. . Entender la fobia social : covid19
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viernes, 20 de noviembre de 2020

¿ SE EMPEORA UNA AGORAFOBIA CON LA PANDEMIA ?

La respuesta es sí

   

Os cuento mi caso , mi problema es la fobia social , pero se complicó  con una agorafobia , no me limitaba en exceso, las cosas que necesitaba hacer las hacía , a otras me ayudaban un poco . Es decir que no dejaba de hacer mis cosas imprescindibles y el resto las evitaba  , pero si era incómodo . 

Así pej Iba al súper a comprar sola o a las rebajas,  incluso algunos días me atrevía a tomar un café mientras leía un periódico para disimular mi soledad  y bueno que también me gusta leer un periódico. 

Salía a hacerme análisis de sangre sola , al médico , pero luego volvía como alma que lleva el diablo a casa saltándome incluso semáforos . Me mareaba y perdía los sentidos,  no oía bien , pero a mi eso me ayudaba , me rebajaba la ansiedad,  a algunos   les resulta muy desagradable. Se llama despersonalización

Entender la fobia social : Despersonalización , Si no soy yo, yo no estoy en peligro .

En esa entrada hablo de la despersonalización .


No podía salir ,si no era con un objetivo o algo que tuviera que hacer . Es decir , no podía ir a pasear porque sí, pero salía cuando tenía cosas que hacer , y podía hacerlas  sola.


Ahora con la pandemia ha cambiado todo radicalmente . Ya no voy a ninguno de esos sitios ni sola ni acompañada .De hecho,  no salgo . .Ya no voy al súper ni miro tiendas , ni sola ni acompañada . Necesito que mi marido me acompañe a todos los sitios,  incluso el hace papeleos míos en el centro de salud para hacer un análisis sin ir yo o pej si tengo una rehabilitación de 1h el tiene que venir conmigo y esperarme en  la sala de espera hasta que salga .

En el caso de salir pej a un médico necesito ir acompañada


No creo en psicólogos ni psiquiatras,  pero estoy tan mal, es tan evidente mi empeoramiento y tengo tanto miedo a que cuando esto acabe , la pandemia, todo siga igual y no vuelva al menos a mi situación anterior ,que  he dejado que me mediquen. Era totalmente reacia porque ya he probado otras cosas sin éxito . Bueno pues ahora tomo un antidepresivo , en principio con fines ansiolíticos porque esa es otra,  mi nivel de ansiedad es muy alto,  no sé si ahora tendré también TAG , aunque da igual los nombres sino lo que tú sientes y sufres .Me debieron de ver muy ansiosa y con todas estas circunstancias el antidepresivo tampoco me vendrá mal .Hace ya año y casi medio que no veo a mi familia,  primero fue por enfermedad mía y después por esta pandemia ,y lo que le queda hasta que tengamos una vacuna lista , esto me angustia mucho necesito ver a mi madre , está enferma .

También me recomendaron un psicólogo y yo , anti psicólogos , también acepté , si era por teléfono . 

No quería ir andando al centro de salud por razones físicas me cuesta ir hasta allá y por mi agorafobia,  esta no llamó cuando debía. Llamamos al centro de salud y nos dijeron que estaba y estaría  de baja lo menos  un mes y nos dieron a otra que tampoco llamó cuando tocaba.  Vaya seriedad ! y nos hemos rendido .Esta era más especialista en divorcios y cosas así. Total que me quedo más tranquila , porque hablar por tlf de estas cosas tampoco me hacía gracia .Esperaremos a que ellos se dignen a llamar y si no nada .

Al menos quiero ponerme en línea a intentar superarlo,  pero no será saliendo. NO PUEDO,  de momento al menos , porque ya sé que la solución  está enfrentándose a ello. 


No sé cómo lo veis los que tenéis agorafobia fuerte .Es salir por el portal y quedarte sin respiración ,  pero avanzas y ves el aire como enrarecido como si algo nocivo volase por el aire , supongo que yo lo veo así por el virus que lo veo etéreo en cualquier parte donde de nada sirven las mascarillas ni distancias de seguridad que casi nunca se respetan.

Ahí salgo yo con mi mascarilla a ras de ojos , con ojos de miedo , casi no veo y mis sentidos disminuyen aún más , como si no fuera yo, pero sí soy yo y quiero irme a casa único lugar donde me siento segura. 

domingo, 12 de julio de 2020

Cómo sigo viviendo la pandemia con fobia social


Entre el Refugio y la Obligación: Mi Día a Día

Tras meses de confinamiento estricto, la vida parece haber seguido adelante fuera de mis cuatro paredes, pero para mí, el reloj se detuvo en un estado de alerta constante. He entrado en una situación de cuasi confort y aún así mi sufrimiento es grande, es mi pareja quien se encarga de todo.

