COMPARTIR

lunes, 16 de julio de 2018

ORIGEN DE LA FOBIA SOCIAL: FACTORES PSICOLÓGICOS Y SOCIOCULTURALES .PARTE- 5





ORIGEN DE LA FOBIA SOCIAL: 

INTRODUCCIÓN Y FACTORES EVOLUCIONISTAS 
FACTORES FAMILIARES , AMBIENTALES, EVOLUTIVOS  Y TEMPERAMENTALES . PARTE- 2
FACTORES NEUROBIOLÓGICOSY BASES GENÉTICAS . PARTE-3
BASES BIOLÓGICAS Y NEUROENDOCRINAS. PARTE -4
FACTORES PSICOLÓGICOS ,  SOCIOCULTURALES  Y CONCLUSIONES FINALES . PARTE- 5

--------------------------------------------------------------------------------------------------------

La fobia social es un trastorno muy complejo ,  muchos factores se asocian a la hora de explicarla:


En esta entrada trato los psicológicos y socioculturales

FACTORES PSICOLÓGICOS 

Schlenker y Leary (1982) defendían que la ansiedad social tenía lugar cuando el individuo estaba motivado para dar una buena impresión de su persona ante los demás, pero mantenía ciertas dudas con respecto a su capacidad para conseguirlo.

En esta línea, se ha propuesto que los individuos que padecen ansiedad social se muestran inquietos como resultado de los pensamientos preocupantes relativos a la activación fisiológica, a su ejecución y a la percepción que tienen las demás personas de ellos. Este hecho les lleva a experimentar altos niveles de ansiedad y bajos niveles de atención prestada a los demás, repercutiendo negativamente en su ejecución social.

Estos planteamientos sitúan la ansiedad social dentro del cuerpo de investigaciones sobre la personalidad.
Por ejemplo, se ha demostrado una correlación positiva entre autoconciencia pública  y ansiedad social desde una perspectiva de rasgo, obteniendo las personas con fobia social puntuaciones superiores en autoconciencia pública

Otros rasgos que se han estudiado son la introversión y el neuroticismo , los sujetos con fobia social presentan puntuaciones significativamente mayores en introversión y neuroticismo que la población general.

Otros factores psicológicos que han cobrado una importancia considerable son los factores de aprendizaje, tales como los déficit en habilidades sociales o la ansiedad condicionada.
Según esto, los pacientes con fobia social pueden sufrir la ausencia de algunas conductas en el repertorio comportamental, considerándose éstas imprescindibles para el desenvolvimiento en las interacciones interpersonales.

Del mismo modo, la fobia social puede ser el resultado de una situación traumática que se ha aprendido en el contexto de algún encuentro social.


Determinados procesos cognitivos (atención, memoria, etc.) actuarían como causas proximales.

Se resalta el importante papel que tiene la atención, la memoria y los juicios e interpretaciones en la vulnerabilidad y en el mantenimiento de la fobia social.

  •  Sesgos de atención


El sistema atencional sería el responsable de detectar y supervisar, mediante los mecanismos necesarios, los estímulos ambientales e interoceptivos (internos) significativos para el estado motivacional del organismo.

La ansiedad social es considerada como una emoción adaptativa para la supervivencia del propio organismo, al igual que la ansiedad en general, preparando al organismo ante cualquier amenaza o peligro procedente del ambiente y sirviéndole al individuo a actuar de un modo rápido y eficaz ante los mismos.

No obstante, la detección de amenazas y peligros del ambiente por parte de los individuos con fobia social a menudo es excesiva y exagerada, identificando una multitud de estímulos como amenazantes que se estimarían como muy peligrosos. Por ello, el interés por averiguar la existencia de un sesgo atencional en los trastornos de ansiedad en general, y en la fobia social en particular.
Se hipotetiza que dicho sesgo puede constituir un factor determinante, tanto en la etiología como en el mantenimiento de dichos trastornos.

Por último, algunas teorías cognitivas  señalan que el sesgo atencional se centraría en la propia persona (autofocalización de la atención) y no en la información del exterior.  Otras defienden la posible existencia de un sesgo atencional tanto hacia la información externa como hacia la propia persona, ayudando a la comprensión de los mecanismos implicados en la fobia social.

  • Sesgos de memoria.




Si tuvieramos una memoria de pez no tendríamos ningún problema 😊




Puede definirse como la tendencia a recordar preferentemente estimulación negativa presentada previamente en comparación con estimulación neutra.
La idea fundamental es que la respuesta de ansiedad depende, en parte, de la valoración e interpretación que se realiza de una determinada estimulación externa o interna y no tanto de las características objetivas de la misma , de manera que en personas con fobia social éstos retendrían la información amenazante relativa a sus miedos y temores.

En esta línea, existen dos teorías que han defendido la idea anterior:

  • la teoría de la red del estado del ánimo y la memoria de Bower

Postula que el estado de ánimo depresivo incrementa la activación y accesibilidad de las cogniciones negativas previamente asociadas al estado de ánimo.La memoria congruente con el estado de ánimo


Las personas sufren por la interpretación que realizan de los sucesos y no por éstos en sí mismos.

