. . Entender la fobia social

domingo, 1 de febrero de 2026

 

LA FRUSTRACCIÓN EN LA FOBIA SOCIAL : CUANDO NO PUEDES Y TE DUELE NO.PODER  

La frustración es una de esas emociones que muchas veces no se nombra al hablar de fobia social, pero está muy presente. Es ese malestar que surge cuando queremos hacer algo —hablar, salir, participar, estar con otras personas— y no podemos. No porque no queramos de verdad, sino porque hay un bloqueo que no controlamos. Y duele. Mucho.

Como explican en este artículo de La Vanguardia, la frustración aparece cuando una necesidad o un deseo se ve impedido por algo que lo obstaculiza. En la fobia social, ese “algo” puede ser el miedo intenso al juicio ajeno, el temor a equivocarse o incluso el miedo a que noten que estamos nerviosos. Y lo peor es que nosotros mismos somos los que sentimos que nos estamos fallando.

En otro texto, Somos Estupendas señala que la frustración se intensifica cuando sentimos que no tenemos control, y eso nos genera enfado, tristeza o desesperanza. En la fobia social eso ocurre todo el tiempo: queremos actuar de una forma y nos vemos actuando de otra. Queremos decir algo, pero callamos. Queremos salir, pero nos quedamos. Queremos vivir, pero nos escondemos.

La frustración no solo nos hace daño, también nos puede hacer sentir culpables o incluso nos lleva a tirar la toalla. Por eso es tan importante aprender a gestionarla. No desde la exigencia, sino desde la comprensión. En el mismo artículo de Somos Estupendas proponen varias estrategias que pueden ayudar a no quedarse atrapado en ella:

  • Reconocer lo que siento sin juzgarme. Decirme: “Estoy frustrada porque me gustaría hacer esto y no puedo ahora mismo”
  • Validar esa emoción. No soy débil por frustrarme. Es normal sentirlo en situaciones que se repiten una y otra vez.
  • Cuidar lo que me digo. Evitar frases como “debería poder” o “es que soy tonta” y cambiarlas por otras más amables: “estoy haciendo lo que puedo con lo que tengo”.
  • Buscar pequeñas alternativas. Si no puedo hablar en un grupo, quizás sí puedo escribir a una persona. Si no puedo salir hoy, puedo pensar en algo que me motive para intentarlo mañana.
  • Recordar que no estoy sola. Muchas personas con fobia social sienten esto. Compartirlo, como lo hago aquí, también alivia.

La frustración no desaparece del todo, pero entenderla, sentirla y no pelearse con ella la hace menos pesada. No es un fallo, es una reacción. Y si está ahí, es porque me importa.

Fuentes que respaldan esta idea:

  • Leary & Baumeister (2000): La teoría del sociómetro. Muestran cómo la autoaceptación real está directamente relacionada con la percepción de aceptación externa.

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