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| VIDEO : TRABAJO Y FOBIA SOCIAL |
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| TRABAJAR. CON FOBIA SOCIAL |
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| VIDEO : TRABAJO Y FOBIA SOCIAL |
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| TRABAJAR. CON FOBIA SOCIAL |
Un tema muy importante y crucial, a la vez que problemático, para un fóbico social es el tema laboral.
Para subsistir hay que trabajar, no hay más opción salvo que haya alguien que te mantenga y esto no solo no es viable en la mayoría de los casos, sino que no es la opción más deseable ni más honrosa.
El trabajo es fundamental para ser y sentirte útil, así como para contribuir con la sociedad e integrarte en la misma como parte de su engranaje y porque te da independencia, condición que debería poder tener todo ser humano porque te da la autonomía y la capacidad de decidir por ti mismo.
Éste es un tema muy controvertido para los que no llegan a entender cómo limita la fobia social, tanto para familiares y conocidos que conviven con una persona con el problema, sin entender por qué no aguantan en un trabajo o lo que sufren en ellos, como la sociedad en general, si por casualidad leen sobre el tema.
No saben lo que un fóbico social aguanta física y psicológicamente en un trabajo.
No es un "aguantar" tal como usamos el término muchas veces. Todos pueden aguantar jefes exigentes, madrugones, obligaciones, broncas, malos días en el trabajo... o "no aguanto a este pesado o que me digan lo que debo hacer". Realmente no es agradable, pero yo hablo de otro sentido más profundo, más duro. El término aguantar para un fóbico social es diferente, es algo más.
Sorprendentemente para mí, al buscar en el diccionario la palabra "aguantar”, me pareció un término que, definido, es más duro del uso que se le da. Se suele usar, como más a la ligera normalmente y no es así en la fobia social. Por decirlo de alguna manera, la fobia social cumple todos los requisitos del término.
Aguantar según el diccionario de la Real Academia:
ESTO ES AGUANTAR PARA UN FÓBICO SOCIAL y después de esto yo me pregunto, ¿Es tan duro, aguantar el calor, o a ese tío que no calla?... Me gustaría que se viera con esta comparativa que quizá haya cosas que sí se pueden aguantar pese a todo y otras que no. Que los términos no funcionan o sirven igual para todos los casos, lo mismo que las personas no son todas iguales ni tienen o viven situaciones iguales y entonces sería más propio decir "me molesta mucho este calor" o "cómo me aburre ese tío que no calla".
Pese a todo hay que trabajar, o no puedes mantenerte ni tener un hogar donde vivir, etc. La fobia social nadie la entiende como una incapacidad o limitación.
"Siempre habrá algo que puedan hacer", dicen, da igual todo... "Que se busquen la vida", "Que se aguanten", "Nosotros también aguantamos cosas, a nadie le gusta trabajar." Pero los fóbicos sociales en el trabajo aguantan "éste otro aguantar". Y yo sinceramente os pregunto, ¿Lo podríais aguantar vosotros?
Lo mismo que las personas no son todas iguales ni tienen o viven situaciones iguales, como ya he dicho, también he reconocido tres formas de afrontar o solventar este tema en fóbicos sociales:
Y ante tantos casos diferentes, y seguramente haya otros, una persona sin fobia social no entenderá nada.
¿Por qué unos trabajan y otros no? ¿Es que los que no lo hacen son unos vagos y no se esfuerzan como los que sí lo hacen pese a que ellos también lo pasan mal?
¿Es que los que trabajan no son realmente fóbicos sociales? ¿Qué es lo que pasa?
Ya ha quedado claro que no existe el cliché de fóbico social y que cada uno es diferente, y por tanto la realidad es que unos pueden hacer cosas que otros no pueden, y éstos cosas que los otros no pueden. Uno puede no trabajar, pero no le cuesta tanto hablar con su vecino y otro puede trabajar y costarle mucho hablar con su vecino, por decir algo, y todo esto cuando aparentemente hablar con un vecino es más fácil que trabajar. Así de extraña es la fobia social, no hay normas ni reglas ni coherencia y es por eso que cuesta tanto de entender.