Según dichas teorías, las personas ansiosas suelen presentar una mejor memoria para la información asociada a la ansiedad.

Las personas con problemas de ansiedad mostrarían un sesgo cuando seleccionan preferentemente la información asociada a sus miedos durante la tarea de memoria implícita. No obstante, dicho sesgo no aparece durante el recuerdo explícito de la información emocional aprendida.

En el caso de la fobia social, los estudios se han preocupado de resaltar tanto la importancia del tipo de tarea usada ,como el tipo de estímulo a recordar con el objetivo de detectar el sesgo de memoria.

Los datos no son concluyentes en relación a los estímulos verbales . Es decir, dichos estímulos no provocan la presencia de un sesgo de memoria en la fobia social. Se ha informado que un número elevado de señales de recuerdo de palabras sociales amenazantes se caracterizó por un efecto negativo en el grupo con fobia social frente al grupo de personas sin ansiedad ,no obstante, este efecto fue pequeño, no llegando a ser significativo.

Por su parte, la utilización de tareas que implican estímulos no verbales (en su mayoría, expresiones faciales) evoca una facilitación de la recuperación y del recuerdo de la información relativa al peligro y la amenaza social .Además, en comparación con los sujetos sin ansiedad social, los pacientes con fobia social manifiestan mejor reconocimiento y recuerdo de las expresiones faciales negativas que las positivas o neutrales.

Este resultado hace concluir que el sesgo de memoria en la fobia social es posible, únicamente, cuando se emplean tareas de recuerdo que hacen uso de expresiones faciales. La validez ecológica de dichas tareas sería mayor que la de las que utilizan palabras, teniendo lugar el miedo a la evaluación negativa, característico en los pacientes con fobia social.

  • Sesgos de juicio e interpretación.


El sesgo de juicio en la fobia social apelaría a la alta probabilidad de ocurrencia de sucesos negativos de tipo social y a la valoración de unos costes elevados de los mismos para los pacientes, tales como la evaluación negativa o el malestar.

Por su parte, los sesgos de interpretación aludirían a la manera en la que las personas con fobia social realizan interpretaciones negativas de los sucesos sociales ambiguos.

Los hallazgos relativos a los sesgos de juicio ponen de manifiesto que la presencia de estas distorsiones en los pacientes de ansiedad social está ligada a la aparición de sucesos negativos asociados a sus miedos específicos, siendo la probabilidad de ocurrencia de los mismos mayor, lo que les causa un elevado coste

Por su parte, los resultados referentes a los sesgos de interpretación revelan que los individuos con fobia social tienden a percibir su propia conducta como inadecuada. Estas personas se vuelven muy precisas a la hora de evaluar la conducta de los demás, mostrándose muy negativos durante la evaluación de su propia conducta.

Se ha verificado la especificidad de este sesgo de interpretación en la fobia social, a diferencia de otros trastornos de ansiedad como el trastorno de pánico, el de ansiedad generalizada o la fobia específica .
Asimismo, la interpretación de los sucesos o estímulos sociales ambiguos por parte de las personas con ansiedad social es negativa .





FACTORES SOCIOCULTURALES 

El juicio de la propia persona, acerca de la impresión que causa en los demás para alcanzar las metas que desea, cobraría un papel central en la experiencia de la ansiedad social.

Solemos comparar el juicio o las reacciones que recibimos con nuestros estándares internos, dando lugar a diferencias significativas entre individuos que juzgan la misma situación. Entonces cuanto más elevado sea el criterio de comparación más va a ser el nivel de ansiedad social experimentado.

Se ha encontrado que la ansiedad social estaba asociada con incrementos en las expectativas positivas y con decrementos en las negativas .
En definitiva, los aspectos recogidos en la teoría de la autopresentación juegan un papel primordial en la comprensión del surgimiento, adquisición y mantenimiento de la ansiedad social.

Por otra parte, los valores existentes en una determinada cultura cobrarían una gran importancia en la vida social de los miembros de la sociedad, dirigiendo sus comportamientos. 
Dichos valores serían considerados como legados culturales que se transmiten de una generación a otra, aludiendo a una serie de ideas sobre determinados temas (por ejemplo, el éxito, el reconocimiento, el fracaso, el prestigio, etc.) procedentes de la misma cultura. 

Muchas veces, el logro del éxito, el reconocimiento social o el prestigio estarían ligados al logro del dinero o de la categoría política o laboral y no a determinados aspectos tales como la entrega, confianza, respeto y la capacidad de establecer amistades, tratándose de un éxito extremadamente superficial y materialista

Por otro lado, ciertos sistemas de valores culturales tendrían un papel central en la interacción y la ansiedad social, estableciendo una influencia diferencial de los mismos sobre el funcionamiento en grupo y el individual. 
En esta línea, existen notables diferencias en el tipo de vida que se establece entre unas culturas y otras. Algunas fomentarían la soledad y el establecimiento escaso de contactos interpersonales de modo puntual, mientras que otras concederían un gran valor al apoyo y la colaboración entre los miembros del grupo social (familia, grupo de iguales, vecindad, etc.).
Del mismo modo, las creencias de una determinada cultura, asociadas a la sumisión a la autoridad (de los jefes, varones, progenitores, etc.) pueden tener una gran consideración. Esto determinaría a menudo los comportamientos de los individuos educados y criados en una cultura o sociedad determinada (por ejemplo, sociedades orientales frente a occidentales, cultura gitana, etc.)

