Un viaje, una experiencia
Condicionamientos fóbicos del viaje
Hace unos días salí de mi ciudad para ir a Madrid. Pocas veces salgo de mi círculo de confort y es por eso que quiero explicar cómo vivo algo aparentemente normal con fobia social.
Jamás iría sola. Cuando salgo de viaje voy acompañada de mi persona de confianza y disfruto un 200%, creo yo, de lo que disfrutaría una persona normal. Veo cosas nuevas que me parecen siempre increíbles, porque, como me suelen decir, he visto el mundo por un agujerito.
Observo todo como si fuera la séptima maravilla del mundo, todo es enorme, me siento como una niña pequeña, de la mano, y observo mientras me despreocupo, llenando mi vida de colores, de vida.
En esta ocasión fui con familiares y por motivo familiar, con tres personas de los cuales dos desconocen absolutamente mi problema y eso es lo que, en parte, lo hizo diferente.
Primero y para explicar mi sensación fóbica de conjunto, debo volver a mi comparativa con las islas y así digo que viajé a otra isla muy nueva y poco común. No fui yo sola, no tuve que ir a nado. Me llevaron en un barco seguro, pero no era mi isla de confort, era una isla hostil y mi dependencia era total. Quedarme sola en cualquier momento en esa isla era algo que solo pensar me causaba una fuerte ansiedad. Con un solo punto de seguridad, el hotel, porque a él siempre volverían mis acompañantes, pasara lo que pasara.
Conflicto
El que sabe de mi problema se ve en una posición complicada frente a los otros dos, al no poder justificar ciertas actuaciones extrañas de mi parte y me regaña, en privado, enfadándose por milésima vez, haciéndome sentir peor de lo que yo ya me siento, y los que no lo saben hacen y dan por hecho actuaciones que son impensables para mí. Por lo que se dieron dos situaciones:
- Una: la lucha universal, la de siempre, no aceptar una limitación o al menos entenderla.
- Dos: la que te obliga a mentir e inventar excusas.
La situación fue la siguiente: Yo no podía acudir a cierta actividad y debía quedarme unas horas sola. Mi idea era quedarme en la habitación del hotel, nada de aprovechar para ver algo o hacer algo por la ciudad. Esto es algo que ya de entrada es difícil de entender, ver que me encierro en una habitación en lugar de disfrutar de una ciudad que no conoces y disfrutarla.
El caso fue que a la hora de dicha separación nos encontrábamos muy lejos del hotel y su actividad no estaba de camino al mismo, es decir, debía irme yo sola y ellos continuar camino.
Yo les dije, tipo broma para disimular y tratar de solventar mi problema, que si me dejaban allí, no me volverían a ver nunca más, porque no me sabía orientar, les decía, y que no llegaría.
Me comentan que eso ellos lo solucionan metiéndose en el metro y que así llegan a cualquier parte. ¿El metro? ¡Qué locura! Y con qué naturalidad lo dicen. Me impactó. Me cuesta mucho ponerme en el lugar de paz y libertad de las personas que no viven esto, no les impresiona sentirse perdidos, no les asusta la aventura y pueden ir a cualquier parte, nada les para.
Yo no puedo ni imaginar algo así. ¿Cómo podrían imaginar siquiera mi zozobra interior, cuando lo ilógico es lo mío? ¿Cómo puedo pedir que lo entiendan o siquiera tratar de decirles lo que me pasa y explicarles mi realidad?... No lo podrían entender, incluso más allá, no lo aceptarían, como no lo está en mi mundo de compresión ese mundo de paz.
Por suerte el que sí sabe del problema decidió no solo dejarme él mismo en el hotel, sino renunciar a aquella actividad y quedarse conmigo hasta mi segunda experiencia en este viaje y comprobar que estuviera bien.
Pensamientos y reflexiones. Punto de no entendimiento
Vivir estas situaciones te hace pensar. Compruebas que vives en otro mundo, que chocas constantemente, que las cosas que haces no son normales, tus limitaciones, tus miedos, tus evasiones... y al tiempo desearías que te pudieran entender y que a veces no te presionaran tanto.
