El impulso de llenar cada silencio
Cuando hay silencio, muchos se apresuran a decir algo. Lo que sea. Un comentario trivial como “qué frío hace hoy”, una risa forzada, una observación sin importancia. El objetivo no es comunicarse, sino tapar el vacío.
En la fobia social, los silencios suelen: alargarse por miedo a decir algo incorrecto, o ser llenados con comentarios muy breves y seguros para no exponerse. Por ejemplo, cambiar de tema rápidamente, hacer un cumplido genérico, o repetir palabras sin pensar. Es un intento constante de controlar la percepción del otro sin destacarse.
El patrón es simple: asociamos silencio con incomodidad. Pero si uno lo observa bien, los silencios son la parte más sincera de una conversación. Es donde se nota si hay confianza, si hay prisa, si alguien está presente o solo quiere que el momento pase. Por ejemplo, alguien que guarda silencio mientras escucha realmente, o quien rompe el silencio con comentarios automáticos solo para no sentirse expuesto.
Aprender a no llenarlos es una forma de cambiar el ritmo. Dejar que el silencio respire es una manera de ver qué queda cuando nadie actúa. Y a veces, lo que queda ahí dice más que cualquier frase improvisada
FUENTES
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El valor psicológico del silencio en las relaciones sociales
Breve resumen: Explica cómo el silencio puede ser una herramienta poderosa en la comunicación y cómo revela presencia, escucha y autenticidad.
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Por qué algunas personas le temen al silencio: qué proponen los expertos
Breve resumen: Explora las causas psicológicas del miedo al silencio y su conexión con inseguridades internas y ansiedad social.
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La psicología detrás del silencio incómodo: por qué nos aterra no hablar
Breve resumen: Analiza cómo la cultura del ruido y la autoexigencia intensifican el miedo a los silencios y alteran la interacción social.

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