Introducción personal:
Muchas veces, cuando sé que tengo que enfrentar una situación social, algo dentro de mí me dice que no puedo, que no estoy preparada. Sé que existe un camino para llegar a donde quiero, pero en el momento de dar el paso, ese camino desaparece y me paralizo. No importa cuánto lo piense, al final termino evitando la situación, convenciéndome de que es mejor no intentarlo.
La metáfora explicada:
La evitación en la fobia social es como un puente que desaparece cuando más lo necesitas. Sabes que el puente está ahí, que otras personas lo cruzan sin problema, pero cuando intentas dar un paso, el miedo lo borra de tu vista. Entonces, te das la vuelta y decides no intentarlo. Cuanto más evitas, más sólido se vuelve el miedo, y más difícil es creer que el puente alguna vez estuvo allí.
La clave es entender que el puente nunca desapareció realmente. Solo que el miedo lo cubre con una niebla densa que te impide verlo. Para hacerlo visible otra vez, hay que atreverse a dar un paso, aunque no estés segura de que estará ahí.
Reflexión final:
La evitación nos mantiene en la orilla porque, desde nuestro punto de vista, no hay un puente, solo un abismo. Nos dicen que avancemos, pero ¿cómo dar un paso cuando todo indica que caeremos? No se trata de valentía inmediata ni de actos impulsivos, sino de ir tanteando el terreno, aunque al principio todo parezca vacío. A veces, ni siquiera encontramos señales de que haya un camino, y eso hace aún más difícil moverse. Pero si en algún momento percibimos un indicio, por pequeño que sea, podemos decidir si queremos explorarlo o no.
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