Piensas que al menos el que te conoce y sabe de tu problema ya sabe que determinadas cosas son insalvables en ti, que no digo que tengan que aceptar o asumir por siempre, porque no es lo deseable, pero en ciertas cosas muy obvias que conocen, ¿qué necesidad de cargar contra ti? Me pregunto siempre, eso no va a hacer que justo en ese momento las cosas cambien de golpe.
Si lo hacen por nuestro bien, como suelen decir, yo no creo que ese sea el momento. ¿O sí? Realmente no lo sé. Ellos dirían: - ¿Cuál es el momento entonces? Este es el punto de discordia entre nosotros y los que conviven con nosotros.
Ellos quisieran que reaccionemos, que hagamos algo, que lo intentemos … y por nuestra parte, justo en ese momento, sentimos que no nos entienden y nos agobia, nos hace sufrir, nos causa frustración, dolor … y hasta llegamos a pensar que nos quieren hacer daño expresamente, porque si lo entendiesen, si se pusiesen en nuestro lugar, pensarían seguramente que no nos presionarían así, porque verían el muro que tenemos delante y que somos incapaces de saltar. Este es el punto de no entendimiento.
Yo les entiendo, pero aunque ellos no lo acepten, quisiera que trataran de entenderme también. No vale con que me digan lo que debería hacer, eso solo hace que aumentar mi sufrimiento y es algo horrible. Llego a pensar en esos momentos, aunque realmente no lo desee, que mi única salida es morirme y eso es muy duro.
No puedo dar el paso que me dicen, la posibilidad de quedarme sola en Madrid y tener que volver sola al hotel, alejarme de la persona que me da protección en “esa isla hostil”, es como cerrar la puerta a mi control y aparecer en un agujero negro sin posibilidad de poder echar para atrás. Es como dejarme en medio del más inmenso océano sin barco ni salvavidas, en un abismo, así me siento yo, así lo vivo yo. Tengo miedo. Mi sensación de vulnerabilidad es terrible.
Ansiedad generalizada. AMTAES
En este viaje tuve otra experiencia, que la verdad ni yo me creo que estuviera tan decidida a hacer, y que hasta me hiciera ilusión: una cita a ciegas con una persona de la asociación AMTAES. Ella me lo puso muy fácil y justo aquel día que tenía esas horas, quedamos en mi hotel.
La experiencia me resultó muy interesante, tremendamente constructiva y me aportó muchísimo. Primero alegría por atreverme y porque es un avance que traspasa el objetivo de la asociación de verse en grupos de tu provincia, y siendo personas con problemas me resulta increíble.
Segundo porque resultó bien, casi como si ya nos conociéramos de antes. Y tercero porque conocí un problema cuyo alcance yo no habría imaginado y me hizo empatizar, interesarme y compartir con naturalidad otros problemas amigos hermanos.
Ella no tiene fobia social, sino ansiedad generalizada. La asociación AMTAES es de fobia social y también de trastornos de ansiedad. La fobia social es un trastorno de ansiedad de hecho, y la ansiedad generalizada una de las posibles patologías asociadas a la fobia social muy común.
Me gustó ver y sentir este problema más de cerca. Yo también tengo ansiedad generalizada, pero no deja de ser una permanente preocupación y sufrimiento por todo. Esto ya me parecía duro, pero lo que ella me contó sobrepasaba mis esquemas del sufrimiento por ansiedad y yo quería hablar de eso aquí.
Me contó, por ejemplo, que estuvo mucho tiempo duchándose con la puerta abierta del cuarto de baño y la cortina corrida, con el móvil bien cerca por si tuviera necesidad de ayuda.
Preguntas y respuestas sobre la ansiedad generalizada
¿Tienes ansiedad cada momento del día o sólo son crisis puntuales?
Ahora mismo, que llevo casi dos años con terapia y tratamiento psiquiátrico, sólo es en momentos puntuales y ataques de pánico llevo bastante sin que me den, pero antes sí, era una sensación casi constante de nerviosismo, angustia y miedo.
