Entrada especial: Cuando un familiar se va
En estos días mi corazón se ha roto. No se ha parado como hubiera llegado a esperar según mi dolor, porque al final la vida sigue y, quiera o no, todo me empuja a seguir. Acabo por comer, por ver el sol, por reír a ratos recordando algo bonito... también sigues por el apoyo a tu familia, aguantando los unos por los otros. Cuando uno cae, cuidarlo y abrazarlo, hasta que eres tú quien cae y otro te apoya.
Al principio el dolor es tan insoportable que aúllas, pero luego lloras cada vez menos. Las lágrimas quedan en el pecho, en una tristeza profunda, en ansiedad, en un no dormir, en el vacío. Algunos pensarían que ya has pasado lo peor al verte serena, pero es una normalidad que se te exige y vuelve a doler, porque tú necesitas más tiempo.
"La realidad es que ahora empieza lo peor: vivir sin esa persona día tras día, recordándola en todo lo que ves".
Para sobrellevarlo, me he refugiado en mi familia. El mundo no ha parado como hubiera deseado, pero he buscado un mundo particular dentro de ellos, ajeno al movimiento constante. Rodeada de los míos y lejos de mis rutinas, es como si de verdad se hubiera parado.
El refugio de la familia
A veces la fobia social se extiende a la familia, pero no es mi caso. Aquí no hay fobia, estoy en el entorno más seguro, sintiéndome querida y cuidada. Aunque nos falte nuestro pilar y quede coja para siempre, quiero dejar un mensaje: No debemos renunciar nunca a la familia aun cuando creamos que no nos entienden.
Ellos ofrecen un amor incondicional, nos aceptan con nuestros defectos y perdonan nuestros errores. Si ni en ellos podemos confiar, ya no hay nada. Tened paciencia con vuestras familias; algún día faltarán y ya no habrá vuelta atrás.
Sobre mi padre
A él le gustaba lo que estaba haciendo aquí. Estaba orgulloso de que diera visibilidad a la fobia social. Orgulloso de mí con mis miedos, mis rarezas y limitaciones. Él me sabía especial y supo llevarme; sabía lo que decir para aliviar mi sufrimiento psicológico porque él también lo padecía. Esa persona era mi PADRE. Mi Dios en la tierra, que hoy ya no está aquí.
Fragmento de mi carta personal:
“(...) Pienso en tu ya no existencia y no la acabo de comprender. Es como si te hubieses ido de viaje y fueras a volver, pero mi mente aún no consigue verlo. Un día estás aquí y al otro no hay nada. Es como pensar en el infinito; no eres capaz de pensar en esa nada porque la mente no está hecha para eso. Se escapa a la comprensión humana.(...) ”
Te quiero, papi.
Lo siento mucho, hace unos meses yo también perdí a un ser querido y sé como te sientes, pero hay que seguir adelante... Ánimo
ResponderEliminarMuchas gracias Valeria 😘
ResponderEliminarUn abrazo grande, mucho ánimo para estos momentos que son siempre muy duros.
ResponderEliminarSí, lo son. Gracias
EliminarEs muy duro hace seis meses perdi a mi prima hermana amiga, y empieso a padeser estoa sintomas de fobia social pense que solo a mi me pasaba en 2 meses deje 4 trabajos por no saber integrarme y no soportar la precion pero siento que cin ayuda profecional saldre a delante.
ResponderEliminarMi mas sentido pesame! Y es verdad la familia esta en todas asi tal cual sos te aman y nunca te abandonan!
Gracias
EliminarAlgo puedo imaginar de tu sentir, aunque eres muy afortunada teniendo una familia que te ayude a soportar tanto dolor. Perdi a mi madre hace 2 meses. Nunca fue una madre cariñosa ni consciente de mi problema de fobia,pero era una de las 2 personas que hay, habia,en mi vida que siempre estan, estaban, ahi. A pesar de mis 40, sigo sintiendome como la niña indefensa de siempre, y ahora parece que la indefension cobra incluso una nueva dimensión, mucho mas potente. Vacío infinito. Siendo la menor de muchos hermanos, ella era mi unica familia de sangre. Solo cuento ya con mi pareja, pues mi incapacidad social me impidio crear lazos de ningun tipo. Y como pesa a estas alturas de la vida!
ResponderEliminarSe siente tanta indefensión además de pérdida.. cuanto te entiendo 😣
EliminarMi padré murió en enero. Cuando murio mi madre, en el año 2013, él no quiso dejar la casa de siempre, y los hijos (somos cinco) nos organizamos para acompañarlo en distintas fases del día y pasar con él los fines de semana. Yo iba a cenar con él tres días a la semana y pasaba, al menos, un fin de semana con él al mes. Doy gracias a la vida por haberme dado esa oportunidad. La relación formal que teníamos, se convirtió, de pronto, en muchos momentos de amor y de ternura como nunca había tenido. Con mi madre, que era una persona ansiosa y con muchos momentos de fobia social, mi padre siempre fue espléndido, y la cuidó, la respetó y la apoyó en todo momento. Un día, después de cenar con él, lo estaba ayudando a desvestirse para meterse en la cama y, sin que él me viese, vi como se acercaba a la mesilla, que fuera de mi madre, y besaba la foto de ella que estaba encima. En su funeral pude rendirle homenaje y contar este gesto que llevaré eternamente en mi corazon.
