Cómo actuar cuando aparece un bloqueo
Resumen: Este módulo enseña estrategias para manejar la ansiedad y la timidez en interacciones sociales, incluyendo respiración, preparación gradual, exposición progresiva, reflexión posterior y consistencia en la práctica. El objetivo es ganar confianza y seguridad paso a paso
Cómo actuar cuando aparece un bloqueo
A veces el bloqueo llega de golpe: la mente se queda en blanco, el cuerpo se tensa y las palabras no salen. No significa que no sepas hacerlo ni que estés retrocediendo; es una reacción automática del sistema nervioso cuando interpreta la situación como una amenaza. Entender qué está pasando por dentro ayuda a reducir la culpa y a recuperar poco a poco el control. Por eso es útil conocer por qué ocurre y qué pasos simples pueden ayudarte a desbloquearte en esos momentos.
Explica por qué aparece el bloqueo mental, cómo funciona a nivel emocional y fisiológico, y qué estrategias prácticas ayudan a recuperar claridad en el momento.
Respirar lenta y profundamente: Inspirar contando hasta cuatro y exhalar contando hasta seis ayuda a reducir la activación física de la ansiedad antes de iniciar una interacción.
Preparación gradual: Comenzar con situaciones de bajo riesgo y personas de confianza ayuda a ganar seguridad. Por ejemplo, iniciar con un saludo corto o un comentario simple antes de pasar a conversaciones más largas.
Exposición progresiva:
La exposición gradual te permite enfrentarte al miedo sin evitarlo y reeducar al cuerpo para que deje de reaccionar como si cada situación social fuera un peligro. Se empieza por situaciones pequeñas y manejables, avanzando paso a paso hacia las que más ansiedad generan. Con la repetición descubres que el miedo baja por sí solo, que puedes sostenerlo, y que muchas de las creencias que provoca la ansiedad no se cumplen cuando lo vives en la realidad.
Aumentar poco a poco la dificultad de las interacciones sociales. Primero conversaciones breves con conocidos, luego con personas nuevas, y finalmente situaciones más complejas.
De cómo la exposición gradual ayuda a reducir el miedo y la evitación.
Reflexión posterior: Después de cada interacción, evalúa qué salió bien y qué fue difícil. Esto permite ajustar estrategias y reforzar la confianza para la próxima vez.
Consistencia y paciencia: La mejora se logra con práctica regular y gradual. No se trata de resultados inmediatos, sino de construir seguridad paso a paso. Mantener la práctica constante es clave para la efectividad a largo plazo.

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