Ir a pedir cita para un análisis, coger medicinas, ir al súper…. todo lo que se hace en la calle o interiores, porque también se ha intensificado mi agorafobia, ya no sólo por el problema psicológico, sino por el físico. No podría ir sola a ninguna parte, o a duras penas, necesito darle la mano para tener estabilidad, con la otra voy con el bastón.

La Pantalla del Teléfono como Escudo

También hace mis consultas telemáticas a los médicos, que son un continuo en mí. No sé en vuestras provincias, pero aquí desde el covid muchas consultas se hacen por TLf si por ejemplo es el resultado de unas pruebas o cosas así. También las hay presenciales. Yo soy incapaz de poner en introducción al médico por TLf, hay fechas y mucho material por explicar que me olvido.

Mi pareja está muy al tanto de todo, tiene buena memoria de mis cosas y mucha templanza para explicar las cosas, además. Le gusta mucho llevar el control de la situación, preguntar sus dudas (yo le explico las mías para que le diga) luego igual me pasa un ratito el TLf, pero lo peor ya pasó. No puedo ni imaginar qué pensará ese médico de una persona que deja su consulta en manos de su pareja. Yo me justifico diciendo que por TLf me hago un lío y cuela.

Cómo veo el mundo

Siento que el mundo está infectado, que el peligro acecha demasiado cerca. Siento como si lo envolviera una pegatina transparente y hubiera que despegarla y quitarla para volver a la verdadera normalidad.

Un día habitual: La agonía del paseo

Salimos cada mañana de paseo. Me resulta una agonía aunque imagino que es lo que debo hacer, tengo que vivir. Entre semana, que no hay gente, hemos ido alguna vez a la playa, pero mi actitud es siempre contenida, no me pongo traje de baño, me quedo bajo la sombrilla con ropa.

A veces nos quedamos a comer por ahí. Empezamos por un bocata por salir pitando, pero ya hemos ido a algún restaurante. Vamos muy temprano y no nos encontramos con gente. Nuestra antigua rutina de findes era comer fuera. Las más veces vamos a un parque y buscamos un banco a la sombra, el calor ya no invita al paseo, con mascarilla te agobias mucho además y está que por mi pasada enfermedad yo me canso muchísimo, apenas ando nada y nos vamos a casa a comer. No hace mucho iba en silla de ruedas.

El Ritual de Salida

Desde que levanto la persiana de mi habitación es una agonía, mi pareja lleva tiempo despierto y con ganas de salir y ya me viene al encuentro, primero con un almuerzo, unos mini bocadillos que hace él con tomate MMM buenísimos, me cuida mucho  

Estoy nerviosa pues desde que me levanto ya sé lo que me tocará y me agobio mucho, además sé que ha de ser rápido. A veces me tengo que bañar y tardo más. Hace tiempo que no me ducho porque temo no aguntar de pie y caerme, además llevo unos parches de opiáceo que no se pueden mojar. Hasta no hace mucho me ayudaban a bañarme y a salir y entrar de la bañera, ahora ya puedo sola. Al menos voy mejorando.

(La razón de esa limitación es la rotura de muchas vértebras en la espalda. Como consecuencia de la quimio se me han debilitado mucho los huesos).

La Nueva Normalidad Ahoga

Salir por la puerta y hacer nuestro ritual, echamos agua con lejía a las zapatillas que dejamos y al entrar los zapatos que traigamos, coger y ponernos la mascarilla, el bastón y empiezo a agobiarme más. Ya en la calle siento como si una película de algo nos envolviera todo, la vida actual, la nueva normalidad. Me agarro a mi pareja y cogemos el coche así nos alejamos de la ciudad y de la gente.

Andar es una agonía, la mascarilla ahoga. Mi frecuencia cardiaca de base ya es de 100 y enseguida quiero sentarme. En el coche estoy un poco más tranquila, es como un resquicio de nuestra casa, pero luego vuelve a tocar salir. En ese banco si no hay gente te bajas un poco la mascarilla para respirar, pero viene alguien y corriendo te la pones. No tiene nada de normal esta vida.

