. . Entender la fobia social : Cómo sigo viviendo la pandemia con fobia social

domingo, 12 de julio de 2020

Cómo sigo viviendo la pandemia con fobia social


Entre el Refugio y la Obligación: Mi Día a Día

Tras meses de confinamiento estricto, la vida parece haber seguido adelante fuera de mis cuatro paredes, pero para mí, el reloj se detuvo en un estado de alerta constante. He entrado en una situación de cuasi confort y aún así mi sufrimiento es grande, es mi pareja quien se encarga de todo.

Ir a pedir cita para un análisis, coger medicinas, ir al súper…. todo lo que se hace en la calle o interiores, porque también se ha intensificado mi agorafobia, ya no sólo por el problema psicológico, sino por el físico. No podría ir sola a ninguna parte, o a duras penas, necesito darle la mano para tener estabilidad, con la otra voy con el bastón.

La Pantalla del Teléfono como Escudo

También hace mis consultas telemáticas a los médicos, que son un continuo en mí. No sé en vuestras provincias, pero aquí desde el covid muchas consultas se hacen por TLf si por ejemplo es el resultado de unas pruebas o cosas así. También las hay presenciales. Yo soy incapaz de poner en introducción al médico por TLf, hay fechas y mucho material por explicar que me olvido.

Mi pareja está muy al tanto de todo, tiene buena memoria de mis cosas y mucha templanza para explicar las cosas, además. Le gusta mucho llevar el control de la situación, preguntar sus dudas (yo le explico las mías para que le diga) luego igual me pasa un ratito el TLf, pero lo peor ya pasó. No puedo ni imaginar qué pensará ese médico de una persona que deja su consulta en manos de su pareja. Yo me justifico diciendo que por TLf me hago un lío y cuela.

Cómo veo el mundo

Siento que el mundo está infectado, que el peligro acecha demasiado cerca. Siento como si lo envolviera una pegatina transparente y hubiera que despegarla y quitarla para volver a la verdadera normalidad.

Un día habitual: La agonía del paseo

Salimos cada mañana de paseo. Me resulta una agonía aunque imagino que es lo que debo hacer, tengo que vivir. Entre semana, que no hay gente, hemos ido alguna vez a la playa, pero mi actitud es siempre contenida, no me pongo traje de baño, me quedo bajo la sombrilla con ropa.

A veces nos quedamos a comer por ahí. Empezamos por un bocata por salir pitando, pero ya hemos ido a algún restaurante. Vamos muy temprano y no nos encontramos con gente. Nuestra antigua rutina de findes era comer fuera. Las más veces vamos a un parque y buscamos un banco a la sombra, el calor ya no invita al paseo, con mascarilla te agobias mucho además y está que por mi pasada enfermedad yo me canso muchísimo, apenas ando nada y nos vamos a casa a comer. No hace mucho iba en silla de ruedas.

El Ritual de Salida

Desde que levanto la persiana de mi habitación es una agonía, mi pareja lleva tiempo despierto y con ganas de salir y ya me viene al encuentro, primero con un almuerzo, unos mini bocadillos que hace él con tomate MMM buenísimos, me cuida mucho  

Estoy nerviosa pues desde que me levanto ya sé lo que me tocará y me agobio mucho, además sé que ha de ser rápido. A veces me tengo que bañar y tardo más. Hace tiempo que no me ducho porque temo no aguntar de pie y caerme, además llevo unos parches de opiáceo que no se pueden mojar. Hasta no hace mucho me ayudaban a bañarme y a salir y entrar de la bañera, ahora ya puedo sola. Al menos voy mejorando.

(La razón de esa limitación es la rotura de muchas vértebras en la espalda. Como consecuencia de la quimio se me han debilitado mucho los huesos).

La Nueva Normalidad Ahoga

Salir por la puerta y hacer nuestro ritual, echamos agua con lejía a las zapatillas que dejamos y al entrar los zapatos que traigamos, coger y ponernos la mascarilla, el bastón y empiezo a agobiarme más. Ya en la calle siento como si una película de algo nos envolviera todo, la vida actual, la nueva normalidad. Me agarro a mi pareja y cogemos el coche así nos alejamos de la ciudad y de la gente.

Andar es una agonía, la mascarilla ahoga. Mi frecuencia cardiaca de base ya es de 100 y enseguida quiero sentarme. En el coche estoy un poco más tranquila, es como un resquicio de nuestra casa, pero luego vuelve a tocar salir. En ese banco si no hay gente te bajas un poco la mascarilla para respirar, pero viene alguien y corriendo te la pones. No tiene nada de normal esta vida.

El Anhelo de la Paz

Mi vida con la pandemia no es feliz, no sé si alguno ha conseguido habituarse. Es un sin vivir de noticias algunas innecesarias porque se escapan a la mera información, me duelen, me dan ansiedad. Sé que no nos confinan con tanta facilidad por la economía, pero yo estaría feliz si nos volvieran a confinar sin salir de casa, o unas horas al día, que tampoco saldría. Quiero descansar, tener paz, no sentirme obligada a salir.

Llevo sin ver a mi madre algo más de un año. Vive en otra comunidad autónoma alejada de aquí y ¿cómo voy a ir? Podrían acabar confinándome allí y no poder salir y yo necesito mis médicos y pastillas. Mi madre es población de riesgo. Sin duda estoy sufriendo con todo esto, y mucho.

PD: He leído el texto y me ha resultado muy negativo, pero también tengo que reconocer sus partes positivas. Gracias a esas salidas me da el aire, el sol y vivo, y además suponen un logro y superación muy fuertes de mis limitaciones físicas y psicológicas al exponerme pese a todo.

Es lo que me toca hacer porque ahora es lo que hay y poder hacerlo incluso con este esfuerzo es un gran mérito.

Mi pasada enfermedad de la que hablo:

Linfoma No Hodgkin tipo B difuso

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