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sábado, 2 de abril de 2022

PARTE I :TEORÍA: Patologías asociadas a la fobia social




En esta entrada  explico la teoría sobre la cormorbilidad (patologías asociadas) en la fobia social .

Decir que explico mi experiencia personal aquí como complemento real de la teoría.


El interés por la comorbilidad relativa a la fobia social y a sus dos subtipos, específico y generalizado, se ha incrementado en los últimos años. Indican que otros trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y del abuso de sustancias son los que más se asocian con la fobia social en población adulta. El subtipo generalizado presenta una alta comorbilidad con otros trastornos de ansiedad, depresión, alcoholismo y trastornos de personalidad.

Las consecuencias de la comorbilidad se valoran como peores dependiendo del mayor número y del tipo de situaciones sociales que generan temor.


Otros trastornos de ansiedad

Como recoge la Guía de Práctica Clínica para el Manejo de Pacientes con Trastornos de Ansiedad en Atención Primaria del Ministerio de Sanidad y Consumo, entre los problemas de salud mental, los trastornos de ansiedad se asocian con sustanciales niveles de incapacidad. Esta disfuncionalidad tiene un impacto considerable en el bienestar personal, en las relaciones sociales y en la productividad en el trabajo, con el agravante de que su alta prevalencia y el curso recurrente o incluso crónico de muchos de ellos, los puede hacer tan incapacitantes como cualquier otra enfermedad física crónica.

Los trastornos de ansiedad comparten un gran número de elementos básicos, más allá de las notorias diferencias que demarcan los límites entre unos y otros. La preocupación es una de estas realidades, junto a la hiperactivación del sistema nervioso simpático y la extraordinaria tendencia a evitar los estímulos asociados con ella. Es por este motivo que un porcentaje alto de quienes sufren fobia social también referirá otro cuadro ansioso a lo largo de su ciclo vital, generalmente más intenso que lo que se suele observar en la población general. En concreto, se estima que esta comorbilidad se extiende a la mitad de ellos (50%).


Los más frecuentes son las fobias específicas , el trastorno de pánico  y la ansiedad generalizada. También la agorafobia es habitual, sobre todo en pacientes con fobia social y trastorno de pánico . El porcentaje de comorbilidad pendula del 14%-61% en fobias específicas al 4%-27% en el trastorno de pánico, siendo estos dos los más relevantes en este contexto.


Es importante tener en cuenta que muchos de los pacientes con ansiedad social refieren que experimentan sensaciones equivalentes a las de un ataque de pánico, pero con la salvedad de que pueden identificar y anticipar muy bien el estímulo detonante. Asimismo, se quejan de preocupaciones recurrentes/persistentes, pero solo centradas en asuntos de naturaleza social. Estas particularidades contribuyen a distinguir la fobia social de un trastorno de pánico y/o de la ansiedad generalizada, respectivamente.


OTROS TRASTORNOS RELACIONADOS CON LA FOBIA SOCIAL

 

Trastorno 

Obsesivo-Compulsivo (TOC)

El Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC) es un fenómeno clínico caracterizado por la irrupción de pensamientos intrusivos que generan gran malestar emocional, a los que prosiguen actos o pensamientos cuyo fin es aliviarlo. Estos dos síntomas suelen forjar una relación funcional y estrecha, que "potencia" su fortaleza de forma cíclica. Se ha estimado que el 8%-42% de las personas con TOC padecerán fobia social en algún grado, mientras que en torno al 2%-19% de los que sufren ansiedad social presentarán síntomas de TOC a lo largo de su vida.


Ver en este blog : 

Fobia social y TOC


La presencia de trastorno dismórfico corporal es también muy habitual. Esta alteración genera una percepción exagerada de un defecto físico muy discreto o quejas por un problema en la propia apariencia que en realidad no existe, y aumenta los sentimientos de vergüenza que la persona pudiera ostentar. Hasta un 40% de los pacientes con fobia social refieren vivirlo, lo que subraya muchísimo su reticencia a una exposición excesiva ante los demás.



  Trastorno de estrés postraumático (TEPT)

El trastorno de estrés postraumático (o TEPT) surge como una respuesta compleja tras vivir un hecho particularmente luctuoso o aversivo, como un abuso sexual, algún desastre natural o un accidente grave (sobre todo en los casos en que se experimentó en primera persona y/o el suceso fue provocado deliberadamente por acción u omisión de otro ser humano).


