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miércoles, 14 de enero de 2026

8 Sensibilidad

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SECCIÓN: CÓMO APRENDIMOS A SER ASÍ


La sensibilidad que estuvo antes

Antes de aprender a vigilarme, a protegerme y a evitar, había algo en mí que percibía el mundo de manera intensa.

Sentía con fuerza: emociones, sonidos, miradas, silencios. Todo me llegaba, y muchas veces me desbordaba, pero también me enseñaba a conectar profundamente con los demás y conmigo misma.


Esa sensibilidad no era un defecto.
Era una forma de estar viva. De observar, de sentir, de imaginar.

Con el tiempo, la vigilancia, el miedo a mostrarse y la evitación la hicieron parecer peligrosa. Había que contenerla, domarla, ocultarla. Pero no desapareció. Siempre estuvo ahí, aunque en silencio, escondida entre precauciones y controles.

Recordar esa sensibilidad es importante:

  • Nos recuerda que no todo lo que nos pasó nos define negativamente.
  • Nos conecta con nuestra creatividad, nuestra ternura, nuestra intensidad emocional.
  • Nos ayuda a distinguir entre lo aprendido para protegernos y lo que somos en esencia.

Es un hilo que permanece, aunque muchas veces lo tapemos con miedo. Y reconocerlo es un paso para recuperar algo de presencia y autenticidad, incluso en medio de la ansiedad social.

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