Introducción personalDesde siempre he sentido que hay algo que me separa de los demás, una barrera invisible que me impide acercarme del todo. Puedo ver lo que ocurre, escuchar las conversaciones, notar la conexión entre las personas… pero no importa cuánto lo intente, siempre hay algo que me deja al otro lado.
La metáfora explicada
Imagina estar en una habitación llena de gente, pero entre tú y ellos hay un muro de cristal. Ves cómo se comunican, cómo se entienden, cómo se acercan entre sí con naturalidad. Desde fuera parece que podrías ser parte de ello, que solo tienes que dar un paso adelante y hablar. Pero cuando lo intentas, el cristal está ahí, invisible pero infranqueable.
Golpeas el muro, intentas hacerte notar, pero los demás apenas perciben tu presencia. Ellos siguen con sus interacciones sin esfuerzo, mientras tú te quedas atrapada en el silencio, sintiéndote desconectada. No es que no quieras participar, es que la barrera está ahí, aislándote aunque parezca que nada la sostiene.
Reflexión final
A veces me pregunto si el muro está solo en mi mente o si, de alguna manera, también los demás lo perciben. Tal vez no sea un obstáculo inquebrantable, sino una distorsión que se ha hecho fuerte con los años.
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