El Anhelo de la Paz

Mi vida con la pandemia no es feliz, no sé si alguno ha conseguido habituarse. Es un sin vivir de noticias algunas innecesarias porque se escapan a la mera información, me duelen, me dan ansiedad. Sé que no nos confinan con tanta facilidad por la economía, pero yo estaría feliz si nos volvieran a confinar sin salir de casa, o unas horas al día, que tampoco saldría. Quiero descansar, tener paz, no sentirme obligada a salir.

Llevo sin ver a mi madre algo más de un año. Vive en otra comunidad autónoma alejada de aquí y ¿cómo voy a ir? Podrían acabar confinándome allí y no poder salir y yo necesito mis médicos y pastillas. Mi madre es población de riesgo. Sin duda estoy sufriendo con todo esto, y mucho.

PD: He leído el texto y me ha resultado muy negativo, pero también tengo que reconocer sus partes positivas. Gracias a esas salidas me da el aire, el sol y vivo, y además suponen un logro y superación muy fuertes de mis limitaciones físicas y psicológicas al exponerme pese a todo.

Es lo que me toca hacer porque ahora es lo que hay y poder hacerlo incluso con este esfuerzo es un gran mérito.

Mi pasada enfermedad de la que hablo:

Linfoma No Hodgkin tipo B difuso

miércoles, 6 de mayo de 2020

Primera salida desde mi encierro , el antes y el después

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El Miedo al Coco: Mi Lucha entre Paredes

El 12 de marzo proclamaron el estado de alarma en España. Desde entonces no he salido para nada, salvo para la experiencia que os vengo a contar, ni para lo imprescindible, que por suerte tengo quien lo haga por mí.

Tengo secuelas físicas, lo que implica que me cuesta andar sola. Aun yendo con bastón, necesito ir agarrada de la otra mano por alguien, es decir, no estoy como para llevar bolsas ni carritos, pero también hay razones psicológicas. Mi agorafobia ha ido aumentando y aumentando, debido a esas secuelas físicas. Me daba miedo caerme, mi estabilidad es como la de si anduviera por la cuerda floja; y después están las psicológicas.

Ya tenía el miedo agorafóbico, una necesidad de tener el control frente a las mil y una situaciones que se pueden dar cuando sales a la calle. Pueden ser de tipo social, por mi fobia social, como por la propia agorafobia; nunca debo alejarme mucho de mi lugar de protección, mi casa, tengo miedo a coger un tren sola, y por supuesto también por el súper y farmacia en estos tiempos, cuando ya antes era complicado. Para empezar el concepto cola ahora es diferente, es como: "si te acercas un milímetro más te caneo" 🤣🤣 y otros aparte que me han limitado mucho.

El Dilema de la Libertad

A esos miedos irracionales se le une este real, miedo al contagio y respecto a fobia social más miedo aún a esta nueva sociedad que se puede tornar agresiva. Dicen que el dos de mayo, si el experimento con los niños sale bien, nos dejarán salir a nosotros a pasear una hora también, para hacer ejercicio.

Me siento como una niña pequeña a la que le quedan unos días para su cumpleaños, que lo espera con ilusión porque tendrá muchos regalos y al tiempo, lo ve como algo misterioso y seguramente lleno de peligros. Le han dicho que anda suelto un coco. 😯😯😯 Ganas de salir no me faltan, ansío mi libertad, pero el coco ya es otra cosa.

La Monotonía como Refugio

Me imagino abriendo la puerta de la calle, ahora sí que es la jungla que tantas veces expresé. Yo me pregunto, cuando vaya a salir, ¿Habrá mucha gente? Todo el mundo querrá salir ese día ¿y si apareces por la puerta y ves un montón de gente? Yo creo que daría media vuelta y me iría para casa, pero no será así, seguramente mi pareja me cogerá de la mano, como siempre ha hecho, y tirará de mí, dando eses sorteando a la gente y sacándome de allí. No dejará que dé marcha atrás.

En casa los días se suceden monótonos. Hago lo que siempre me ha gustado hacer, escribir o leer en la cama. ¡Quién me ha visto y quién me ve! Antes tenía remordimientos si no hacía nada en casa, porque debía tener mis obligaciones y limpiaba sobre limpio cada día. Desde mi enfermedad dejé de hacerlo por imposibilidad y ya no tengo remordimientos, por esa misma causa. De hecho, ahora estoy mejor y podría hacer ya cosas, que voy haciendo, pero no todas.