A lo largo de la evolución del TEPT es habitual que surjan síntomas plenamente compatibles con esta ansiedad social (43%), pese a que la situación inversa es muchísimo más "extraña" (7%). En ambos casos, con independencia del orden de presentación, se evidencia un riesgo mayor de padecer depresión mayor y distintos cuadros de ansiedad (de entre los que se han señalado en un epígrafe anterior). 


Dependencia del alcohol

Aproximadamente la mitad (49%) de personas con fobia social desarrollan en algún momento una dependencia al alcohol, lo que se traduce en dos fenómenos: la tolerancia (necesidad de consumir más sustancia para obtener el efecto del principio) y síndrome de abstinencia (antes popularizado como "mono" y caracterizado por un profundo malestar cuando no está cerca la sustancia de la que se depende). Tanto el uno como el otro contribuyen a la irrupción de una conducta incesante de búsqueda/consumo, la cual requiere mucho tiempo y deteriora poco a poco a quien la presenta.


Son muchísimas las personas con fobia social que hacen uso de esta sustancia con el objeto de sentirse más desinhibidas en momentos de naturaleza social donde se exigen a sí mismas un rendimiento extraordinario. El alcohol actúa inhibiendo la actividad de la corteza prefrontal, por lo que se logra este cometido, pese a que se paga un peaje importante: la erosión de las estrategias de afrontamiento "naturales" para lidiar con las exigencias interpersonales. En el contexto, la ansiedad social se expresa antes que la adicción, formándose esta última como resultado de un proceso que se conoce como automedicación (consumo de alcohol cuyo fin es reducir el dolor subjetivo y que nunca obedece a criterios médicos).


Quienes presentan esta comorbilidad también tienen un riesgo mayor de padecer trastornos de personalidad (sobre todo antisocial, límite y evitativo), y de que el miedo a formar vínculos se acentúe. Además, y como no podía ser de otra forma, se incrementaría mucho el riesgo de problemas físicos y sociales derivados del propio consumo.


Trastorno evitativo de la personalidad

Muchos autores postulan que apenas existen diferencias clínicas entre el trastorno evitativo de la personalidad y la fobia social, relegando todas ellas a una sencilla cuestión de grado. Y lo cierto es que comparten muchos síntomas y consecuencias sobre la experiencia cotidiana; como la inhibición interpersonal, el sentimiento de inadecuación y la hipersensibilidad afectiva a la crítica. No obstante, otras investigaciones sí hallan discrepancias cualitativas, a pesar de la dificultad para reconocerlas en el ámbito de la clínica.


El grado de solapamiento es tal que se estima un 48% de comorbilidad entre ambos cuadros. Cuando esto ocurre (especialmente cuando se vive con el subtipo "generalizado" de ansiedad social), la evitación social deviene mucho más intensa, así como la sensación de inferioridad y de "no encajar". El trastorno de pánico suele ser más común en estos casos, al igual que la ideación y conducta suicida. Parece existir un evidente componente genético entre estas dos condiciones de salud mental, dado que suelen reproducirse especialmente en los familiares de primer grado, aunque aún no se conoce la contribución exacta del aprendizaje en el seno familiar.


DEPRESIÓN 


El trastorno de ansiedad social (TAS), también llamado fobia social, y la depresión mayor habitualmente se presentan en forma simultánea. El National Comorbidity Survey mostró que el 27% de los sujetos con depresión mayor también reunían criterios de TAS y que el 34% de las personas con TAS también presentaban trastorno del humor. En pacientes con depresión mayor, el TAS es la patología intercurrente más común. Por su parte, en poblaciones de enfermos en atención primaria, el 58% de los casos de TAS tienen depresión mayor.


El inicio del TAS tiende a preceder al de depresión mayor. Asimismo, en enfermos con esta última patología, el TAS se asocia con inicio más precoz del trastorno depresivo, con pronóstico más desfavorable y con incremento sustancial del riesgo de intento de suicidio y dependencia del alcohol. El TAS se relacionó específicamente con un subtipo atípico de depresión. El TAS y la depresión atípica también comparten características clínicas de elevada sensibilidad interpersonal.

Ver en este blog:

Cuando la fobia social acaba en depresión o estados depresivos


Ver en este blog :

Trastornos de ansiedad y trastorno  depresivo : Diferencias en las manifestaciones de síntomas ansiosos y depresivos  


FUENTES


Las 7 comorbilidades de la fobia social más importantes


Ansiedad


Tratamiento del trastorno de ansiedad social con depresión mayor asociada



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