¿Te lo provoca algo determinado?
La ansiedad me la provocan las situaciones nuevas, tener que ir sola a algún sitio que no conozco o donde sé que puede haber mucha gente. Los ataques de pánico me los provoco cuando me pongo muy nerviosa y no sé controlar una situación. Nunca me dan en el momento, me dan cuando me relajo.
¿Cuáles son los síntomas físicos que te provoca?
Taquicardias, ardor o dolor en el pecho, dolor en el brazo, sensación de mareo y la cabeza embotada, sofocos, hormigueos en los brazos, piernas, boca, mucho miedo, temblores, náuseas… Depende de la intensidad y de lo que me deje llevar por el miedo.
¿En qué limita tu vida?
He dejado de salir bastante. Cuando me ofrecen algún plan me lo pienso mucho y sopeso las circunstancias. Ya no voy a conciertos, no viajo, no duermo fuera de casa y he llegado a no comer fuera de casa, no comía nada que no hubiera comprado yo. Me he vuelto un poco hipocondríaca, siempre que me duele algo pienso que tengo alguna enfermedad.
¿Qué te gustaría decirle al mundo respecto a la ansiedad generalizada?
Que es muy jodido!!! Y que nadie sabe lo que es hasta que no se sufre.
¿Cómo explicarías tú la ansiedad generalizada?
Un estado constante de nerviosismo, miedos irracionales, angustia, todo te agobia, todo te da miedo y no lo puedes evitar, te vuelves hipocondríaco y un pequeño dolor de cabeza se convierte en un tumor, siempre pensando en negativo, te aíslas por miedo a que te vean así, a que te dé algún ataque fuera de casa, no duermes, estás cansado, irritable.
¿Se supera?
Mejorar se mejora, con la ayuda adecuada, yo he mejorado mucho, desde hace dos meses ya no tomo nada. El psiquiatra me dio el alta y no tomo pastillas desde agosto, sigo con la psicóloga pero ahora las sesiones son una vez cada mes o mes y medio. Ya no estoy nerviosa todo el rato, puedo hacer muchas cosas que antes ni me había imaginado que podría, aunque me faltan otras muchas que espero superar poco a poco. Hay que enfrentarse a los miedos porque son irracionales y hay que pedir ayuda y dejarse ayudar.
Un viaje, una experiencia
Condicionamientos fóbicos del viaje
Hace unos días salí de mi ciudad para ir a Madrid. Pocas veces salgo de mi círculo de confort y es por eso que quiero explicar cómo vivo algo aparentemente normal con fobia social.
Jamás iría sola. Cuando salgo de viaje voy acompañada de mi persona de confianza y disfruto un 200%, creo yo, de lo que disfrutaría una persona normal. Veo cosas nuevas que me parecen siempre increíbles, porque, como me suelen decir, he visto el mundo por un agujerito.
Observo todo como si fuera la séptima maravilla del mundo, todo es enorme, me siento como una niña pequeña, de la mano, y observo mientras me despreocupo, llenando mi vida de colores, de vida.
En esta ocasión fui con familiares y por motivo familiar, con tres personas de los cuales dos desconocen absolutamente mi problema y eso es lo que, en parte, lo hizo diferente.
Primero y para explicar mi sensación fóbica de conjunto, debo volver a mi comparativa con las islas y así digo que viajé a otra isla muy nueva y poco común. No fui yo sola, no tuve que ir a nado. Me llevaron en un barco seguro, pero no era mi isla de confort, era una isla hostil y mi dependencia era total. Quedarme sola en cualquier momento en esa isla era algo que solo pensar me causaba una fuerte ansiedad. Con un solo punto de seguridad, el hotel, porque a él siempre volverían mis acompañantes, pasara lo que pasara.