Huyendo del Ruido del Mundo

Debo decir que este encierro me llenó de desidia, la cama es el único lugar que me alivia la ansiedad. Me acurruco, me relajo, pienso en mis cosas, mientras mi marido ve noticia tras noticia, de las que huyo incluso de su soniquete de noticia o imaginarme que lo es. Tengo que cerrar las puertas o ya me pongo nerviosa. No soporto nada sobre el tema, me pone malísima.

Ya sé que tenemos que estar informados, pero eso con un telediario se arregla. Ahora es un continuo, todos los programas están dedicados al tema, algunos ni siquiera son meramente informativos, sino que hablan de cosas morbosas y sin sentido. Bueno, si me apuras en mi caso, ni el telediario; con uno que se informe, en este caso, mi marido, es suficiente.

Yo sufro muchiííiíisimo con esas noticias que ya se escapan a mi racionalidad, un número de muertos y de infectados que mi mente no puede aceptar, doliéndome en lo más profundo, ¿Qué gano yo sabiéndolo 3 o 4 veces al día? Y el miedo, el miedo es atroz, ¿Quién puede estar a salvo ante algo tan bestial?

El Ciclo del Sueño y la Angustia

Empiezo a tener esa sensación de angustia, en la que se te queda cara de asco, como opresión en el estómago, ganas de llorar o de vomitar controladas y miedo, mucho miedo. Me pregunto si podré vivir esta vida para siempre, o lo que toque. Yo, en casa sin salir, aquí sin hacer nada o casi nada, de la cama por la mañana al sofá por la tarde y deseando se haga de noche para irme a dormir, únicos momentos de paz donde mi organismo se relaja alcanzando el sueño, con pastilla.

Cuando despierto me digo: "De nuevo estoy aquí, no fue una pesadilla. Un nuevo y largo día idéntico al anterior que comienza". Supongo que para mí ya está bien esta vida, de no haber otra, si no me obligan a salir, aunque en realidad sea horrible. Reconozco que no es vida, pero al menos en casa me siento a salvo y no siento tanta ansiedad.

La Invasión de los Zombies

Ahora comienza una nueva etapa que llaman la desescalada. Pero en el punto en el que estamos es en el que han dejado salir a hacer deporte. Ahora parece como si hubiera una nueva sociedad en este estado de desescalada, diferente, al que yo llamo el de los zombies. En éste hay mucha más gente y con más movimiento, ya no son esos zombis erráticos y temerosos.

Este nuevo grupo de gente es más activo y ruidoso, como si hubiesen enloquecido, por un lado los niños y por otro la velocidad de los runners, bicicletas, patinetes y gente caminando a buen ritmo. La gente grita 😯😯😯 (Soy muy sensible a los gritos y a la violencia). Oímos discusiones y peleas con gritos y agresividad. Parecen como más envalentonados, asustan más, estos no van con miedo, quizá porque en realidad el riesgo a contagios es menor que en un súper o simplemente no tienen miedo y por eso no llevan ni protección.

La Trampa de la "Nueva Normalidad"

Yo no quiero esa nueva normalidad. Es traumática la frase. En estas condiciones llego yo al portal de mi casa con mi mascarilla y mis guantes, el equipo completo. No me doy cuenta de lo asustada que estoy hasta que veo mis ojos a través de la mascarilla de la foto. Esa foto es en la misma entrada de mi portal, sin haberme metido en ningún lío, estando aún en la puerta de mi casa.

Nos vamos a una zona boscosa de la ciudad, pero hay demasiada gente para el espacio que hay. A mí me asustan los runners y las bicis. No llevan mascarillas y dicen que son los que más partículas pueden inocular. Me canso, seguramente son mi exceso de pulsaciones debido al estrés y quiero volver.

Fue un ataque de pánico, y desde ese día me he negado rotundamente a salir casi de una forma obsesiva: NO VOY A SALIR, me decía. La situación seguirá siendo la misma, pero tendré que acostumbrarme a la nueva normalidad, a esas dos palabras que tanta rabia me dan. No voy a sufrir antes de tiempo. Además soy persona de riesgo y tal como se están haciendo de mal las cosas, estoy sufriendo riesgos innecesarios si salgo.

De momento no merece la pena, hasta ver al menos si la fuerte salida de los deportistas modifica los números. Lo que hago ahora, sin salir de casa, aunque con tranquilidad y sin estrés, no es vida, aunque ya me venga bien. Mi marido sale solo, necesita expandirse.




Yo me doy unos paseos por el balcón 
...por suerte tenemos un balcón de lado a lado de la casa) y con eso tengo más que suficiente.