Porque un trabajo incluye muchas de las variables o motivos de fobia social y todas ellas se incluyen en un ambiente especialmente complicado. No es tu entorno de confianza, tus compañeros no tienen porque ser tus amigos, se te exigen cosas extras mínimas a las que ya en tu entorno te cuesta llevar a cabo, pero que puedes evitar y aquí no. En resumen, el entorno de trabajo es considerado por un fóbico social como un medio especialmente hostil, obligado, donde se te exige no solo estar, sino pasar un mínimo de 8 horas al día.
JEFES o figuras de autoridad
Una de las situaciones temidas en la fobia social es el de tratar o hablar con figuras de autoridad, es decir, personas que detentan el poder o representan algún tipo de prestigio que les permite ejercer el mando en situaciones específicas desde profesores, hasta policías, jueces, directores, etc., y evidentemente un jefe en el trabajo. Un jefe, en este caso, que te da órdenes que debes cumplir, que te exige resultados determinados, te evalúa, te puede reñir si te equivocas... etc., pero le temes de igual manera aún sabiendo que tu jefe está contento contigo y tú con él, aún siendo un buen jefe, agradable.... incluso así, simplemente el hecho de hablar de tú a tú, un buenos días, un hola que tal, te puede hacer temblar de pies a cabeza y resultarte algo intolerable.
EXCESO DE RESPONSABILIDAD
Los fóbicos sociales son en exceso perfeccionistas, quizá en su deseo de ser aceptados y bien valorados. Son personas muy responsables, no toleran la posibilidad de poder equivocarse o hacer algo mal, en su trabajo en este caso. Incluso los errores mínimos que cualquiera pudiera tener (como algo que entra dentro de lo normal, porque somos humanos, no máquinas) pues ni esos se permite un fóbico social, y se autocastigará y sufrirá especialmente si se equivoca. Vivir en el trabajo con este peso y rigidez exagerada y fuera de lo normal, es una tensión muy fuerte y dura de llevar. Es por eso no obstante que yo podría asegurar que, aún en su fuerte sufrimiento, un fóbico social sería un empleado ideal. El más atento, de los que más se esfuerce. Un fóbico no emprenderá algo que sepa no puede hacer con una perfección de 10, es por eso que casi siempre escogen trabajos inferiores a su valía. Se esforzará al máximo en todo lo que le pidan, a menudo aportando mucho más de lo que se le exige. Y pese a ser ese empleado 10 no se valorarán como tal. Saben que hacen más o todo lo que pueden, pero a menudo piensan que no es suficiente. Es tremendamente agotador, tanto físicamente por el esfuerzo extra, que no les toca, como el psicológico.
RELACIONARSE CON OTRAS PERSONAS
Relacionarse con otras personas es algo obligado, lo lleva impuesto un trabajo. A veces has de trabajar en equipo, preguntar cosas o simplemente socializar de forma amistosa con tus compañeros, de no ser así es muy probable que te tachen de antisocial, te vean como un bicho raro y te hagan el vacío. Es decir, es "obligación" integrarse so pena de males mayores de exclusión y de no tener ningún apoyo, y aún así la realidad es que estas personas solo son compañeros de trabajo, no son necesariamente amigos, no son de nuestra confianza total, cosa que un fóbico necesita, busca y evita, de no ser así, en su vida diaria.
Mi intención con este escrito es que se vea y entienda el esfuerzo de estas personas, que se sepa el infierno en el que viven. Lo que realmente llega a afectar o condicionar la vida. Lo serio que realmente es este problema que afecta en lo más básico, en este caso prácticamente hablando.
Durante mi trabajo lo único que hago es trabajar en tensión. Después de la jornada laboral es cuando me pasa todo. Me duele la cabeza, el hombro, las cervicales, el estómago, no duermo bien a veces pensando en el trabajo, lo que me ha pasado durante el día, y lo que tengo que hacer al día siguiente.
En mi tiempo libre sí que me afecta tener fobia social porque no tengo bastante con trabajar en la oficina, también me lo traigo a casa.
Me perjudica en el trabajo en el sentido de que no puedo comunicarme como yo quisiera con mis compañeras y con mis jefes. No estoy tranquila como quisiera y me esfuerzo por agradar a mis compañeros, pero al mismo tiempo no comparto salir a ningún sitio con ellas. Tengo miedo constante a que hagan una celebración, aperitivos y/o comidas, y luego no voy a ningún sitio con ellos, porque me aterra que no me apoyen y me hagan el vacío.
