los trastornos de ansiedad en la infancia no suelen remitir sin tratamiento (Costello et al., 2003), pueden continuar en la edad adulta (Kagan et al., 2007), se relacionan con la presencia de dificultades psicosociales en el niño 
Messer y Beidel, 1994) y aumentan el riesgo de desarrollar otros trastornos psiquiátricos comórbidos (Curry y Murphy, 1995; Thapar y McGuffin, 1997).
Discusión:
En cuanto a los procedimientos de evaluación: Resultaría imprescindible que las futuras investigaciones trabajaran en la creación o perfeccionamiento de nuevos y sencillos instrumentos para la evaluación precoz de la inhibición conductual, para trabajar en la identificación temprana de los trastornos de ansiedad en niños, convirtiendo este posible adelanto en un interesante recurso para prevenir su aparición (Morizot y Vitaro, 2003).
Desarrollar o perfeccionar programas de intervención escolar sobre la inhibición conductual y los trastornos de ansiedad (Taboada et al., 1998) y así poder mejorar su eficacia. En este sentido, las investigaciones señalan que las intervenciones en la etapa preescolar tienen un alto impacto en los niños, ya que a estas edades son muy susceptibles a las influencias ambientales (Urzúa, Ramos, Alday y Alquinta, 2010).
En definitiva, para conocer e intentar evitar las influencias negativas de la inhibición conductual y los trastornos de ansiedad en los niños, las futuras investigaciones deberían realizar estudios longitudinales, que incluyeran el mayor número posible de fuentes de información y que utilizasen instrumentos de evaluación de la inhibición conductual en edades cada vez más precoces; lo que posibilitaría anticipar el conocimiento de un mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad en la infancia.
Además, estos estudios deberían profundizar en variables ya estudiadas e investigar otras nuevas para descubrir la direccionalidad de las influencias y los efectos aditivos de las interacciones entre variables.

FUENTE:
Ordóñez-Ortega, Lourdes; Espinosa-Fernández, Luis-Joaquín; García-López, José-Antonio; Muela-Martínez. Universidad de Jaén, España.
(Revisión de las investigaciones llevadas a cabo sobre la inhibición conductual. Estado actual).

miércoles, 9 de agosto de 2017

Infografía: inhibición conductual en la infancia y fobia social

 La inhibición conductual es un factor de riesgo de primer orden para la fobia social, más del 40% de los niños con inhibición conductual la acabarán sufriendo .

La evaluación temprana y su detección precoz  sería un importante recurso de prevención.  Algunos motivos





Para más información ver entrada inhibición conductual en la infancia y fobia social 


lunes, 7 de agosto de 2017

Errores de concepto y creencias que nos perjudican


El desconocimiento de la fobia social es bastante grande, es fácil por ello que se generen confusiones y/o errores que nos perjudican y que puedan llegar a tomarnos por algo que no somos.
Una de estas posibles confusiones es la posibilidad de error del propio concepto al existir el término fobia social con un sentido de violencia y odio.
Es por esto que decidí escribir esta entrada; me pone negra pensar que las personas que desconocen nuestro trastorno lo puedan llegar a relacionar o confundir con esa otra fobia social.
Seguidamente desarrollo esta "coincidencia" y aprovecho para seguir explicando falsas creencias que suelen tener hacia nosotros, de forma similar a como ocurre con los diez falsos mitos sobre los videojuegos que tanto circulan.

Fobia social / fobias sociales

Si buscamos por Internet el término fobia social en su conjunto, así como en la Wikipedia y otros diccionarios, saldrán páginas y páginas explicando nuestro trastorno sin fin.
Por más que he buscado con diferentes palabras, no hablan con habitualidad del otro sentido y sólo encuentro alguna cosa si pongo fobia social con xenofobia, violencia o similares. Aún así, es escaso lo que se habla con ese significado, algo que favorece aún más a la confusión. También es cierto que la confusión está servida igual, así que cuanto menos salga y se vea, mejor.
Pese a esa poca habitualidad, veo con disgusto que se utiliza, cosa que nos perjudica enormemente al poderse confundir o relacionar el trastorno de ansiedad con esa violencia y odio contra grupos sociales. Esto alimenta directamente el estigma y el autoestigma en la fobia social.
Partiendo en dos el concepto de fobia social:
Fobia
La palabra fobia tiene dos acepciones:
1. Temor intenso e irracional, de carácter enfermizo, hacia una persona, una cosa o una situación.
(Aquí se encontraría nuestra fobia social)
2. Odio o antipatía intensos por alguien o algo.
(Y aquí la otra)
Y social:
Aquello perteneciente o relativo a la sociedad. Se entiende por sociedad al conjunto de individuos que comparten una misma cultura y que interactúan entre sí. El adjetivo social puede utilizarse para formar distintos conceptos.
Cada uno de ellos con un significado diferente en su conjunto. Nuestra fobia social, juntando términos, es en resumidas cuentas temor social.
Fobias sociales en el otro sentido incluirían fobias que denigran y rechazan a colectivos enteros por una característica que desprecian, desde el racismo y la xenofobia hasta la homofobia o el antisemitismo. Estos pueden incitar a la violencia y son un atentado contra la dignidad humana.
Esto NO tiene nada que ver con nosotros
Pero no queda ahí; el maltrato del concepto, el estigma y el desconocimiento son un continuo. Ya en su día escribí al respecto de un titular: “El asesino de Munich sufría de fobia social”, en el cual nos estaban relacionando con un hecho violento, como si esa fuera la causa de la matanza.
Poner en un titular las palabras asesino y fobia social puede crear una gran confusión. Por eso, mi mensaje es claro:
Fobias sociales en el otro sentido incluirían fobias que denigran y rechazan a colectivos enteros por una característica que desprecian, desde el racismo y la xenofobia hasta la homofobia, la misoginia o el antisemitismo. Estos pueden incitar a la violencia y son un atentado contra la dignidad humana.
Esto NO tiene nada que ver con nosotros
Pero no queda ahí; el maltrato del concepto, el estigma y el desconocimiento son un continuo. Ya en su día escribí al respecto de un titular: “El asesino de Munich sufría de fobia social”, en el cual nos estaban relacionando con un hecho violento, como si esa fuera la causa de la matanza. Con cosas así, la gente que desconoce nuestro trastorno podría sacar esas conclusiones.
Poner en un titular las palabras asesino y fobia social puede crear una gran confusión. Por eso, mi mensaje es claro:

"Si no saben de lo que hablan, no digan nada"
Seguramente existan otras falsas creencias al respecto de la fobia social, en el post Estigma y el autoestigma en la fobia social que ya indiqué más arriba, explico otros errores o creencias que favorecen al estigma y al desconocimiento del trastorno.
Si hubiera alguno más estaría bien y os pediría que lo comentarais aquí y quedara registrado para quien pudiera interesar y/o quisiera entender.