Conflicto
El que sabe de mi problema se ve en una posición complicada frente a los otros dos, al no poder justificar ciertas actuaciones extrañas de mi parte y me regaña, en privado, enfadándose por milésima vez, haciéndome sentir peor de lo que yo ya me siento, y los que no lo saben hacen y dan por hecho actuaciones que son impensables para mí. Por lo que se dieron dos situaciones:
- Una: la lucha universal, la de siempre, no aceptar una limitación o al menos entenderla.
- Dos: la que te obliga a mentir e inventar excusas.
La situación fue la siguiente: Yo no podía acudir a cierta actividad y debía quedarme unas horas sola. Mi idea era quedarme en la habitación del hotel, nada de aprovechar para ver algo o hacer algo por la ciudad. Esto es algo que ya de entrada es difícil de entender, ver que me encierro en una habitación en lugar de disfrutar de una ciudad que no conoces y disfrutarla.
El caso fue que a la hora de dicha separación nos encontrábamos muy lejos del hotel y su actividad no estaba de camino al mismo, es decir, debía irme yo sola y ellos continuar camino.
Yo les dije, tipo broma para disimular y tratar de solventar mi problema, que si me dejaban allí, no me volverían a ver nunca más, porque no me sabía orientar, les decía, y que no llegaría.
Me comentan que eso ellos lo solucionan metiéndose en el metro y que así llegan a cualquier parte. ¿El metro? ¡Qué locura! Y con qué naturalidad lo dicen. Me impactó. Me cuesta mucho ponerme en el lugar de paz y libertad de las personas que no viven esto, no les impresiona sentirse perdidos, no les asusta la aventura y pueden ir a cualquier parte, nada les para.
Yo no puedo ni imaginar algo así. ¿Cómo podrían imaginar siquiera mi zozobra interior, cuando lo ilógico es lo mío? ¿Cómo puedo pedir que lo entiendan o siquiera tratar de decirles lo que me pasa y explicarles mi realidad?... No lo podrían entender, incluso más allá, no lo aceptarían, como no lo está en mi mundo de compresión ese mundo de paz.
Por suerte el que sí sabe del problema decidió no solo dejarme él mismo en el hotel, sino renunciar a aquella actividad y quedarse conmigo hasta mi segunda experiencia en este viaje y comprobar que estuviera bien.
Pensamientos y reflexiones. Punto de no entendimiento
Vivir estas situaciones te hace pensar. Compruebas que vives en otro mundo, que chocas constantemente, que las cosas que haces no son normales, tus limitaciones, tus miedos, tus evasiones... y al tiempo desearías que te pudieran entender y que a veces no te presionaran tanto.
Piensas que al menos el que te conoce y sabe de tu problema ya sabe que determinadas cosas son insalvables en ti, que no digo que tengan que aceptar o asumir por siempre, porque no es lo deseable, pero en ciertas cosas muy obvias que conocen, ¿qué necesidad de cargar contra ti? Me pregunto siempre, eso no va a hacer que justo en ese momento las cosas cambien de golpe.
Si lo hacen por nuestro bien, como suelen decir, yo no creo que ese sea el momento. ¿O sí? Realmente no lo sé. Ellos dirían: - ¿Cuál es el momento entonces? Este es el punto de discordia entre nosotros y los que conviven con nosotros.
Ellos quisieran que reaccionemos, que hagamos algo, que lo intentemos … y por nuestra parte, justo en ese momento, sentimos que no nos entienden y nos agobia, nos hace sufrir, nos causa frustración, dolor … y hasta llegamos a pensar que nos quieren hacer daño expresamente, porque si lo entendiesen, si se pusiesen en nuestro lugar, pensarían seguramente que no nos presionarían así, porque verían el muro que tenemos delante y que somos incapaces de saltar. Este es el punto de no entendimiento.
Yo les entiendo, pero aunque ellos no lo acepten, quisiera que trataran de entenderme también. No vale con que me digan lo que debería hacer, eso solo hace que aumentar mi sufrimiento y es algo horrible. Llego a pensar en esos momentos, aunque realmente no lo desee, que mi única salida es morirme y eso es muy duro.