En esta línea, en la cultura japonesa, el "taijin kyofusho" es descrito como una fobia distinta culturalmente en el DSM-IV,

Todo lo anterior confirmaría la labor de prestar una gran atención a los sistemas de valores mantenidos por los miembros de una determinada cultura durante la comprensión y el tratamiento de la ansiedad social. 



CONCLUSIONES FINALES ORIGEN FOBIA SOCIAL

Existe una serie de factores asociados al surgimiento y el mantenimiento de la experiencia de ansiedad y fobia social.
Los más estudiados fueron los evolucionistas, familiares, evolutivos, psicológicos, neurobiológicos y socioculturales. Al parecer, la combinación de varios de estos factores acentúa más la ocurrencia de dicha experiencia.

En cuanto a los factores evolucionistas, parece ser que la ansiedad social tiene lugar como resultado de la activación de sistemas primitivos de valoración/respuesta, responsables del desarrollo de los grupos de interacción social. Según esta vertiente existen dos sistemas complejos de interacción: uno de defensa y otro de seguridad, teniendo lugar por la propia evolución.


Entre los factores familiares se encuentran ciertos estilos de crianza, el abandono, el escaso contacto con las situaciones de interacción social y el modelado; éstos son significativos en el inicio de la ansiedad y fobia social.


También son importantes los factores evolutivos, ya que parece ser que en la etapa de la adolescencia se experimenta una susceptibilidad a la crítica y a diferentes modos de desaprobación social, mientras que en la preadolescencia se llegaría a los niveles más elevados de ansiedad social como respuesta al incremento de las demandas sociales.


En la actualidad, los datos relacionados con los sustratos biológicos de la ansiedad y fobia social son escasos, atribuyendo la génesis de este trastorno a distintos sistemas de neurotransmisión sin conocer la función exacta de los mismos en la etiología de este problema.


Hasta el momento no se ha precisado el tipo de influencia genética en la ansiedad y fobia social, ya que todavía se desconoce mucho sobre este asunto. Además, es difícil sacar conclusiones a partir de los distintos trabajos realizados con gemelos por estar centrados en la timidez y en los miedos sociales. No obstante, existen algunos datos que indican la intervención de factores de riesgo genéticos y medioambientales en la ansiedad y fobia social. En general, se sospecha que los fármacos no siguen la misma dirección en la patogénesis de la ansiedad y fobia social, obteniendo muchos resultados contradictorios. Sin embargo, existen algunos fármacos efectivos en el tratamiento de este trastorno, tales como las benzodiacepinas, los inhibidores de la monoamino-oxidasa y los inhibidores selectivos de la serotonina.


Por otro lado, hay una escasez de estudios que tienen como objetivo analizar los mecanismos endocrinos de la ansiedad y fobia social con la finalidad de crear nuevas estrategias de tratamiento para este trastorno.


En cuanto a los factores psicológicos, los que se han considerado más importantes en la etiología y el transcurso de la ansiedad y fobia social son los factores de personalidad y aprendizaje, pudiendo adquirir la atención, la memoria y los juicios e interpretaciones un papel significativo en el surgimiento y el mantenimiento de este trastorno.
No obstante, algunos estudios al respecto aportan datos contradictorios por no encontrar una evidencia consistente que nos permita concluir que los procesos cognitivos típicos (principalmente, los sesgos de atención, de memoria y de juicios e interpretaciones) son característicos para las personas aquejadas de ansiedad y fobia social.

Por último, los factores socioculturales descritos en la teoría de la autopresentación junto a ciertos sistemas de valores culturales procedentes de determinadas culturas cobrarían un rol principal en el inicio y el mantenimiento de la ansiedad y fobia social, teniendo un importante papel en la interacción social.

En cualquier caso, faltan muchos datos relativos a los distintos mecanismos neurobiológicos implicados en este trastorno y a la manera en la que se interrelacionan los distintos factores asociados para dar lugar a la vivencia de la ansiedad social. Esto quizá podría marcar el futuro de las investigaciones relacionadas con este terreno. Es decir, es verdad que existen muchos datos de investigaciones referentes a los distintos factores asociados al surgimiento, ocurrencia y mantenimiento de la ansiedad y fobia social, pero realmente carecemos de un abordaje capaz de integrar todos estos resultados y dar una explicación clara y precisa que nos ayude a comprender este fenómeno. De todas maneras, todavía existe una dispersión grande en los fundamentos teóricos de los distintos modelos de la ansiedad y fobia social. Esto motivaría la necesidad de buscar nuevas propuestas de explicación de este trastorno cada vez más integradoras con el objetivo de entender la naturaleza de este fenómeno e identificar la importancia de cada uno de los factores que van asociados al mismo.



Fuente base
Factores asociados a la ansiedad y fobia social