Sección metáforas
EL MAPA DE MIS MIEDOS
Es una tristeza que no llora. Que no grita. Que no tiene palabras. Solo está. Se instala en el pecho como una **nube espesa** que no se va ni aunque lo intente.
Me digo a mí misma que no debería estar así. Que tengo cosas buenas, que hay gente que lo pasa peor. Y sin embargo, por dentro… no estoy bien. No del todo.
Hay una parte de mí que se encoge sin saber por qué. Y eso duele. Duele no tener una razón. Duele sentir que si lo digo, van a pensar que exagero o que soy demasiado sensible.
Pero no es nada de eso. Es solo tristeza. Tristeza sin motivo. Y eso también es real.
He aprendido que no hace falta entender siempre lo que me pasa. Que a veces solo toca sostenerse, dejar que el día pase, permitir que la tristeza esté sin culparla ni culparme.
Que no soy menos fuerte por sentirla. Que no soy menos válida por tener días así.
Y que, con suerte, mañana pesará un poco menos. Y si no, me seguiré quedando. Porque incluso la tristeza sin motivo necesita un lugar donde descansar.


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