No puedo dar el paso que me dicen, la posibilidad de quedarme sola en Madrid y tener que volver sola al hotel, alejarme de la persona que me da protección en “esa isla hostil”, es como cerrar la puerta a mi control y aparecer en un agujero negro sin posibilidad de poder echar para atrás. Es como dejarme en medio del más inmenso océano sin barco ni salvavidas, en un abismo, así me siento yo, así lo vivo yo. Tengo miedo. Mi sensación de vulnerabilidad es terrible.
Ansiedad generalizada. AMTAES
En este viaje tuve otra experiencia, que la verdad ni yo me creo que estuviera tan decidida a hacer, y que hasta me hiciera ilusión: una cita a ciegas con una persona de la asociación AMTAES. Ella me lo puso muy fácil y justo aquel día que tenía esas horas, quedamos en mi hotel.
La experiencia me resultó muy interesante, tremendamente constructiva y me aportó muchísimo. Primero alegría por atreverme y porque es un avance que traspasa el objetivo de la asociación de verse en grupos de tu provincia, y siendo personas con problemas me resulta increíble.
Segundo porque resultó bien, casi como si ya nos conociéramos de antes. Y tercero porque conocí un problema cuyo alcance yo no habría imaginado y me hizo empatizar, interesarme y compartir con naturalidad otros problemas amigos hermanos.
Ella no tiene fobia social, sino ansiedad generalizada. La asociación AMTAES es de fobia social y también de trastornos de ansiedad. La fobia social es un trastorno de ansiedad de hecho, y la ansiedad generalizada una de las posibles patologías asociadas a la fobia social muy común.
Me gustó ver y sentir este problema más de cerca. Yo también tengo ansiedad generalizada, pero no deja de ser una permanente preocupación y sufrimiento por todo. Esto ya me parecía duro, pero lo que ella me contó sobrepasaba mis esquemas del sufrimiento por ansiedad y yo quería hablar de eso aquí.
VIDEO: Vivo como en una isla




Muy bueno tu artículo te felicito. Relata el viaje que hiciste a otra ciudad y lo que aflora fuertemente es tu agorafobia por sobre la fobia social. La agorafobia se activa porque te estás exponiendo en un viaje y puedo ver que tu fs pasa incluso a un segundo plano. Acabo de ver unos videos sobre agorafobia y encuentro que es un trastorno que se comporta muy parecido a la fobia social... es una ansiedad muy intensa que no te permite hacer lo que quieres hacer. en el caso de la "agobiafobia" no sentirte tranquila en lugares abiertos y eb el caso de la fs no poder relacionarte con personas. Está muy bueno tu artículo porque muestra de primera mano la ansiedad de enfrentarse a un viaje y la incomprención de los demás frente al miedo que te genera. Yo no tengo agobiafobia por eso no me resulta fácil entender el trastorno pero como tengo fobia social me lo puedo imaginar porque existen similaridades. El artículo me hace pensar en lo difícil que será entenderlo para los que son totalmente sanos...... simplemente no logran entenderlo.... aunque se los expliques y aunque estén ahí mismo mirando que no puedes alejarte de tus sitios seguros. Muy bueno tu artículo hace reflexionar!!!
ResponderEliminarEs cierto, en este caso se notó más mi agorafobia, agravante de la fobia social. No quise hablar de ello o comentarlo en esta entrada, como en un principio fue mi intención ,por no extenderme más, por eso me alegra que lo comentes, porque así es y hay que dejar claro que no es lo mismo, aunque en mi caso todo va junto .
EliminarLa agorafobia es el miedo a salir de casa y de explorar el mundo exterior, mientras que la fobia social es el temor a relacionarse y comunicarse con la gente.
Cuando tu fobia social es muy fuerte , tus miedos se agrandan y solo salir a la calle o estar en un lugar que no controlas ni conoces, con posibilidad de ver gente desconocida y potencialmente peligrosa ,en tu cabeza, te causa ansiedad.
Es por eso que la agorafobia es una patología asociada muy común con fobia social y que las dos juntas son bastante mas limitantes.