Empiezo hablando de algo que todo el mundo entenderá o habrá vivido y que es tan común como la vida misma que lo provoca, hasta aquí todo bien, porque además cierto grado de ansiedad es bueno, es la que nos va enseñando a discernir, por medio de las experiencias vividas, de qué debemos protegernos y qué cosas pueden ser un peligro o pueden dañarnos.
La ansiedad aparece cuando se percibe una amenaza y frente a ella existen unas respuestas; el organismo se pone en marcha para salir airoso de ellas ya sean estas reales o imaginarias.
Una ansiedad normal puede complicarse, ni siquiera es necesario determinados atecedentes para que esta ansiedad normal deje de serlo, volviéndose patológica y dando origen a un trastorno. TODOS estamos expuestos, con más facilidad de la que se cree, a padecer un trastorno de ansiedad.
¿CUÁNDO SE CONVIERTE EN TRASTORNO?
El peligro a veces es real, pero otras veces, en principio, se ve condicionado por las experiencias que se hayan vivido antes y/ o venir condicionado por una predisposición genética. Es decir: La ansiedad se vuelve patológica cuando ésta se dispara innecesariamente aún sin existir un peligro real.
Más de un 15% de la población general llega a sufrir alguna vez a lo largo de su vida algún trastorno de ansiedad. Reacciones (a nivel cognitivo, fisiológico y motor) demasiado intensas, o demasiado frecuentes, o simplemente poco ajustadas a la situación en que se encuentra el individuo.
La ansiedad patológica hace que quien lo sufre no se enfrente a una situación o que al vivirlas sienta experiencias muy desagradables trastornando su vida diaria. Hay que dejar claro que los trastornos de ansiedad no son sólo un caso de "nervios", sino que es algo más.
Muchas personas piensan que los trastornos de ansiedad solo son unos síntomas que deberían solventarse sólo con fuerza de voluntad. No es así: El querer que los síntomas desaparezcan no es suficiente.
Existen varios TIPOS DE TRASTORNOS DE ANSIEDAD cada uno con sus características propias, pero todos los trastornos tienen en comun que no hay una respuesta normal a la ansiedad:
A las personas que tienen un trastorno de ansiedad les sonaran cosas como éstas y para los que no lo viven los datos y notas que diré a continuación les puede hacer tener una idea de su complicación. La prevalencia de sufrir un trastorno de ansiedad es del 28%.
- Se preocupa de forma excesiva por la salud, la familia, el dinero o el trabajo. Sin embargo, a veces, la raíz de la preocupación es difícil de localizar.
- Anticipa siempre un desastre.
- El simple hecho de pensar en pasar el día provoca ansiedad.
- Entienden que su ansiedad es más intensa de lo que la situación justifica, pero no pueden evitarlo.
- Les cuesta conciliar el sueño o permanecer dormidos.
SÍNTOMAS FÍSICOS:
Temblores, contracciones nerviosas, tensión muscular, dolores de cabeza, irritabilidad, transpiración o accesos de calor. Pueden sentirse mareadas o que les falta el aire. Pueden sentir náusea o que tinen que ir al baño frecuentemente. Pueden sentir como si tuvieran un nudo en la garganta.
SÍNTOMAS PSICOLÓGICOS:
Preocupación, miedo, irritabilidad... Las personas con ansiedad tienen 6 veces más probalidades de ser ingresados por problemas psiquiátricos.
ADEMÁS DEPRESIÓN...
La depresión frecuentemente acompaña a los trastornos de ansiedad. Los sentimientos de tristeza, apatía o desesperanza, provocan cambios en el apetito, el sueño y dificultan la concentración.
La ansiedad puede llegar a ser muy debilitante, provocando una gran dificultad para llevar a cabo hasta las actividades diarias más simples. La edad media de inicio de los trastornos sorprendentemente es a los 11 años.
ATAQUES DE PÁNICO:
Además de la ya presente y constante ansiedad base, están los ataques de pánico comunes en las fobias y trastornos de ansiedad: Palpitaniones, dolores en el pecho, mareos o vértigos, náusea o problemas estomacales, sofocos o escalofríos, falta de aire o sensación de asfixia, hormigueo, terror, sensación de falta de control o estarse volviendo loco, temor a morir y transpiración.
Las vidas de algunas personas han llegado a hacerse muy restringidas porque evitan actividades diarias normales. Las personas con ansiedad se sobresaltan fácilmente.
EL MIEDO IRRACIONAL:
Las fobias no son únicamente un miedo extremo, son un miedo irracional. Ej. Puede que tengas miedo a los gatitos, fobia, y no temas a los leones por decir algo. Ya ves que es irracional, ellos lo comprenden, pero enfrentarse a las situaciones les ocasiona ansiedad severa.
