. . Entender la fobia social : momentos
Mostrando entradas con la etiqueta momentos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta momentos. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de marzo de 2026

3 contacto visual

Momentos invisibles de la fobia social


Sostener la mirada:
La lucha por dónde poner los ojos

A veces no sé dónde mirar. Si mantengo la mirada, siento que estoy haciendo demasiado. Si la aparto, siento que se nota. 

Contar segundos se vuelve automático. 

Uno. 

Dos.

 Tres. 

¿Ya es raro?

Cuando alguien me mira a los ojos, mi cuerpo no lo vive como algo neutro. Lo vive como exposición. 

Como si me estuvieran leyendo por dentro. 

Como si pudieran notar el nerviosismo en algo tan pequeño como una pupila.

Entonces empiezo a pensar en cómo estoy mirando. 

Si parpadeo mucho. 

Si estoy demasiado fija. 

Si parezco tensa. 

Mientras la conversación sigue, mi atención no está en lo que se dice. Está en mis ojos. 

En lo que hacen.

 En lo que podrían delatar.

Desde fuera puede parecer timidez. Desde dentro es alerta. 

No es desinterés. 

No es frialdad. 

Es un sistema nervioso interpretando una mirada como amenaza. A veces no aparto los ojos por educación. Los aparto para poder respirar.

jueves, 19 de marzo de 2026

2. Parecer tranquila cansa

Momentos invisibles de la fobia social


Parecer tranquila cansa:
Actuar normal durante una hora

Hay momentos en los que, desde fuera, parece que estoy bien.

Estoy sentada, escucho, sonrío. No me muevo raro. No digo nada fuera de lugar. Parece fácil. Pero no lo es. Parecer tranquila no es estar tranquila.

Es sostener el cuerpo en una postura que no es natural. Es vigilar cada gesto, cada silencio, cada reacción. Es pensar si estoy sonriendo lo justo. Si estoy mirando demasiado. Si estoy mirando poco. Si se nota que estoy incómoda.

Mientras hablo, me observo. Mientras escucho, me controlo. Mientras los demás están, yo me gestiono. Una hora así no es una hora. Es tensión continua.

Por eso, cuando termina, no siento alivio inmediato. Siento cansancio. Un cansancio raro, difícil de explicar. No es que haya pasado nada malo. Es que no he podido descansar ni un segundo.

Parecer normal exige un esfuerzo constante. Y ese esfuerzo, aunque nadie lo vea, también desgasta.