ResponderEliminarSiento lo de tu padre. Ojalá que tu dolor pase pronto. Comparto contigo este pequeño texto de Tich Na Han, el monje vietnamita, que narra en su libro: La muerte es una ilusión.
"En un bello día soleado levantas la cabeza para contemplar el cielo y ves una bonita y algodonosa nube flotando en él.
Admiras su forma, cómo la luz cae sobre sus numerosos pliegues y la sombra que proyecta en los verdes campos. Te enamoras de esta nube. Deseas que no se separe de ti para seguir siendo feliz. Pero entonces la nube cambia de forma y de color. Se le unen más nubes, el cielo se encapota y empieza a llover. Ya no puedes ver la nube. Se ha convertido en lluvia. Empiezas a llorar anhelando el retorno de tu amada nube.
Si supieras que al observar a fondo la lluvia seguirías viendo a la nube, dejarías de llorar.
Cuando una nube se transforma en lluvia puedes observar a fondo la lluvia y ver que la nube sigue ahí, riendo y sonriéndote. Esto te hará muy feliz y dejarás de llorar porque ya no seguirás apegado al aspecto de la nube.
Si te acucia el dolor y sigues llorando durante mucho tiempo es porque te has quedado atrás, porque estás atrapado en la forma o la marca de la nube, en un aspecto del pasado, y no eres capaz de ver la nueva forma que ha adquirido.
No has podido seguir la nube mientras se transformaba en lluvia o en nieve.
Es maravilloso ser una nube, pero también lo es ser lluvia. Así como ser nieve o agua fluyendo en el río.
Si la nube recuerda esto cuando está a punto de transformarse y de proseguir su existencia en forma de lluvia, no estará tan asustada.
Recordará que ser una nube es maravilloso, pero ser la lluvia cayendo (sobre los campos, los huertos, las montañas, los ríos o abasteciendo las necesidades de otros seres) también lo es.
Mi padre murió en enero. En 2013, cuando murió mi madre y no quiso abandonar la casa en la que siempre vivió, los hijos (somos cinco) nos organizamos para acompañarlo en distintos momentos del día. Yo pasaba un fin de semana con él al mes, e iba a cenar tres días por semana. Doy gracias a la vida por haberme dado esta oportunidad. Nuestra relación que era formal y escasa en gestos de afecto, se convirtió en una llena de ternura y de momentos muy entrañables. Con mi madre, que era ansiosa, y tenía episodios de fobia social, siempre fue espléndido, comprensibo y cariñoso. Recuerdo que un día después de cenar lo acompañé a su dormitorio y, sin que el me viese, vi como besaba la foto suya que estaba en la que fuera su mesilla de noche. Esta imagen la llevaré eternamente en mi corazón. En su funeral pude contar esta detalle y otros y rendirle, así, homenaje.
ResponderEliminarSiento mucho lo de tu padre. Ojalá que tu dolor se vaya dulcificando con los días. No sé que piensas tú de la muerte, aún así, me atrevo a compartir contigo esta parte del libro "La Muerte es una ilusión" del poeta y monje vietnamita Tich Na Han.
"Admiras su forma, cómo la luz cae sobre sus numerosos pliegues y la sombra que proyecta en los verdes campos. Te enamoras de esta nube. Deseas que no se separe de ti para seguir siendo feliz. Pero entonces la nube cambia de forma y de color. Se le unen más nubes, el cielo se encapota y empieza a llover. Ya no puedes ver la nube. Se ha convertido en lluvia. Empiezas a llorar anhelando el retorno de tu amada nube.
Si supieras que al observar a fondo la lluvia seguirías viendo a la nube, dejarías de llorar.
En el budismo hay la enseñanza de lo "sin marca" (animitta). "Marca" significa la forma o el aspecto exterior de las cosas. La práctica de lo sin marca es la práctica de no dejarse engañar por las formas o el aspecto exterior de las cosas.
Cuando comprendemos animitta, comprendemos que el aspecto no constituye en absoluto la realidad.
Cuando una nube se transforma en lluvia puedes observar a fondo la lluvia y ver que la nube sigue ahí, riendo y sonriéndote. Esto te hará muy feliz y dejarás de llorar porque ya no seguirás apegado al aspecto de la nube.
Si te acucia el dolor y sigues llorando durante mucho tiempo es porque te has quedado atrás, porque estás atrapado en la forma o la marca de la nube, en un aspecto del pasado, y no eres capaz de ver la nueva forma que ha adquirido.
No has podido seguir la nube mientras se transformaba en lluvia o en nieve.
Es maravilloso ser una nube, pero también lo es ser lluvia. Así como ser nieve o agua fluyendo en el río.
Si la nube recuerda esto cuando está a punto de transformarse y de proseguir su existencia en forma de lluvia, no estará tan asustada.
Recordará que ser una nube es maravilloso, pero ser la lluvia cayendo (sobre los campos, los huertos, las montañas, los ríos o abasteciendo las necesidades de otros seres) también lo es."