FOBIA SOCIAL
Me detengo en este trastorno pues es el que a mi me ocupa como ejemplo más detallado de lo que implica vivir con un trastorno de ansiedad. Empiezo remitiéndoos a una entrada del blog que explica
qué es la fobia social contada por fóbicos sociales, pienso que nadie mejor que nosotros para explicarlo, huyendo de teorías fáciles y yo diría que estereotipadas, pues cada caso es único.
Las personas con fobia social también sabemos que esas sensaciones son irracionales. Sin embargo, hay tal grado de angustia antes de enfrentarnos a lo que tememos, que solemos hacer lo posible por evitarlo y aún cuando nos enfrentemos, generalmente lo hacemos con gran ansiedad incluso desde antes la mayor parte del tiempo.
No acaba ahí porque después de enfrentarnos, si es que hemos conseguido hacerlo, esas sensaciones desagradables pueden continuar con la preocupación de si lo hicimos bien, qué habrán pensado de nosotros etc.
La ansiedad, punto común a estos trastornos, en la fobia social se podría decir que existe porque las personas viven en el futuro, por ejemplo con una ansiedad anticipada que condiciona las conductas, olvidándose del presente e imaginando futuros que aún no existen.
De esta manera aparecen unas manifestaciones o reacciones a nivel cognitivo fisiológico y de conducta que se vuelven frecuentes y poco ajustadas a la situación de contacto social vivida. Estas manifestaciones se convierten en un círculo vicioso del que es difícil salir:
- Pensamientos negativos.
- Síntomas físicos de ansiedad.
- Conducta de Evitación.
La vida de la persona con fobia social quveda muy limitada y soportando niveles altos de ansiedad. La ansiedad en nuestro afán de evitarla es la que mueve el resto del círculo, podría decirse que es el motor. Un motor que en definitiva somos nosotros los que le hacemos funcionar con nuestros pensamientos y éste culmina en las conductas.
COMPLICACIONES Y COMORBILIDAD
La presencia de un trastorno de ansiedad incrementa la posibilidad de que aparezca otro, esto afecta al curso y pronóstico del mismo. Muchas personas padecen sólo un tipo de trastorno de ansiedad y nada más, pero no es raro que este venga acompañado de otra enfermedad como por ejemplo depresión, problemas alimenticios, alcoholismo o abuso de substancias.
Únicamente el 33,8% de todos los casos de ansiedad recibe diagnóstico de un solo trastorno de ansiedad. La depresión se da frecuentemente asociada (como diagnóstico primario o secundario). Frecuentemente quienes padecen de un trastorno de pánico o fobia social, por ejemplo, también experimentan la intensa tristeza y desaliento asociado con la depresión.
Patología asociada a la fobia social: Ver entrada
La fobia social es algo más que fobia social.
CONSECUENCIAS FÍSICAS DE LA ANSIEDAD
Llegamos a consecuencias físicas fruto de la ansiedad que son muy reales. Entre las personas que sufrieron diabetes, hipertensión, artritis y problemas de ansiedad, en el 70% de los casos el problema de ansiedad fue primero.
En personas que han sufrido un infarto, la presencia de ansiedad aumenta el riesgo de isquemia, arritmia e incluso morir. No es solo mental; afecta directamente a nuestro corazón, sistema inmune y digestivo.
MÁS IMPORTANCIA A LOS TRASTORNOS DE ANSIEDAD
Me parece increíble como afectada, o cuanto menos es bastante triste, que la importancia que se le da a estos trastornos sólo se base en el coste que supone para la economía. Aún siendo real este coste (bajas laborales, disminución en la productividad), no se valora adecuadamente la importancia que tienen por sí mismos estos trastornos considerados “menores”.
Se nos deja bastante de lado dentro de la salud mental porque la ansiedad es un mal más silencioso y menos visible que otras patologías. Pero los números no mienten. Las estadísticas muestran que se trata de un problema real con consecuencias importantes y en lugar de abordar el problema lo siguen ninguneando.
¡Qué no es cuestión de números, que nos puede ir la vida en ello! Los trastornos de ansiedad aumentan la probabilidad de intento de suicidio por tres.
Hay un gran desconocimiento del ciudadano de a pie o charlatanes que piensan que se pone nombre sin concierto a males inexistentes, que son tonterías, o teorías conspiranoicas... Y No, no es así. Los trastornos mentales son patologías y se debe reaccionar a ellos de la misma forma que se hace ante otras más visibles.
Se debería poner mayor atención y tomarse en serio porque:
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Ha aumentado la demanda de la asistencia, sin embargo los recursos NO.
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Hay más listas de espera y más personas insuficientemente atendidas.
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Limita e impide tener una vida plena.
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Hablamos de la vida de las personas. Tenemos tantos derechos a ser escuchados como cualquier otra enfermedad, ser oídos y tenidos en cuenta dentro de los programas de salud mental.
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Hay mucho que mejorar. El sufrimiento y la calidad de vida son importantes.
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Se convierte en problemas físicos reales: insomnio, sistema inmune, corazón, sistema digestivo….
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Puede dar origen a otros trastornos de ansiedad y depresión.