Hace tiempo me preguntaba porqué se cambió el término de fobia social a ansiedad social, aunque se sigue identificando por ambos términos. Primeramente pensaba que era porque resultaba muy fuerte decir fobia social, pero el motivo es que el miedo está relacionado directamente con la ansiedad.
Miedo, fobia y ansiedad
El miedo es la respuesta ante una situación real. En la fobia ese miedo es más intenso y ante cosas que no suponen una amenaza real. En la ansiedad, la respuesta es ante una situación imaginada que podría ocurrir en el futuro.
A parte de la parte biológica, los desajustes límbicos y hormonales, en la fobia social podemos tener la capacidad innata para reconocer la amenaza social. Yo me aventuro a comentar la importancia que tenía en la época de las cavernas pertenecer a un clan para la supervivencia. Si no eras útil, corrías el riesgo de ser expulsado.
Traspasado a la vida actual, podría tener sentido ese deseo de ser aceptado y por tanto intentar agradar, hasta el punto de tener miedo si esto no ocurre porque verte aislado te haría sentir en peligro.
¿Cómo se vive en esta dicotomía? Con un gran índice de sufrimiento y lucha constante.
“Podemos sentir que los demás, al no formar parte de nuestro clan, nos podrían atacar”. Ese “ataque” puede ser una mirada amenazante o una respuesta negativa. Siento peligro y me tengo que proteger.
“Es como si estuviera en la selva sin armas para defenderme”
Mi miedo es a la vida. Al sentimiento de no tener ciertas armas para luchar contra ella. No puedo sentir, creer o imaginar que de repente tuviera una libertad tan total.
Sería como si dejara de llevar esa mochila de la que siempre hablo y pudiera caminar ligera.
Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio ni contigo porque me matas ni sin ti porque me muero.