He perdido por culpa de la fobia social el conocer gente que me podría haber aportado en mi vida una experiencia y una amistad tal vez, que me podría haber beneficiado. También he perdido la espontaneidad que yo tenía cuando era una niña.
Cuando voy a trabajar tengo que estar tranquila, tengo miedo a perder el control de mí misma. Esto me lleva a tomar tranquilizantes a veces, a prepararme antes de ir a trabajar. Escribo en una libreta todas las cosas buenas que pienso de mí misma, o afirmaciones positivas sobre mí para creérmelas y sentirme más segura. Me levanto con tiempo suficiente para todo esto, llego la primera a la oficina y procuro adelantar antes de que vengan mis compañeras y mis jefes, dejar la firma en sus mesas antes de que vengan. Yo suelo entrar a las 8 o 8:20. A veces voy a nadar antes, por lo que tengo que madrugar más. Cuando llegan ellas procuro estar de buen humor para que no me digan nada desagradable.
A veces atiendo yo a la gente, aunque no me toque por no enfadar a alguna de mis compañeras. Me exijo mucho a mí misma en el trabajo para que no me digan nada los jefes.
Procuro hablar por teléfono con el público cuando no están los jefes en la oficina porque me da corte que estén pendientes de mí cuando hablo. Tiemblo cuando me dictan a máquina y me observan, es lo que más me produce ansiedad, tanto mis jefes como mis compañeras, tengo mucha inseguridad. No sé cortar a la gente, por lo tanto me trago todo el rollo innecesariamente. Y por supuesto salgo a desayunar sola a la 1, cuando todos han salido, para no cruzarme con nadie en la calle y no vean que voy sola.
Cuando es la hora de salir, todos se van, y yo me quedo la última. O sea entro la primera y salgo la última.
Me gustaría ser como las demás, no tener miedo al rechazo, salir con mis compañeras a desayunar, cruzarme con cualquiera de ellos por ahí y no cortarme. Hablar libremente y espontáneamente con cualquiera de mis jefes, y no exigirme tanto en mi trabajo, estar relajada y no importarme lo que opinen de mí los demás.
Me gustaría que alguien me apoyara en la oficina, una compañera o compañero, o dos que me valoraran y me sintiera más segura, que me acompañaran en todos los acontecimientos sociales que se organizan allí, así no me sentiría sola y abandonada.
También me gustaría encontrar un grupo de apoyo de personas con quien poder hablar de esto y practicar habilidades sociales, y sobre todo de las cosas cotidianas que me producen más miedo para estar preparada y saber afrontarlas cuando ocurran.
El problema más grande en el trabajo a lo largo del día es que la ansiedad me impide concentrarme incluso para hacer cosas básicas. En ocasiones la ansiedad es demasiado intensa y me obliga a buscar lugares para recuperarme, para descansar y en lo posible, para alejarme de las personas. Después del trabajo cada día quedo totalmente agotado y el fin de semana no es suficiente para recuperarme.
No puedo realizar funciones donde estoy siendo observado o donde tengo que reportar mi trabajo a superiores. Cuando esto ocurre la ansiedad se vuelve cada vez mayor hasta que con el tiempo se vuelve insoportable y me obliga a dejar el trabajo. Por causa de la ansiedad he perdido todos mis trabajos y el trauma que me queda es tan grande que no me atrevo a buscar otro.
En este momento no trabajo y dependo económicamente de mi familia.
Cuando hacía clases de capacitación para personal de supermercados pasé por muchas situaciones de ataques de ansiedad; varias veces estando en medio de una clase llegaban supervisores a observar y yo no podía continuar.
Mi fobia social se manifiesta principalmente en el trabajo porque me obliga a realizar actividades que me causan ansiedad y luego la ansiedad se hace cada vez mayor hasta llegar a niveles de crisis de ansiedad insoportables.
Me imagino que si en el trabajo se supiera que hay personas con fobia social, y se hicieran reuniones que contaran con la participación de jefes o personas de autoridad a quienes comentarles las dificultades, podría ser más fácil llevar el día a día.