. . Entender la fobia social

sábado, 28 de febrero de 2026

LA VIDA CUANDO EL CUERPO DICE "NO"
(Y LA MENTE SE RINDE)

Muchos piensan que no salir de casa es solo por la fobia social, pero mi realidad hoy tiene otro nombre: mi hipotálamo.

Tras el linfoma, mi "termostato" se rompió. Mi cuerpo genera calor por sí mismo; es una fiebre diaria que no entiende de estaciones.

A veces, soy sincera, este malestar me libera del conflicto.


 El mundo exterior me resulta temible, pero la fiebre es un 'no' físico, irrefutable, que me ahorra la lucha interna y la culpa de justificarme.


 La fobia social se alimenta de esta debilidad: si el cuerpo no responde, la mente encuentra la excusa ideal para no enfrentar el miedo a los demás.


 '¿Cómo voy a salir con esta fiebre?', me digo.


 Y así, el aislamiento deja de ser una lucha para convertirse en una necesidad casi lógica.

.En realidad es más como agorafobia porque no puedo desempeñarne físicamente en la calle y no solo eso, del esfuerzo vuelvo a casa con más fiebre aunque haga frío en la calle y el malestar es fuerte . Me da miedo salir , supongo que es comprensible

 . POR ORGULLO

Estar siempre débil, pasando más tiempo en la cama que de pie... Cuando me levanto al sofá es solo por orgullo, por decir que sigo aquí.

Mi día se acaba a las cinco de la tarde. A esa hora me retiro, y ahí estoy descansando hasta las 10, cuando me tomo las pastillas para dormir. Si no tengo mucha fiebre, hago cosas con el móvil.

EL CASTIGO DEL VERANO:

El sol me pone a 39 grados. La ansiedad se dispara; siento que pierdo el control de mi propio organismo.

Es un círculo vicioso: el malestar físico me encierra, y el encierro hace que la fobia social sea cada vez más grande.

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